Athletic Club | Estado Caso Kepa Arrizabalaga | Liga 2017/18
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La renovación de Kepa y el “fair-play” financiero

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El “Neymarazo” va a sembrar más incertidumbre en el futbol que el fuera de juego posicional. En primer lugar por la obscenidad de la cifras que se barajan, y por consiguiente el eco que provocará en las cláusulas que protegen a los jugadores, que serán el termómetro del poder de un club.

Ahora mismo un jugador con una clausula inferior a 40 millones es poca más que un debutante. Es calderilla para los equipos amparados por los petrodólares o millonarios caprichosos, a los que siempre les gustan más las mujeres de sus amigos que la suya propia. Gastadores compulsivos que con el tiempo no recuerdan ni lo que tienen, ni lo que echaron por la borda.
Un día me contó un amigo mío gallego que era una lástima que a Amancio Ortega no le gustase el futbol porque podría desestabilizar las clasificaciones de nuestra liga. Vamos que para fichar a Leo Messi sólo tendría que ir a un cajero.
El Athletic Club vive un idilio con su portería desde hace años. Tras agradecer los servicios de Gorka Iraizoz y despedirle con los honores que merece quien defendió una década la meta rojiblanca, que no es poca cosa, en un club que puede contar su historia a través de sus guardametas e incluso abrir un museo paralelo solo para ellos.
Su relevo lo toman tres  porteros automáticos de diferente molde pero de buen calado. Iago Herrerín está aprovechando cada ocasión como si le fuese la vida en ello y su participación en el torneo europeo ha puesto un listón alto. Álex Remiro, cedido al Huesca, es internacional en las categorías sub17,19 y sub 21, lleva una carrera con más trompicones pero nadie le puede negar el futuro.
Pero la perla codiciada se llama Kepa Arrizabalaga. Tiene un cuajo y un temple que roza lo increíble, domina los tiempos, es señor por todo lo alto, guardián del norte y tiene reflejos felinos. El problema no es su sentimiento, el quebradero de cabeza se llama cláusula.

Muchos equipos le escriben bellas cartas de amor, y en Ibaigane están haciendo sudokus para renovarle. Si la cláusula es demasiado elevada, debería cobrar en correspondencia. No es matemática exacta, pero si por ejemplo un jugador tiene una cláusula de 40 millones se puede suponer que gane 4 millones.
Si el Athletic quiere blindar al portero de los años veinte, su nómina sería astronómica y con el actual sistema de “fair-play” financiero el Athletic no podría infringir la normativa de la UEFA que impide a un club gastar más dinero del ingresado, por lo cual los futuros fichajes serian inviables, porque la caja a pesar de tener liquidez significaría tener dinero a plazo fijo y no poder tocarlo.
Que nadie ponga en duda el esfuerzo porque es real, tan solo la primera de las siete primeras cifras es la que decidirá el devenir de nuestro porterazo.
Bueno, existe otra solución, que un señor de algún emirato donase 300 millones a cambio de una camiseta de Aduriz dedicada, que es como se ha saltado a la torera el polémico fair- play el PSG con un fichaje que trastoca las leyes de la educación física.
Por Patxi Herranz, periodista de Radio Popular y El Correo.

@HerranzPatxi

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Patxi Herranz

Martes, 19 de septiembre de 2017. 08:40
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