Salah, la estrella del fútbol europeo que da esperanzas a los niños egipcios

Salah, la estrella del fútbol europeo que da esperanzas a los niños egipcios

Isaac J. Martín y Azza GuerguesNigrig (Egipto), 13 ene .- Entre las calles apenas asfaltadas de Nigrig, el humilde pueblo natal del delantero del Liverpool, el egipcio Mohamed Salah, los niños se levantan para seguir sus pasos y con la esperanza de vestir un día la camiseta de un gran club de fútbol, a pesar de los obstáculos.
Con los pies desnudos y colocando sus zapatillas como postes de una portería imaginaria en el campo de tierra del centro comunitario -que lleva como nombre al delantero de la liga inglesa- en el pueblo, situado en la provincia de Al Garbia, 135 kilómetros al norte de El Cairo, los pequeños al sol del suave invierno egipcio para emular al icono de la selección de los faraones.
El nombre y las imágenes de Salah, de 25 años, figuran en todos los rincones de esta población del delta del Nilo, que mira al mundo orgulloso por haber criado al internacional zurdo y máximo goleador del cuadro del club inglés, y en un momento en el que, según medios de comunicación, podría ser objeto de interés del Real Madrid.
Salah ha adquirido notoriedad internacional por su juego en el Liverpool, donde ha ganado el premio a mejor jugador del mes en noviembre y diciembre de 2017 en la Premier League.
Además, el artillero ha sido nombrado como el mejor jugador de África en 2017, tras conducir a la selección egipcia, por primera vez en 28 años, al Mundial de Rusia 2018 después de marcar un tanto de penalti, en el minuto 95, contra Congo.
Ataviado con la equipación de los "Red" y luciendo el dorsal 11 de Salah, Jairi Abdellatif, de 16 años, ensaya el toque de cabeza, y asegura a Efe que se siente orgulloso del egipcio y quiere ser cómo él.
Integrante de la iniciativa de Pepsi para apoyar a futuras estrellas del fútbol en Egipto, donde empezó Salah, este adolescente sueña con llegar a algún club grande de Europa, "algo difícil, pero con perseverancia", añade, ve posible conseguirlo, al igual que su héroe.
Sin embargo, "aquí en el pueblo no hay posibilidades económicas y para los jugadores no hay clubes, ni siquiera equipación", aduce.
Como Abdellatif, la carrera de Salah empezó desde "la nada". Con sólo 14 años el egipcio inició su trayectoria profesional cuando firmó un contrato con el equipo cairota Al Mokawloon.
Cada día tenía que hacer un recorrido de ida y vuelta de nueve horas en diez autobuses desde Nigrig a la capital: "Fue un periodo difícil, pero era joven y quería ser futbolista (...) Venía de la nada, un niño de 14 años con un sueño. No sabía lo que pasaría, solo quería que ocurriese", relató Salah en una reciente entrevista a la web del Liverpool.
De esa época, lo recuerda uno de sus amigos de la infancia, Mohamed al Arabi, de 23 años, y natural de este pueblo de 15.000 habitantes. Desde su taller, donde la foto del jugador corona su negocio, cuenta a Efe entre risas que a Salah siempre le gustaba llevar demasiado el balón entre sus pies, ya que no solía pasarla.
"Ahora Salah es un sueño para cada niño. Cada niño quiere ser como él, además él ha abierto la puerta para que miren a los pequeños aquí. Seguro que ahora en Europa dicen que (en Egipto) hay muchos como él y van a venir en busca de otros como Salah", afirma esperanzado mientras pasan menores conduciendo motocarros o montados en burros para ayudar al día a día del negocio familiar.
"Ningún egipcio creía que él (Salah) llegaría a este lugar, pero al final, con la perseverancia, puede convertirse en realidad", remacha.
Y no solo ha contribuido a crear ilusiones, sino que esa esperanza la ha materializado en instaurar una asociación que reparte mensualmente dinero a las familias con pocos recursos del pueblo, así como una unidad de cuidados intensivos en el Hospital de Basyoun, dice a Efe el alcalde de Nigrig, Maher Shitie.
En la actualidad, continúan renovando el hospital y han comenzado la construcción de un instituto regido por Al Azhar, la institución más importante del islam suní, y financiado por Salah.
Un aroma a jazmín plantado entre los modestos edificios, cuya única pintura es el ladrillo de su estructura, guía hacia el único césped artificial en la academia llamada "Mohamed Salah", dirigida por su primer entrenador, Gamri al Sadani, de 43 años.
Desde los ochos años ha visto cómo el joven se fue convirtiendo en "la imagen clara de la firmeza y determinación, a pesar de las circunstancias tan difíciles en los pueblos y en las zonas rurales. Es un fenómeno y la gente está orgullosa de él y de lo que ha logrado, y de lo que va a lograr", apunta a Efe.
Respecto al posible interés del Real Madrid por el egipcio, Al Sadani asegura que en el pueblo están "divididos entre el Barcelona y el Real Madrid", y esperan "con pasión" que se una a alguno de esos clubes porque así Salah "llegaría a la cúspide de la pirámide".

Un contenido de:
Álvaro Ramírez

Sábado, 13 de enero de 2018. 08:58
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