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Los años ocultos de Abel Núñez

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“Cuando ha sonado el himno se me ha puesto la piel de gallina”, declaró Unai Nuñez a los micrófonos de ´EITB´ luego de haber “cuajado un buen encuentro en San Mamés frente al Getafe” (0-0), en la comparecencia ´catedralicia´ que conllevaba su debú liguero con el Athletic Club en Primera División.

Era un 20 de Agosto de 2017. Un día antes, ´Marijaia´ “Bilbora  etorri da Aste Nagusira” con sus brazos aspeados en ofrenda festiva. Uno después, lunes 21, un diario bilbaíno ´envía legados´ (presente histórico latino al que uno se ve obligado a rendir pleitesía) a la Noble Villa de Portugalete a fin de entrevistarse con el progenitor del jovencísimo ´León de Repélega´ que se acababa de presentar en sociedad de la mano de su valedor, ´Cuco´ Ziganda.  Quizás por aquello de las Navidades que se viven (es 28... y también Diciembre), se puede buscar, hasta el encuentro, similitudes entre el ´Advenimiento´ del periodista al bar ´Akrópolis´ que la familia ´Nuñez-Gestoso- regenta en la plaza ´Maestro Mateo Hernández´ y la ´Epifanía´ de los reyes magos escenificada, supuestamente, en una cueva aneja a la ciudad de Belén. Apuntada la alegoría, y retrotrayéndonos al encuentro entre mi ´colega´ de profesión y mi ´compañero de fatigas´ Abel Nuñez, lo que realmente llamó mi atención no fue la visita en sí al portal del milagro, sino cómo, en forma y contenido, fueron narrados los hechos del ´choque´ entre la prensa de ´entonces´ y el sagrado ´palo´ del que la vida, sabia en años, consiguió arrancar, con maneras de orfebre, dos ´astillas´ que medran en el alto de La Florida (Asier) y en el valle de Lezama (Unai).
  Uno, en especial, un nimio, en apariencia, detalle conquistó mi corazón hasta desguazarlo: “Abel Nuñez (coge carrerilla el ´enviado´ especial del rotativo) dio sus primeras patadas federadas al balón ¡en ´el Valle´! (actual Trapagaran), destacó en el Barakaldo, y se retiró en el histórico campo de La Florida vistiendo la camiseta de oro y hulla del Club Portugalete”. Leído lo escrito, nadie se alarmó. No hubo quejas al ´Ararteko´ ni ´Cartas al Director´.
Nadie de manera pública. Porque, en privado, este hombre que escribe se acercó hasta la presencia de Abel para hacerle sabedor de su enfado y desconcierto. Nada se dice en el reportaje de lo que yo terminaría dando en llamar ´Los años ocultos de Abel Nuñez´ en el Club Portugalete. "Me pilló con el bar de bote en bote, Luis; hasta el punto de que estaba más para la clientela que para el periodista. Me tiró una foto detrás de la barra y se marchó" siguiendo la estela que hasta el bar lo había traído.  ´Grueso´ para obviar a un club centenario como el ´Portu´ (1909garren urtean sortua) pero ´fino´ a la hora de hilar los dos meses que Abel se pasó en Galicia desde su nacimiento hasta la llegada a la ´Vasconia´ portugaluja. ¡Que obsesión con señalar a los vascos que fueron paridos fuera de los límites de Euskalerria!... Con Valverde no daban puntada sin hilo: el de Viandar de la Vera, el de Viandar, el Extremeño... De haber seguido Ernesto en el Athletic, se les habría hecho el culo gaseosa imaginando un futuro en el que ´Txingurri´ fuera tachado de ´Cacereño´ para rematarlo a bocajarro con un ´maketo´ como sin querer. Sólo el que nomina sabe cómo y por qué lo hace. Doctores tiene...  Tenía una deuda con mi compañero Abel. Una deuda que, golpe a golpe, dedo a dedo, trato de saldar de seguido a haber estado junto a él dándole, sin que me la pidiera, la voz y la palabra aquella que demandara el bueno de Blas de Otero. No llegó al Athletic Abel Nuñez, pero su paso por el planeta fútbol fue una ´expedición´ maravillosa. Hizo cumbre en el Barakaldo (Segunda B), dejando en mal lugar a un tal ´Mané´, que, tras un Lleida-Barakaldo, le comentó al de Repélega en evidente elogio: “Chaval, jugarás en Primera División”... ¿Se equivocó el ´maestro de Balmaseda´... o fue una venganza en despecho de la diosa Fortuna?
  Nada de eso importa ahora. A nadie lo ocupa. Ni siquiera a Abel Núñez (23-6-1963), un jarrillero que, entre los 7 y los 11 años, se dedica a destrozar zapatos jugando a fútbol sobre el cemento reventado de las explanadas más próximas a la iglesia de San Cristóbal, corazón de Repélega, mezclado en edades con Jon Uribarrena, Jurado, Javi Piti, Rafa, Iñaki Villarejo. Su colegio, Antonio Trueba, queda al otro lado de su frontera, custodiado por Azeta, Abatxolo y el poblado de la ´Babko Wilcox´.   En el patio de la escuela, fútbol y más fútbol a la hora del recreo, la pelota cosida a su zapatilla, el testigo del relevo es un bocadillo de salchichón que cae al suelo y se desbarata. Se agacha. Lo coge. Lo recompone. Le da el enésimo muerdo sin acordarse de que ´lo que no mata engorda´. Tal vez porque Abel es un niño delgado de largas piernas y cuerpo que tan pronto entra en acción se mueve como si fuera guiñol manejado por el que en las alturas hilvana. Bendito fútbol…  SUS DOS AÑOS DE INFANTIL  Convenimos en que su estancia en ´La Base´ no obedece a un plan de fuga de esos  tan socorridos en los libros de ´Los siete secretos´ y ´Los cinco lo pasan estupendo´: “Sería porque el Portu no tenía equipo infantil; sería, simplemente, porque mi amigo me tiraba de la mano hasta colocarme en presencia de Antonio Pereiro, directivo del Zorroza”. Allí, entre olor a matadero, fogata de gitanos, corneta militar y grasa de cuero ensebado, Abel será un infante de la formación morada. Entre los 12 y los 14 años. Entrenando sobre campas de arena entre vías.
  El esfuerzo merece la pena: ´La Base´, a pesar de su cortedad y sus estrecheces,  es un tapete que uno degustó, también Abel: “La primera temporada me entrenó Mata; la segunda, un señor bajito y mayor”. Abel Núñez era un medio centro puro, y centrocampista se mantenía cuando el Club Portugalete nos colocó el uno al lado del otro sobre el piso maltratado del campo de La Florida. Bailar pegados es jugar. Divertirse.
Y hasta montar una ´barrila´ en pleno partido por ese afán innato de querer ser brújula en la medular. “Con Mata quedamos subcampeones de Bizkaia, tan sólo el Sestao Sport consiguió superarnos; estaban los verdinegros en la máxima categoría y tenían un equipazo: Arias, Palacios, Kabiezes (compañero de Facultad en el Campus de Leioa que despuntaría en equipos como Arenas y Santurtzi).  REGRESO A CASA  Y como vino, se fue. Supongo que en autobús, acaso en el tren de La Canilla “Quédate con nosotros”, le pedían en La Base de Zorroza. Había dejado huella el jarrillero en los aledaños de Bilbao. “La patria me llama, también mi corazón”. Lo cantaba Mocedades. No consta que Abel escuchara la pieza. La historia sólo sabe de su testimonio. “Vi un cartel en el que el Club Portugalete animaba a los jóvenes en edad juvenil (por entonces no existía la condición de cadete) a subir a La Florida para hacer una ´prueba´ a fin de captar futbolistas para la cantera”. Abel no lo dudó.
  Rompió lazos con el Zorroza para vincularse en cuerpo y alma con el equipo en el que siempre había querido jugar: el ´Portu´, vínculo que se empieza a forjar en el preciso momento en el que Francisco Esteban Ahedo ´Pegaso´ lo ve trotar, Abel es un potrillo ataviado con vestimenta de casa, pastilla de jabón ´txinbo´ para la ducha y una toalla para secarse, “especialmente las partes”, es Urbano Anda el que ordena y manda, ya que es su entrenador: su primer entrenador como futbolista del Club Portugalete, hecho éste, el del técnico, que une a entrevistador y entrevistado, Urbano fue una leyenda (mito capaz de entrenar al equipo infantil y juvenil  al mismo tiempo y durante viarias temporadas)...y lo sigue siendo allá donde demonios habite luego de dejarnos tan tristes, mirada perdida, contemplando de manera borrosa el inmaculado verde del estadio de la Florida…  15, 16, 17, 18... ¡Qué lujo poder haber jugado durante cuatro temporadas seguidas en el juvenil del ´Portu´!: “El Valle” deberá esperar... Abel es faro que, desde el medio campo, alumbra a compañeros anónimos y a otros que, por haber coincidido en esta última plantilla juvenil aleccionada por ´Zamorita´, uno de los ´reservas de Iribar´ (“que no cogía ni un triste resfriado”, como nos contaba el míster en los ´recesos´ de los entrenamientos), brillan con luz propia. De esta cuarta temporada, Abel rescata la gesta de haber eliminado en Copa al Barakaldo, un equipo que, curiosamente, terminaría ganando el torneo luego de haber sido repescado: “Deberíamos haber sido nosotros los beneficiados luego de caer 1-3 ante un San Ignacio que jugaba muy bien”. Zamorita había forjado un equipo juvenil que, suya era la expresión, “jugaba de cine”.   De esa escuadra, Abel trae a su memoria a “Juan Carlos (un portero a la medida de su entrenador), Jontxu Etxabe, el malogrado ´Carni´, Kastresana, Iñaki Tabuyo”... Muchos son los que acuden a su llamada, tan sólo él el elegido para dar el salto a ´los mayores´ de la mano de Manu´Zamorita´, apuesta del Club para dirigir al primer equipo del ´Portu´.
  Con el míster que sucedió a Manolo Aresti, Abel es de la partida. Centrocampista que, por su habilidad para atraer hacia sí la pelota, llegá al ´mayor´ bautizado como “Gomas”: lo que ´Zamorita´ ha bendecido que no lo profane el hombre, el futbolista, el técnico que sucede a Zamora en el banquillo, derecho se fue a la ´gloria´ el exportero del Athletic, a la paz de su hogar, “demasiada buena persona como para lidiar con éxito con las vacas sagradas del vestuario”, convenimos. La marcha del valedor de Abel llevará consigo el declive del muchacho de Repelega, una suerte de canto del cisne que Eugenio Iglesias, al no contar con su finura, le fuerza a entonar.   Tal vez le faltaron las formas al no dar aviso al Club de su fuga, o, quizás, no, acaso habrá quien sostenga que lo suyo fue una ´despedida a la francesa´, decir adiós a la gente que quieres es siempre un trance amargo y doloroso, Abel lo evita, su afán es regresar a la calle para jugar a fútbol sala con amigos de la talla de Iñaki Villarejo y Primitivo Soto ´Primi´, entrenador que, sin ambas partes ser conscientes de ello, lo estaba esperando para entrenarlo en el ´Portu´ al doblar la última esquina de su exitosa carrera de futbolista.   El adiós, afortunadamente, aún está lejano. Abel Nuñez está viviendo deprisa e intensamente. Tiene tan sólo 20 años. Demasiado joven. España, por entonces, necesitaba carne fresca y sangre caliente. La ´Mili´ le llama (¡la puta mili!). Objetar habría acarreado demasiado castigo. Someterse, empero, le ´premia´ con un viaje a las ´Islas Afortunadas´. En calidad de miembro de ´Infantería y Morteros´, el hijo del grupo Alonso Allende hace pie en Tenerife, lanzadera que lo proyecta a la ´Isla Bonita´, La Palma, un milagro de la naturaleza que a mí me estaba esperando, sería en vacaciones de verano, año 2000, “en el año 2000”, Caldera de Taburiente y su Barranco de las Angustias, Nacimientos de Marcos y Cordero, Los Tiles y su laurisilva, el espinazo volcánico que preside ´Cumbre Vieja´…
  Nóbregas, su superior, le insta al saludo, Presente, Condición, le pregunta el Teniente al soldado, Futbolista, señor, futbolista, A mí me va el Atletismo, Me gustaría jugar en el Mensajero, señor, Eso habrá que verlo, soldado… El día 4 de agosto era, y es, la patrona de La Palma, la Virgen de las Nieves, y entre los actos de celebración había programada una carrera de 23 kilómetros. Mi superior me inscribió a la prueba. Quería apuntarse un tanto a mi costa”…  Empezaron a correr cien atletas. Abel iba rezagado hasta que su instinto le ordenó dar un arreón descomunal. En un visto y no visto, “me vi en cabeza junto a un profesional y un compañero sevillano. A la par del favorito, fui testigo del tirón muscular del que estaba llamado a la victoria. Se dirigió a mí y me dijo: “Gana la carrera”. Y la gané. Fui premiado con un viaje a Lanzarote para recrear mi vista en el volcánico parque nacional de Timanfaya. Pero me quedé sin cumplir el sueño de haberme pasado la mili jugando la liga con el Mensajero”. Y como para el regreso a casa no hacían falta alforjas, Abel cruzó el charco de manera poética, o sea, ya se dijo, ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la noble villa jarrillera.  Ya en Portu, y a pesar de que su vinculación con el club de La Florida no se había extinguido, Abel volvió a tener ensoñaciones con el futbito, fútbol sala, una especie de degeneración del fútbol que a uno, particularmente, nunca lo enamoró: escarceos, aventuras, roces, amoríos...nada más. A Abel, sin embargo, lo fascinaba, o acaso todo fuera una manera de estar pegadito a los amigos que más quería. El fútbol, tozudo, era como un bramido que desde lo más alto lo atormentaba. Y fue entonces que se acercó a Trapagaran para probarse con ´el Valle´: ¡ahora, sí, por fin, compañeros de El Correo!  Gustó ya de entrada el juego de Abel al otro lado de la colina de Urioste: “Te queremos fichar”. Había una traba, sin embargo: en la Federación Vizcaína de Fútbol, Abel Nuñez, tras su ´espantada´ del Portu, era, federativamente, “un futbolista en rebeldía”. Hubo una entente. Se llegó a un acuerdo. Reinó la paz.
  El ´Valle´, por entonces, era un club emergente que militaba en Preferente. Las dos temporadas en las que vistió de amarillo habrían de suponer el trampolín definitivo que lo catapultara a Abel Nuñez a lo más excelso de su carrera de futbolista. Fue todo un aprendizaje acelerado. En el que tuvo que vérselas tiesas con un ciclón como el gran ´Ciri´ (ex del Portu), disfrutar con el fino Martín (otro ex de La Florida)... y robarle el puesto de lateral izquierdo a Amador Antón.  “Allende me entrenó el primer año. En el segundo ejercicio vino Bastida, un entrenador muy temperamental que primaba lo físico por encima de todo. Gracias a él puedo decir que fui lo que fui, primero en ´el Valle´, luego en el Larramendi, aquel equipo de Tercera cuyo ´alma mater´ era Luis Angel Hurtado”. Un parón. Un breve silencio. Abel se quiere gustar rememorando... ”Jugamos contra el glorioso Alavés, que estaba en Tercera. En Mendizorroza nos golearon 5-1, pero en casa, en un Errota con barro hasta la espinilla, les ganamos uno a cero. A falta de siete partidos para el final de la liga de Segunda B, vino el Barakaldo a por mí”... Frunzo el ceño... ”¿Es por lo de los siete partidos?”, Asiento, no de silla, sino de afirmar. Y Abel nos explica…  “Bastida fue el que me colocó de central jugando en ´el Valle´. Algo vería en mí. El Barakaldo estaba en Segunda B, y, a falta de esos siete partidos, jugamos un amistoso Larramendi-Barakaldo. En su momento no sospechaba nada, pero de seguido me di cuenta de que más que un partido amistoso era una prueba para verme muy de cerca”…  Abel debió de hacerlo muy bien. Tanto como para convencer a Juanjo Benito, responsable deportivo del Barakaldo, y Méndez, su presidente. Amorrortu acababa de ser cesado, y al mando del equipo pusieron a Arrizabalaga. Abel Nuñez recuerda lo escueto y contundente que le resultó el mensaje de Juanjo Benito, una de las leyendas fabriles a las que el Barakaldo ha rendido culto en este recién culminado año del Centenario: “¡Portería a cero!”… “Fuimos a Lleida y perdimos por la mínima, uno a cero y de penalti. Fue al terminar aquel partido en feudo ilerdense cuando Mané, técnico del Lleida, se acercó a mí y me dijo aquello tan bonito que jamás olvidaré: “Chaval, jugarás en Primera División”…
  No alcanzó la categoría augurada por el maestro de Balmaseda, pero sí que Abel fue, en su periplo en el vetusto y entrañable Lasesarre, ese baluarte defensivo que buscaba Benito: invictos en los últimos seis partidos de liga, gesta premiada con la salvación. Una permanencia que le premiaría a Abel  con seis temporadas seguidas en el Barakaldo, todas ellas en Segunda B, central inexpugnable, ver para creer, el potrillo de Urbano Anda, el “Gomas” virtuoso de Zamorita terminaría formando en el once ideal del centenario Barakaldo. De ´pelotero´ a ´stoper´; de crear a guardar la viña enseñando los dientes y mordiendo al delantero. Transformación.   “Aquel 6-0 al Endesa de Andorra”. Para, como un torrente, desfilar en homenaje delante de sus ojos el Girona, Manlleu, Hospitalet, Tarragona, Lleida, Huesca, Teruel, Racing de Santander, salvando siempre la categoría y a las órdenes de técnicos tales como Mintegi, Barasoain, Moreno... el gran Koldo Agirre, aquel artífice del ´vicemilagro´ de la UEFA de la Juve en San Mamés... ¿Swet Thing?, se le pregunta... ”¿A qué te refieres, Luis?”... Alberto Biota -le digo- siempre se acuerda de lo mucho que lo ´marcaron´ Donado y Marqueta en sus inicios en el ´Somo´... ”Biota, sí, ufff ¡vaya  peleas, vaya luchas!”…  REGRESO DEFINITIVO AL ´PORTU´  La llegada de Alfonso del Barrio al banquillo del Barakaldo supuso la salida del club fabril de Abel. Nada traumático. Al contrario. Abel Nuñez tenía ya 32 años, y en el zurrón de Lasesarre se llevaba guardado, como oro en paño, los tres trofeos de ´Jugador más regular de la temporada´. Que le quiten lo ´bailao´. “Que no, que no, que este cuento aún no se ha ´acabao´”…
  Primitivo Soto ´Primi´, en la que habría de ser su cuarta y última temporada dirigiendo al Club Portugalete, le convenció para que lo defendiera en su última batalla. Iñaki Villarejo, ya retirado y oficiando de ´segundo´ de Primi, también aportó lo suyo a la hora del convencimiento. ´Txerra´, en el lateral derecho; Javi Glez Etxebarria y su prodigiosa zurda, en el flanco izquierdo de la zaga; y en el centro de la retaguardia, junto al fantástico ´Josito´, Abel Nuñez se mostró durante toda una temporada (1996-1997) a los ojos del viejo cronista Samuel Agirre.  15 de Septiembre de 1996. El Portu, con Abel en el once escorado a la banda derecha de la defensa, le venció 2-1 al Larramendi. ´Primi´ leyó aquella monotemática y corta crónica. Paco Prieto, también. Para Abel, que al parecer no se acuerda. Para todos ustedes, que no la pudieron leer porque, más allá de no pertenecer a la ´Lista de Pin´, aquella crónica era, es, y lo seguirá siendo, ´apócrifa´  a los ojos del ´señor´, ese ´dios´ del poeta Marrodán que en las alturas hilvana.   Apócrifa, simple y llanamente porque el viejo Samuel Agirre, en el título, sostiene que “el fútbol huele a hierba”, y, lo que resulta escandaloso a ojos de la iglesia por aquello del canon a la hora de los textos: “ABEL NO HA MUERTO; CAÍN NO LO MATÓ”. Pasen y lean. Eskerrik asko, Abel Núñez, por los servicios prestados, por tu tiempo, todo él, regalado a este maravilloso juego llamado ´foot-ball´...
La Iglesia católica, por medio de sus exégetas, debe revisar inmediatamente el ´Antiguo Testamento´. Según se cuenta en él, Caín, hijo de Adán y Eva, mató a su hermano Abel propinándole un fuerte golpe en la cabeza con un quijada de asno. Cometida su fechoría, Caín vagó por el campo alegremente, hasta que la voz de Dios, su creador, le  removió su conciencia: “Caín, ¿dónde está tu hermano Abel?” Caín, intranquilo y nervioso, le contestó: “¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?”…  Ayer, miles de años después, a las once y media de la mañana, pude comprobar personalmente que la Biblia es inexacta, que no dice la verdad...que miente. Abel, el genuino, el único, trotaba como un potrillo, vestido de gualdinegro, por el verde paraíso de La Florida. Era él, no cabe duda. Lo pude reconocer, a pesar de los años, por esas largas piernas, por su aire desgarbado. ¡Estaba vivo!...Trece años después había vuelto a su casa, como el hijo pródigo…  A comienzos de la década de los ´ochenta´, el muchacho de Repélega se ejercitaba en el viejo campo portugalujo a las órdenes del ex-portero del Athletic ´Zamorita´. Era pequeño, delgado...y un poco desproporcionado. Sus largas piernas y su rara habilidad para atraer hacia sí todos los balones le sirvieron para que su ilustre entrenador le pusiera  un apodo cariñoso: “Gomas”...  ´Zamorita´dio el salto al equipo ´mayor´...y Abel con él. Acabada la temporada, Abel desapareció de la faz de la tierra del fútbol (quizás aquí la Iglesia pudo confundirse, creyendo que dejar la casa que uno quiere equivale a morir), y, con el paso de los años, todos se olvidaron de él…  Pero nosotros, los que estamos a su lado, los que tenemos fe, seguimos su trayectoria. Así, supimos que el Trapagaran lo acogió en su exilio. De ahí pasó al Larramendi, y terminó recalando en el Barakaldo, donde permaneció más de un lustro exhibiendo sus largas piernas y su condición de titular indiscutible...    Curiosa carrera la de Abel. Con el paso del tiempo ha ido ascendiendo peldaños, desafiando esa ley universal que dice que los años son como una losa que te aplasta y te hunde con su pétrea pesadez… Ayer lo vi. No era el estilista de antaño. A la espalda, en vez del 8, lucía el 2... ese número que te condena a vivir pegado a una banda, la derecha… Cuando era más joven, más joven que ahora, ocupaba plaza en el centro del campo donde exhibía sus dotes de jugador ´pelotero´…  No está fino Abel. El balón y él parecen enemistados. Pero los que creen en él dicen que, en un breve período de tiempo, adquirirá la buena forma y se erigirá en un baluarte defensivo.
  Abel, Lozano, González Etxebarria, Correa,... experiencia y veteranía... savia vieja, sabiduría para un equipo, el tuyo, Primi, que aspira, en tu cuarto mandato, a recuperar la Tercera División... aunque sea “por las armas”…  3 de 3; 9 de 9...Cuatro goles a favor y uno en contra: ¡Líderes!. Dicen los gitanos que prefieren los malos comienzos en sus aventuras. Yo, no. Aunque tengo que reconocer que el éxito clasificatorio nos está acompañando -hasta ahora-, falta juego brillante y preciosista, ese que en pasadas temporadas (como tú sabes) me encandiló… Percibo en el equipo un aire de precaución. El eje de la medular es rígido. La experiencia se ha comido a la juventud... y echo en falta (¡Dios, cómo lo echo en falta!) en la línea delantera la estética de Ricardo, un portugalujo de la cantera que, con su fino estilismo, con su habilidad y toque de distinción, hacía las delicias del graderío…  Ayer ganamos apuradamente. El ´Larra´ se adelantó con un penalti ridículo, de esos que sólo pitan los malos árbitros, y nos costó Dios y ayuda remontar la adversidad. Dios estaba representado por Abel (creéme, Primi, este muchacho se va a convertir en tu talismán, porque el Club tiene contraída una deuda con él), y la ayuda la escondías en tu banquillo transparente…  Se llamaba Alfredo, ´Luma´, un muchacho procedente del Sodupe que parece tocado con el don del oportunismo. Suyos fueron los dos goles. El primero lo consiguió de una manera magistral: se plantó delante del portero, y, mediante un certero izquierdazo, le batió sin miramientos. Para conseguir el segundo tanto, cambió de pierna, pero no de distancia y de lugar: más o menos desde el  punto de penalti, aprovechó un rechazo para marcar por bajo. Magistral. En ninguno de los dos goles le tembló el pulso.  Decía, Primi, que la ayuda te la guardabas en el banquillo... y en la portería. A falta de diez minutos para la conclusión del partido, Lozano, nuestro portero, “se vio en la obligación” de detener un lanzamiento de penalti que buscaba la base de su poste izquierdo... Lo paró, lo desvió a córner, para que, así, se cumpliera la profecía, esa que dice que el Portu, en el cuarto año en el poder deportivo de Primi, y en el tercero en el cargo administrativo de José Miguel Arrillaga Urrutikoetxea, ´Tatxeta´, ascenderá de categoría. Y así, con la veracidad del pronóstico de uno de sus profetas, la Iglesia podrá seguir captando fieles... aunque se haya equivocado gravemente, porque…  ¡Abel no ha muerto, Caín no lo mató!
Por Luis María Pérez, 'Kuitxi', exfutbolista, mendizale y periodista

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Kuitxi

Miércoles, 03 de enero de 2018. 09:53
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