Un año de contrastes en el filial, del ascenso a la irregularidad
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Un año de contrastes en el filial, del ascenso a la irregularidad

El 2017 fue un año de contrastes para el Barcelona B, que ha pasado de firmar el deseado ascenso a LaLiga 1/2/3 a toparse con la dura realidad en la división de plata, después de completar un primer tramo de temporada marcado por la irregularidad que le ha situado en posiciones de descenso.

En los primeros seis meses del año, el filial azulgrana fue capaz de conseguir el objetivo del club: recuperar el estatus que otorga la segunda categoría del fútbol español con la permanencia como prioridad.
Prueba de ello lo demuestra la política de fichajes del club azulgrana después de sellar el ascenso de manera holgada en la última eliminatoria ante el Racing de Santander.
Se reforzó el equipo entrenado por Gerard López con jugadores experimentados para que el proceso de adaptación de los noveles en LaLiga 1/2/3 fuera más llevadero. Así se explican los fichajes de Anthony Lozano e Iñaki Ruiz de Galarreta, entre otros. Todos ellos jugadores con pocas opciones de reforzar el primer equipo.
El fichaje estrella del mercado fue el de Jose Arnaiz, procedente del Valladolid a cambio de 3'4 millones de euros y con proyección en el primer equipo, con el que ya ha debutado en la Copa del Rey.
Fichajes cuya función era asegurar la competitividad de una plantilla con jugadores procedentes del fútbol base azulgrana con apenas experiencia en la Segunda División A.
Sin embargo, tras el primer tramo de la temporada, el equipo entrenado por Gerard López ocupa posiciones de descenso, con 20 puntos y un balance de ocho empates, ocho derrotas y cuatro victorias.
Y eso que el equipo empezó con buenas sensaciones estrenándose con una victoria a domicilio en Valladolid (1-2) y consiguiendo un empate de prestigio en casa del Granada (2-2). Pero, poco a poco, la inercia inicial fue apagándose e iniciaron las dudas, especialmente en el juego, algo que ha repercutido en la clasificación después de sumar 8 de los últimos 33 puntos en juego.
El Barça B no es el equipo más goleado de la categoría (26 goles), tampoco es el peor ataque (21 goles), pero le falta continuidad en la generación de juego. En los primeros 20 partidos del curso, se ha repetido el mismo guión en múltiples ocasiones: control estéril del balón en el primer tiempo, con pocas ocasiones de gol y bajón en el rendimiento en las segundas partes.
Prueba de ello es que los segundos tiempos están siendo una cruz para los azulgranas, que hasta la fecha han recibido 19 de los 26 tantos tras la reanudación.
A ello se suma la excesiva dependencia del equipo a la eficacia goleadora de Jose Arnaiz y Carles Aleñá, autores de 12 de los 21 tantos transformados hasta la fecha. Una docena de dianas de dos jugadores con opciones de jugar, en un futuro, en el primer equipo.
En éstas, el Barcelona B afronta un inicio de 2018 incierto. Con una de las plantillas más completas individualmente de la competición, Gerard López tiene el reto de dar con la tecla que permita asegurar la permanencia con vistas al próxima curso.
Un objetivo primordial para un proyecto en el que, por momentos, los resultados parecen anteponerse al fogueo de aquellos futbolistas llamados a jugar en el primer equipo.

Un contenido de:
Álvaro Ramírez

Miércoles, 27 de diciembre de 2017. 09:32
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