Olympique Marsella - Athletic Club | Crónica Partido ida | Liga Europa 2017/2018
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Olympique Marsella
3-1
Athletic Club

Vivos pero cerca de 'lé debaclé'

Iago Herrerín ha salvado una goleada en Marsella.

Como Matt Damon a las patatas en 'Marte', así se aferraba el Athletic Club esta temporada a la Europa League, la única vía de satisfacción para su hinchada. Un día tan reivindicativo como este 8 de marzo los de Ziganda visitaban al Olympique de Marsella en su Velodrome inexpugnable, teniendo que aguantar el lanzamiento de botellas de algunos vándalos a los athleticzales.

Pues igual fue peor todavía el partido. Se ha perdido... 'sólo' (3-1) pero si no es por Iago Herrerín, cierto 'culo' y un árbitro portugués -que se coló en un penalti que transformaba Aduriz- se podían haber traído a Bilbao la del pulpo. Mas la amatxo de Begoña hace horas extras y aunque muy difícil no ha dejado la eliminatoria imposible para el jueves 15 en San Mamés, hay que ganar 2-0 para pasar a cuartos. ¿Se puede, no? Veremos... Sin San José y Raúl García, por cierto, sancionados.
Para ello habrá que tener puntería y, sobre todo, más intensidad, porque esta noche ha habido momentos y jugadores que han hecho sacar los colores a socios y aficionados. Hoy le han salido todas las carencias que arrastra en esta triste campaña, blando atrás, cortocircuitado en el medio, monodependiente arriba, mal dirigido, bastante milagro es estar en esta ronda 'uefa' y no temer por el descenso en liga. Ha sido uno de esos días que unos lloran y otros se cargan la TV de un cojinazo.  Pasado el susto de la gripe de Aduriz, que por efecto simpatía provocó una pirrilera colectiva entre la afición, el Cuco iba con toda su artillería, (con 7 jugadores titulares mayores de 30 años por primera vez en su historia) incluido un Mikel Balenziaga que retornaba dos meses y medio después. No hay nada como lesionarte y que jueguen otros por ti para que te revalorices, parece ser... pero su banda era un coladero ante Thauvin. Quitando Kepa, Iñigo Martínez y Muniain aquello asemejaba al posible once de gala de la campaña ¿significativo de que hay lo que hay? Pues los locales no se asustaron ni media, el inicio fue trágico, en plan empanadón y no se acabó el primer tiempo 4-1 de milagro.

Un once superofensivo se lanzó a la carga tras el aplauso a Astori anotando Ocampos el 1-0 a los... ¡¡45 segundos!! en una gran jugada de Thauvin, pero ayudada por la siesta del bloque defensivo y, en particular, de Oscar De Marcos. Un palazo, pero ellos cumplían el guión del scouting, arriba te desbordan pero como tampoco es que tapen mucho Williams andaba muy libre y Aduriz pudo empatar a los 6 minutos. Pena que Mandanda acertaba a despejar con la pierna.
Mas los de Ziganda, empeñados en suicidarse, contemplaron asombrados como el habitualmente sobrio Etxeita le regalaba un balón a Payet en un mal despeje para hacer, a botepronto, el 2-0 en apenas 14 minutos. Pim, pam... dos tiros, dos goles... y menos mal que Herrerín salvaba el tercero o hasta el cuarto a los pies de Germain con la rodilla, porque el central de Zornotza estaba hecho un flan, con cesiones más peligrosas que dormir con una serpiente pitón cabreada.
Aquello era un sufrimiento. Los tres atacantes estaban volviendo locos a todos a base de velocidad. Era duro ver a los jugadores del Athletic animarse ellos mismos con palmadas cuando se perdían balones queriendo pasar a compañeros que estaban a escasos 5 metros. ¡Qué impotencia! Fue como un bálsamo que pasaran unos minutos sin que el balón rondara la meta vasca, de la de Mandanda ni hablamos, para otra que tuvo el griposo Adu antes del descanso casi mata a uno de una avioneta. Y cuando forzó un muy dudoso penalti por mano el árbitro portugués se hizo el sueco, menos mal que el auxiliar de fondo sí lo pitó sacando encima varias tarjetas a los locales.

El donostiarra lo transformaba al 'panenkito', siendo su octavo tanto de este año en Europa. Aleluya, porque quitando que el 2-1 era maravilloso visto lo visto, se habían llevado un meneo de escándalo, en todos los sentidos, fútbol, intensidad y garra. Todo. No se dio ni siquiera una mala patada. Sólo cabía mejorar en la reanudación, que empezó sin embargo con un fuerte golpe de Raúl García. Y de paso con el 3-1 de Ocampos ganandole de nuevo la espalda a De Marcos y sin ser la mejor acción del meta de Basurto.
Completamente a merced del contrario Germain pudo hacer el cuarto rematando un balón parado, aquello volvía a ir camino de la debacle, mientras el público marsellés se lo pasaba pipa Cuco cambió hasta a un Balenziaga que sufría como un desdentado en una txarriboda. Más llamativo fue retornar al criticado trivote con la salida de Vesga por el navarro de Zizur, un cambio que es como ponerle guindilla a la afición. Echa fuego por la boca, y no por culpa del gasteistarra.

Córdoba, Lekue y Vesga fueron los cambios no sabemos si para revertir la situación, sino probablemente para frenar la caída, que pudo ser, de nuevo, mayor si no salva Etxeita (se lo merecía el hombre) bajo palos el posible hat-trick de Lucas Ocampos, que ya había batido a Iago en su salida del marco. En el descuento sí que llegaba ese póker, pero fue anulado por fuera de juego. No todo podía ser malo. A rumiar lo ocurrido, a ganar al Leganés en liga y ver si hay milagro el jueves en la Catedral.

Un contenido de:
Asís Martín

Jueves, 08 de marzo de 2018. 22:00
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