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Fuego en la Casa Blanca

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Y cuando más trabado estaba el partido, cuando parecía que nada pasaba y nada habría de suceder -desde esa 'bomba' que a punto estaba de estallar hasta el final de una batalla con todas las de la ley-, el partido se detuvo.

Fue el árbitro (magnífica actuación la del 'trencilla), que se vio obligado a señalar una falta de esas que un equipo no debe cometer, así por el lugar en el que se llevó a cabo la infracción como por el momento, amén de un viento pestoso que, malicioso, cambiaba de dirección en función de quien fuera el equipo que poseyera el cuero, cuando tan solo imaginar una jugada trenzada era entelequia y Quimera a la vez. Banda izquierda según ataca el Deusto.
Ni tan próxima y vertical al área y a la portería como para incitar al disparo... ni tan lejana como para que ambos equipos no intuyeran que del toque del balón se podría derivar un río revuelto, muy revuelto, en el que el pescador más avezado acabaría llevándose a su bolsa de aparejos la preciada ganancia de un gol en un encuentro en el que el tablero de madera no había sido alterado.
  A pierna cambiada, como se dice. Con rosca. De fuera hacia adentro. Sin intención de buscar el segundo palo o las cabezas de los 'rojillos' con más centímetros...o más astucia a la hora de los barullos. En ese espacio vacío que un intencionado, o espontáneo,  'aclarado' había sido creado botó un esférico cuyo existencia parecía  haber nacido fallida desde que empezó a volar un 'OVSI' (objeto volante sí identificado) a 'balón detenido'. Fue entonces cuando se produjo el 'arrastre'.
Defensores y atacantes en busca de un pez que aún no era pescado, Que siga bajo el agua, murmuraban los gualdinegros, Que pique el anzuelo y se convierta el pez en 'txitxarro', el nuestro, nuestro gol, ese que obligue al empleado a cambiar el 0 por el 1, por delante y en un momento crucial, victoria a 'no ser que', tres puntos que nos alejen de todo mal, Deusto, más que nunca trainera que boga Ria abajo en busca del mar de la tranquilidad.
De los 38 a los 41. Permanencia casi asegurada. Seríamos decimosegundos, con 41 puntos, 18  de ventaja sobre el Anaitasuna, catorce sobre el Basconia, doce en relación al Amurrio y uno menos si tomamos en consideración a un Bermeo extraño cuya plantilla fue forjada a fuego para la pelea por los puestos nobles y se debate en la marejada de la incertidumbre. Para especular tantas cosas como éstas le da tiempo al cronista desde que la falta se produjo y fue cobrada... hasta que el futbolista del Deusto se dispone a golpear. Ya lo ha hecho.

Ya fueron, así los que atacaban como los que defendían, los futbolistas en busca del balón. Y fue tanta la aglomeración que conllevó el centro al corazón del área que se armo un barullo de aúpa, de campeonato, un tumulto, una melé, un jaleo para la disputa, una acumulación de elementos tal que la pelota se perdió a la vista de los aficionados, yo diría que ni los propios jugadores sabían a ciencia cierta dónde estaba el cuero, era todo pura intuición en una suerte de juego como de piñata infantil, o de 'Gallinita ciega' aprovechando que el pintor Goya pasa por la Ria del Nervión a la altura del Museo de Bellas Artes. Ni el propio árbitro acertaba a ver.  Tal era el desorden, el caos, que tuvo que ser la red la que diera fe de que el Deusto había marcado. La red. Que se agitó. Las mallas, que se estremecieron en un temblor cuando sintieron el beso, el último beso que acompañaba al orgasmo, un placer infinito e indefinible recorrió el verde desde el fondo de la portería hasta el banquillo local, en el que ya nadie se sentaba debido al 'corrimiento' que había provocado el movimiento sísmico que se había registrado en las entrañas de Etxezuri.
Gorka Bidaurrazaga reaccionó al modo de 'O mago de Castrofeito', Fernando Vázquez, Licenciado en Filología Germánica, que se marcaba una veintena de metros lisos así en paralelo al área técnica como adentrándose en el rectángulo de juego cada vez que su equipo le encajaba al rival un gol decisivo. Llovieron tarjetas sobre el banquillo, pero, ya fue dicho, "Sarna con gusto no pica"...

Una locura. El Deusto, Dios y ayuda mediante, sin restar ni un ápice al mérito de su entusiasmo, se había puesto por delante en un partido plano luego de que el Portu lo hubiera cresteado pero sin haber tenido la suficiente determinación como para haber hecho cumbre y depositado el papel de sus goles en los buzones de metal que clavan los diversos clubes de montaña. Buzones vacíos. Nadie había hollado. De la escalada... al montañismo. De ir 'de picos' al senderismo. GR. Sendero de gran recorrido.
Todo parecía que se resolvería al alimon. Ex-equo. El Portu le atacó al Deusto. Le dejó de rueda. Pero aquello no era ciclismo. Era fútbol. Gabri se gustó rematando de cabeza a bocajarro. Pero el balón, manso, lo recogió el portero. Gabri, otra vez él, asistió de cabeza dejando a Bonilla a solas con el meta, pero en vez de fusilar el ariete de oro y hulla, entregó el arma al que debería haber ajusticiado. Bonilla, esta vez a lo 'Juan Palomo', pero sin comerse el pollo que con habilidad había guisado.
Clemencia. Clemente fue el Portu. Superior pero también sintiéndose amenazado cuando los tomateros percutían por las bandas. Bandas que, al igual que el resto del piso, se habían convertido en un infame secarral debido a que el que en la caseta del Deusto hilvana había firmado un edicto en el que se podía leer con nitidez: "AL ENEMIGO, NI AGUA".
  Literal. El cuero y la hierba no se encontraban. Figurado: el Deusto se dejaba la vida en cada disputa. Obscena superficie para unos deportistas honestos. Aquello parecía no dar más de sí. Cambios. Seis nadadores se arrojaron al río revuelto que era el partido  con la intención de nadar y guardar la ropa. Se quería ganar. Pero, sobre todo, no perder. Puntu batek, puntu bakar batek urrearen balioa izan dezake, lezake, zezakeeen... Cuando se ha puesto toda la carne en el asador y no has conseguido ponerte por delante, no pierdas. Es una máxima aunque parezca una propuesta de mínimos. Y es que nunca se sabe.
Que se lo pregunten a la Cultural de Durango, que, por enésima vez, le levantó a su rival un partido, le volteó el marcador en los últimos minutos, acaso se jugaba ya en la prolongación cuando el artillero mayor del reino del Duranguesado le encajó al Zamudio el segundo tanto que dejaba en nada el primero y único de ese mismo equipo, el de Gazituaga, que, una semana atrás, se había rebelado ante la tiranía de un severo 0-3 con el que el Sestao River le había castigado: 3-3. Donde las dan las toman. Ya quedan tan solo nueve jornadas y todo se comprime aun más exceptuando una fuga, la de la 'Cultu', a la que nadie consigue dar caza. Muchos aspirantes en pocos puntos y con números impropios de equipos que aspiran al ascenso vía play off.

Tras el gol tomatero, Eintein, el que dijo que la materia se transforma, que en ningún caso se crea o se destruye, quedó en evidencia. El Portu, cuando lo más sencillo era la destrucción por parte de los rojillos, fue capaz de crear hasta tres ocasiones escandalosas de gol. Se creó. Se destruyo. Pero los jarrilleros, luego de fundirse en abrazos con sus compañeros de rojo, "men dressed in red" que dirían los ingleses, se fueron al vestuario con la tristeza que provoca el saber que, bajo el agua reparadora de la ducha, no podrían cantar 'Transformation'.
El marcador, "Puto uno a cero, las hemos tenido, derrota cruel". El Deusto, por su parte, se demoró en el círculo central. La piña que ansiaban los bravos futbolistas de Gorka Bidaurrazaga. De seguido, se acercaron al extremo derecho de la tribuna para agradecer con aplausos el apoyo incondicional de un grupo bien organizado. El que manejó las bengalas para que surgiera un fuego, material prohibido, penado por la ley del deporte. El Deusto venció. Así lo recogió el árbitro en el acta. Lo que desconozco es si en uno de los anexos añadió que, "tras la finalización del partido, ese grupo lo celebró con fuego".   La próxima jornada, el Alavés rinde visita al Portu en La Florida. El que ponga más, el que mejor parado salga tendrá mucho que decir en este tramo final de liga del grupo 4 de la Tercera División.
Por Luis María Pérez, Kuitxi. Periodista y exfutbolista del Portugalete

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Kuitxi

Lunes, 12 de marzo de 2018. 20:59
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