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Los leones, nuestros leones, también vuelan

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Como una maldición. Como un castigo bíblico que Yhave prolonga en el tiempo a la espera de que el hombre deje de ser lobo para el hombre. No se hablaba latín por entonces. Ningún pensador pudo exclamar lo que Hobbes habría de escribir: "Homo, homini lupus"...

Se cuenta que en Babel, sus pobladores, albañiles siguiendo las consignas de un arquitecto de cuyo nombre nadie es capaz de acordarse, decidieron construir una  torre que alcanzara las puertas del cielo. Al tanto de tamaño reto, intuyendo desafío, 'El Señor' castigo a aquella humanidad incipiente degenerando su idioma único hasta el punto de crear al instante multitud de lenguas.
En aquel desconcierto, así los unos como los otros, las niñas, las mujeres y las viejas pusieron pies en polvorosa, temerosos de Dios, confundidos, como los habitantes de Roma lo hacían de seguido a que el desgraciado Neron hubiera provocado un incendio con tan sólo una chispa que medró entre la paja de un granero.
El Cielo: una obsesión. Quién no se ha quedado embobado mirando al firmamento en las noches de mucha Luna. No era de noche, en cambio, más bien tarde recien nacida, cuando Isaac Newton, sesteando con su espalda apoyada sobre un manzano, sintió en su testa el golpeo de una pieza de fruta desprendida del árbol por mor de hallarse en su sazón de madurez. Suceso, en apariencia tan simple, le sirvió al sabio como punto de arranque para desarrollar 'las leyes de la gravedad'. Gravedad. No de olviden del 'palabro'...
Luego de sesudos estudios, Newton dedujo que 'los cuerpos más grandes, voluminosos, pesados y 'masudos' atraen a los más pequeños en todos esos valores citados. O, dicho a la inversa, los cuerpectitos son atraídos de manera inevitable por los cuerpazos. Todo ello siempre y cuando sea tenido en cuenta el factor de la distancia, pobres de nosotros, si no, con el Sol siempre al acecho.
Los peces bucean. El ser humano camina sobre la superficie de la tierra. Las aves vuelan. ¿Por qué?...alguien se hizo esa pregunta mientras veía a una paloma volar, quizás fuera Noe desde su arca, no descartemos esa teoría. Pero tuvieron que pasar días, semanas, meses, años, siglos, muchos siglos, hasta que alguien, tan pasmado como Noe, pasará de la paloma al águila, y el poeta, al colibrí: ¿Cómo es que no caen si entre el pájaro y la tierra que yo piso no hay nada que los soporte?...
De ahí en adelante, la historia es conocida. Se inventó el helicóptero en el que Félix Rodríguez de la Fuente perdió la vida mientras sobrevolaba tierras de Alaska. Pero, sobre todo, el avión, todo una bomba, por noticioso, pero también porque el pájaro de acero mostraría una cierta querencia hacia su desintegración.
Cada día, en cada minuto, en cada segundo, los cielos del planeta Tierra son surcado por aviones que van y vienen, que despegan o aterrizan.
He volado. Quién no lo ha hecho, Yo, Ah, sera porque toda regla necesita su excepción. Y mientras me hallaba a diez mil pies de la tierra, superior sobre las nubes, divisando desde el asiento de la ventana fincas, bosques, pueblos, lagos y ríos, mares y, de repente, una isla como objetivo, no podía entender cómo algo, el pájaro de acero que habitaba, se sostenía en el aire sin ser ave, pájaro (así que fuera de mal agüero), ni siquiera Icaro encarnado con alas pegadas a sus hombros con la cera que la tripulación del barco de Ulises le había donado luego de habersela arrancado de sus oídos.
Cuando, tres veces a la semana, corono el pico Serantes y en su cima asumo el sudor que empapa mi cuerpo liviano, fijo mi vista en el Cantábrico que se convierte en 'Abra' donde el Nervion se ensancha en Ría para procurarle al rio un 'buen morir'...
Día si, día también, aviones de ultramar ante mis ojos perdiendo altura para procurarse un buen aterrizaje en las pistas hormigonadas, asfaltadas, acementadas...del aeropuerto de Loiu. Milagroso. El llamado 'milagro de la ciencia' que ha sido capaz de desafiar, hasta el triunfo, las leyes de la gravedad. "Hasta el triunfo" he dicho. Casi, pero no...                        
Ciñamonos a lo deportivo teniendo en cuenta el periódico en el que uno escribe. Desmarque'monos hacia el pasado. 6 de Enero de 1958 (me suena mucho el año). El Manchester United regresaba a Manchester luego de haber despegado del aeropuerto de Múnich  tras jugar una eliminatoria europea en tierras alemanas.
Luego de un corto vuelo, al avión le dio un vaido y se desvaneció, perdiendo altura hasta chocar brutalmente contra un suelo gélido por la nieve y el hielo. Quiso la diosa Fortuna que Bobby Charlton, considerado el 'mejor jugador inglés de todos los tiempos', esquivara la muerte, tal vez porque su instinto le obligó a adoptar una postura fetal, o porque la selección inglesa lo necesitaba para ganar el Mundial del "66", o, cosas mías, porque George Best, "el niño bonito de Belfast, lo necesitaba para disfrutar jugando a su lado...
El llamado "Milagro Andino", fechado a día 12 de octubre se 1972, es, entre todas las catástrofes aéreas, la que más, sino la única, que tengo grabada a fuego en mi memoria. Por mi edad, quizás, corta edad, tan sensible y soñador uno. Como si fuera una epopeya lo viví. Tierra de gigantes.
Héroes uruguayos del balón ovalado, 16, supervivientes en condiciones infrahumanas, Chile, cordillera andina, 3500 metros de altitud, comer o morir, y como desde el Cielo Yhave' no se apiado de sus criaturas haciendo llover maná de 'su cielo', aquellos jóvenes deportistas uruguayos, haciéndole un feo a Hobees, nos enseñaron que, de "homo; homini lupus", nada, que es más provechosa carne  humana fresca como alimento para el prójimo  que cadáver putrefacto bajo tierra.
72 días fuera de escena. 'Viven', escribieron tras la vuelta a lo humano. "Vivir para contarla", autobiografía de García Márquez. Los uruguayos siguen vivos. El Nobel colombiano falleció, de muerte natural, sólo la tragedia vende, y a la baja cuando los deportistas son dominicanos, o el corazón de Zambia caído al mar, o aguerridos muchachos rusos que se gustaban jugando al hockey sobre hielo. O...
El 'Chapecoense', un modesto, pero ascendente y meritorio equipo de fútbol del suroeste del inmenso Brasil. En busca de un sueño partieron en vuelo desde Sao Paulo, Brasil. Parada obligada en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, lágrimas por Ernesto 'Che' Guevara que se obcecó en la foresta, en la selva boliviana. Medellín en Colombia es el destino, allí les espera el Atlético, pero ese partido no se jugó. Un angelote volaba paralelo al avión, pero no se mostró compasivo, emisarios de un Dios que predica el libre albedrío.   
77 pasajeros (tripulación incluida). 71 de ellos muertos de manera espantosa, sólo uno, Caio júnior, feliz y en paz se fue a la gloria luego de haber apeado al San Lorenzo: "Moriría feliz en este momento", declaró tras salir triunfador de aquella pelea.
Seis seres humanos luchan en camas de hospital, por ese 'Marqueziano' "vivir para contarla. ¿Qué sucedió para que el avión se viniera abajo cuando tan cerca estaba el aeropuerto de Medellín? La respuesta, ya lo dijo Dylan, "está en el viento, ese que soplaba mientras en la cabina del avión, el 'comandante' desgranaba impotente su testamento para que quedara perpetuado en las lúgubres 'cajas negras'.
El 'Atlético de Medellín' exige el título de campeón a los brasileños, victoria pírrica donde las haya, pues las pérdidas, terribles, apagan cualquier atisbo de llamarada triunfadora. Un escritor de Durango escribió: "La existencia del ser humano es el más terrible de todos los accidentes: "Nadie sale vivo; todos perecen-perecemos.
Miguel Sánchez Robles, natural de Caravana de la Cruz (Murcia) argumenta en 'Abundio y yo', el mejor relato corto por mí leído: "...Otros se cuidan mucho, son altos, son hermosos, tienen mucho dinero, frecuentan los gimnasios, cambian de chica y guían bemes uves. Otros estudian siempre, otros comen pasteles, otros orinan sangre y algunos tienen cáncer. Sobrevivir implica elegir una manera de malgastar el tiempo y de morirse.....Vivir es realizar sumas suicidas".
A esta hora exactamente, 19:14 del 30 de noviembre, mientras Bilbao Basket pierde de 2 contra el 'Rytas', decenas, miles de personas agonizan, se están muriendo, mueren, ¡ya están muertas!...que por lugar, profesión o nombre nos son ajenas. Sólo Walt Whitman los acompaña a todos y cada uno de ellos con su barba de hombre bueno. Escribió León Felipe, o tal vez fuera Blas de Otero, o los dos al mismo tiempo, que..."Tan sólo vivir / ya es de héroes"...
¿Y morir?...¿Estar ya muerto?..."Adonde fue lo común / lo de todos los días / el descalzarse en la puerta / la mano amiga"... Versos de Silvio Rodríguez que no procuran consuelo a la mujer que le regaló a su amado futbolista el anuncio de su embarazo.
Hubo una vez que volé por motivos deportivos. El Club Portugalete jugaba en Toledo y yo, aunque juvenil, formaba parte de aquella expedición que despegó desde Sondika en busca del sueño de una clasificación que fue lograda. Recuerdo aquel mediodía. Desde la sala de espera, a través de la cristalera, divisamos nuestro avión...y Patxi Etxabe y yo salimos a la carrera, como si el avión fuera uno de esos trenes que cierran la puerta y no esperan.
Al tanto del terrible accidente que ha destrozado a la gran familia del 'Chapecoense', del que Maradona ya es "hincha" confeso, le hice llegar un mensaje de wasap a mi compañero Asis Martín: "Ahora que el Athletic Club compite en Europa, y una vez cada dos fines de semana, encendamos velas y llenemos de estampitas de vírgenes y santas la habitación en la que dormimos y soñamos, porque...los leones, "Nuestros Leones"...¡TAMBIÉN VUELAN!                         Post-Scriptum:
Mi respeto a la plantilla del Torino de 1949, que casi se extingue luego de que 31 personas que ocupaban el avión en el que volaban, perdieran la vida al chocar contra el campanario de la Basílica de Superga (Turin) aquel pájaro de acero, aviones que, por desafiar las leyes de la gravedad, me siguen fascinando.
Por Luis María Pérez, Kuitxi, periodista y exfutbolista del CF Portugalete

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Kuitxi

Miércoles, 30 de noviembre de 2016. 19:55
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