Getafe - Athletic Club | Crónica | Liga 2017/2018 | Jornada 19
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2-2
Athletic Club

Un Déjà Vu de Cornellá en Getafe

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Un escaso puntito separaba en la tabla al Getafe y al Athletic Club al cierre de la primera vuelta liguera, moviéndose ambos en ese terreno zigzagueante de estar pegado a Europa o tener que apretar el culillo al mirar por el retrovisor en función de un par de resultados. Hoy se repartieron cada tiempo y otro punto.

Con 8 jornadas sin perder el Coliseum Alfonso Pérez era una plaza más que apropiada para seguir la racha bilbaína, lo que no habíamos aprendido es que la racha en realidad es de empatar, así que caía el sexto 'abrazo' en nueve jornadas, con el (2-2) de hoy que dejó pinta de haber podido ser algo mejor y casi acaba mal. Justo lo que pasó en Cornellá la semana pasada, un auténtico Dejá Vu.
El tema es que el Athletic dejó escapar dos ventajas, se puso 0-1 y 1-2 con goles de Williams y Raúl García en un partido en el que se pitaron hasta tres penaltis, dando la sensación de cierto conformismo ante un rival al que hay que reconocerle que es tan poco sutil como rocoso. Es un recién ascendido que su catecismo lo aplica al pie de la letra, como ya hizo en el estreno de LaLiga en San Mamés. ¿En la segunda mitad este viernes fue mejor o se le dejó serlo? Molina y Angel fueron una pesadilla.

El once del Cuco Ziganda presentaba un único cambio con respecto a Cornellá el Prat, eso sí, vaya cambio, probablemente uno de los más llamativos que se pueden hacer en esta plantilla, con la titularidad de Sabin Merino en detrimento de Aritz Aduriz, quien estaba con cuatro amarillas al igual que Iturraspe o Raúl García. Pero el donostiarra en casa rinde más y necesita descansos a sus casi 37 años, eso está claro. Lo llamativo es que el de Urduliz se instaló en banda derecha dejando la punta a Williams. Por Córdoba ya ni pregunten... 
El partido nació tan áspero como se esperaba. Balón de aquí p'allá, Amath metiendo los tacos a un Lekue que salió demasiado confiado, y Williams errando una buena contra en la que disparaba cerca del palo de Emiliano. Lo hizo todo bien Iñaki menos definir, algo que sí hizo de lujo en el 13' con un golazo de bolea que se comió Emi tras un centro de 50 metros de Laporte. Lo pondrán en muchas teles ese txitxarro -en el que Aduriz le vaciló diciendole que quería centrar-, y lo mismo deberían hacer con el penalti a Jorge Molina que lo pareció, lo cierto es que el mismo punta de Alcoy lo transformó en un empate que llegó demasiado pronto.

Tal vez sintiéndose culpable Iago por su arrolladora salida a los pies mostró cierto nerviosismo en algunos centros y saques mientras el Getafe crecía, con Amath torturando a Lekue por fuera y por dentro. Las pasó canutas el de Deusto esos 45 minutos. Aún así el que más cerca estuvo de marcar fue Sabin Merino, cuyo cabezazo en plancha sacó Emi con un paradón. Después de haber tenido tres claras el choque se espesaba rumbo al descanso con la posesión ya mucho más pareja. Quitando la lesión de Damián Suárez, pareció una tregua que dejaba las espadas en todo lo alto para la segunda mitad.
Nada más arrancar y salir Molinero al campo le hizo un penalti por agarrón a Laporte que Raúl García transformaba también, esta vez con un obús imparable, dando de nuevo ventaja a los leones. Lo increíble es que un minuto después -partiendo en fuera de juego- ante Iago volvió a caer un delantero que fue directo a por él meta. Era el segundo penalti, rehaciéndose el de Basurto al hacer un paradón a una mano. Una jugada digna del VAR para no acabar borracho en un bar.

Había enloquecido el choque con tanto penalti e ida y vuelta, por lo que Ziganda quiso fortalecer el centro del campo con la entrada de Beñat, que se sumaba a Iturraspe y Mikel Rico en el verde, porque los de Bordalás lejos de venirse a bajo no dejaban de empujar en pos de la igualada. La buscaban y la estaban mereciendo. La siguiente contramedida fue tirar de Aritz Aduriz en busca de cazar algún balón colgado, ahora que las marcas se iban difuminando por el cansancio.
Lo grave es que fue el Athletic el que se despistó y una dejada Portillo la aprovechaba el recién entrado Angel para empatar a bocajarro cuando quedaban 15 minutos por delante para acabar. La falta de contundencia defensiva fue clave, porque los centrales hicieron mutis ante un jugador de talla exigua, castigándose esa vieja manía de echarse atrás a guardar la hucha de la 'pensión'. El 2-2 era un flaco rédito para otro encuentro que parecía abrir la puerta a una posible victoria, pero en el que Herrerín tuvo que evitar la derrota ante el omnipresente Angel con los vizcaínos lamentablemente aculados en el área propia. Al final hubo un reparto justo de puntos.

Un contenido de:
Asís Martín

Viernes, 19 de enero de 2018. 21:49
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