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El momento justo


“Creemos que es el momento justo de buscar un revulsivo”. Joaquín del Olmo explicó así la destitución de Granero como entrenador del Oviedo. El momento justo, sin embargo, no siempre es el mejor. El mejor momento para echar a Granero hubiera sido mucho antes, y el mexicano lo sabe, igual que lo sabe el oviedismo. Sucede que uno no puede llegar a un sitio y poner todo patas arriba. Hace falta un tiempo prudencial para escrutar la situación y aclimatarse al entorno, que eso, el estar en la misma línea que la afición, preocupa y mucho a Carso.
Así que Del Olmo eso hizo: llegar, ver y callar.  Lo hizo durante un mes. Manejó bien los tiempos, habló con unos y con otros y esperó otro pinchazo en casa para tomar la decisión. Hay quien puede pensar que eso fue en perjuicio del equipo, que retrasarlo tanto ha minado todavía más las aspiraciones deportivas del equipo. Pero precisamente eso quería evitar: las urgencias y las decisiones alocadas. Del Olmo viene para estar mucho tiempo en Oviedo y no puede permitirse fallar a la primera. Por eso, entre otros detalles, no fichó a nadie en el mercado invernal, porque debe estar convencido de quién es quién, ir paso a paso.
Cómo será su prudencia que su intención al llegar a Oviedo era pasar unos días de incógnito. Pretendía ver el partido del Tropezón en la grada del Tartiere  para pulsar el ambiente. Sucedió que LA NUEVA ESPAÑA adelantó la noticia en exclusiva y cambió sus planes. No sólo los suyos, sino también los del consejo, obligado a adelantar unos días el comunicado de su contratación.
Granero está sentenciado desde el partido ante el Tropezón. Aquel día en que el estadió abucheó como nunca a su equipo, incluso en los goles, Granero compareció en rueda de prensa con un discurso tan débil, tan agorero y victimista, que firmó su hoja de salida. El mexicano no entendió por qué el técnico no salió ante los micrófonos a cargarse las culpas, por qué no dio un paso al frente para concentrar las críticas y liberar  a sus jugadores. Del Olmo echó de menos en ese momento a alguien “estilo Luis Aragonés”.
Sucedió que luego el Oviedo completó en Logroño uno de sus mejores partidos con una goleada redonda. Aquel resultado retrasó una decisión que ya estaba tomada y que se produjo ayer, exactamente un mes después de su llegada.La destitución recuerda inevitablemente aquel comunicado del consejo donde venía a explicar que no había dinero en caja para echar a Granero. Aquello, que fue hecho con buena intención, fue la novatada cometida por un consejo principiante y sorprendió incluso al propio Del Olmo, que sabe que el respaldo económico de Carso está mejor que nunca desde su llegada a Oviedo. El mexicano, perfeccionista, es quien verdaderamente tiene plenos poderes en el club y está convencido de hacer algo grande en Oviedo. Ha venido para quedarse. No quiere ni oír hablar de que la temporada actual está perdida. Al contrario. El volantazo que ha dado ahora llega, como dice, “en el momento justo”. Ya le ha cogido el pulso al club y a la ciudad. Ahora empieza su mandato.

Un contenido de:
Borja

Lunes, 17 de febrero de 2014. 21:25
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