Athletic Club | Críticas Injustas Ernesto Valverde | Temporada 2016/17
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¿Valverde? Así son las cosas, y así se las hemos contado

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La afirmación, repetida durante años por un famoso periodista al final del telediario que presentaba, aparece clasificada en el decimoctavo lugar del listado de frases más recordadas de la televisión en España. Sigue en el top a expresiones tan célebres como “un poquito de por favor”, “si me queréis, irse”, “ el algodón no engaña” o “Chanquete ha muerto”. Y precede a otras no menos imprescindibles en la memoria como “que te meto con el mechero, Sole”, “quién me pone la pierna encima” o “Andreíta, cómete el pollo”.

La frase del periodista puede parecer mucho más seria que las otras, pero para mí lo es mucho menos. No viene a reflejar más que una evidente falta de objetividad, al afirmar que la realidad de las cosas coincide con su visión particular de las mismas. O con la de los jefes de su cadena.  Y esta falta de objetividad tiene una destacadísima presencia en la información general, y no digamos en la futbolística, donde a partir de los resultados se empiezan a tejer sesudas derivadas y teorías, que acaban poniendo en duda de forma gratuita lo que funciona.  Me contaba un buen amigo y vecino que su primo, ilustre cronista deportivo, le confesó que en el caso de que el partido avanzase por el segundo tiempo con el empate inicial, iba escribiendo reseñas distintas por si al final metía gol uno de los dos equipos. Tres lecturas distintas y un solo partido verdadero.  No es sólo cosa de los periodistas deportivos. Tras los descalabros demoscópicos y periodísticos con el Brexit o con el referéndum colombiano, ahora tertulianos y encuestadores nos explican por qué ha ganado Donald Trump, cuando no han sido capaces ni de intentar explicar por qué podía ganar.  Vistos los cojones, toro.   Pero en el fútbol ese oportunismo se dispara. A título de ejemplo, ¿se imagina alguien lo que hubiera ocurrido si la selección española del mundial 2010 pierde alguna de las eliminatorias que ganó tan ajustadamente como las de Chile, Paraguay o incluso Portugal? ¿Existiría el discurso del tiqui-taca? ¿Sería marqués Del Bosque?  Si nos venimos a territorios más cercanos, podemos encontrar todo tipo de eruditas teorías creadas al calor del resultado.   Las rotaciones suelen ser un desastre si se pierde, o una brillante estrategia si se gana, o incluso una solución aceptable si se tutea al Real Madrid.  Apostar por el joven Yeray ha sido un acierto porque no ha habido fallos estrepitosos, que los tendrá que haber porque el muchacho lleva sólo 10 partidos en el primer equipo. Pero si los hubiera habido, sería para algunos todo un síntoma de que el entrenador está desesperado y ha perdido el norte alineando a un chaval sin experiencia.  La posesión del balón es un dato positivo cuando se gana, pero en cuanto pierdes te dirán que tienes un dominio ineficaz, y si no la tienes te dirán que has perdido tu filosofía de juego.  Incluso la rotación de porteros, una de las pocas decisiones que no comparto con Valverde, sería enjuiciada de forma más dura si se dieran fallos puntuales en la portería, que tarde o temprano se dan en todas partes.  Me parecen muy injustas las críticas tan duras sobre la dirección técnica de un equipo que lleva años dando alegrías a la gente a base de un esfuerzo monumental. Físico y mental.  Valverde renovó por el Athletic Club desoyendo ofertas de primer nivel.  Pero ya dijo entonces que el día a día desgasta, y entre líneas, que cada año el trabajo es más difícil aunque el equipo sea mejor.  A mi juicio no ha perdido un estilo de juego ni ha renunciado a ninguna filosofía, sino que se adapta a un calendario exigente para el que el equipo, por lesiones musculares y de otro tipo o por no haber alcanzado su mejor puesta a punto, no está aún totalmente preparado.  Creo que Ernesto Valverde tiene un gran estilo, en lo futbolístico y en lo personal. Y celebro tenerle en el Athletic.  Aunque es lógico que le desgasten factores externos, liderados por quienes todo lo saben y así nos lo cuentan, mientras contemplan con displicencia a quienes valoramos que un grupo de chavales tutee al Madrid, ayude a golear a un buen equipo europeo ,y pocas horas después se faje para puntuar en un campo maldito.  Así lo veo yo y así se lo cuento.
Por Gonzalo Arroita. Urbanista y socio del Athletic Club

Un contenido de:
Gonzalo Arroita

Lunes, 14 de noviembre de 2016. 08:33

3 comentarios

  1. Rafel

    Excel entenc articulo. Te felicito.

  2. Nico

    Fantástico artículo , gran trabajo de Valverde en el Athletic, ha demostrado ser un grandísimo profesional.

  3. Manuel Rodríguez Diez-Caballero

    Me parece un brillante comentario y estoy totalmente de acuerdo que muchas veces no se valora a Valverde por parte de la prensa...cuando se fue porque Lamikiz no le renovó, en aquella época ya sacó a jugadores de la cantera, que es con lo que nos identifica, y lamentamos durante muchas temporadas su ausencia... ahora hay que apoyar al equipo y a Valverde, al trabajo bien hecho, a la valentía...y ya llegarán los éxitos. Un saludo

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