Athletic Club | Análisis Futbolístico Ernesto Valverde | Liga 2016-17
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¿Hablamos de fútbol, Valverde?

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A esta hora exactamente, más allá de ser intempestivo y delicado el momento, pues el viernes de pasión agoniza sin remedio, resaca de amargura y silencio, cuerpos rendidos, entregados a la boca del lobo que es la cueva de la noche. Dice Ismael Serrano que la noche debilita los corazones, por aquello de los amores de barra que cantaba 'Ella baila sola'. 

Corazones debilitados, si, pero una oportunidad inigualable, e irrechazable, para darle rienda suelta a mi conciencia, imaginativa ella, que se desboca cual caballo herido por las bolas aceradas de la fusta. Ya es sábado. El tiempo vuela. Un telescopio cazó un sol enano y frío entorno al cual órbitan planetas acuosos que podrían albergar vida, acaso inteligente, sospecha que de inverosímil no tiene nada.
A esta hora exactamente, sí, pero con una dosis de Van Morrison en las venas de mis dedos para que todo resulte asequible. "Keep Me Singing" (Guárdame la canción) suena, como si para mí cantara y tocara: en Junio, al Magic Legens vendrá, La Ola de Sondika es el lugar, yo ya saque el boleto en el cajero de Kutxabank... ¿y ustedes?... Le llaman el "Leon de Belfast", por si alguien, o muchos, no lo sabía.
El leon, vaya, irlandeses en Leon, Que no, Que no, Un León irlandés que, cuál pajarito de la portada de su 'cede', se posará en la rama de un árbol del Txoriherri. Todo cuadra. Y eso que escribo sin saber realmente lo que hago y sin saber a qué ojos se dirigen estas palabras que me surgen como a Gabo Marquez después de una boda aquella de tantos días, a la sopa tolondra. Allá voy. Y que salga el sol por donde quiera, Torcal de Antequera, Canillas del Aceituno, pinsapos de la Sierra de la Sierra de las Nieves, como te echo de menos, Málaga de pueblos blancos y barrancos de color ocre por aquello de las minas...
Y ya que el león anda suelto, ¿hablamos del Athletic Club, Ernesto Valverde?...
  A esta hora, quiérase o no, piénsese en ello o en sueño profundo los damnificados por el golpe de estado de APOEL que devino en el derrocamiento del Athletic, en este momento, hay en la Liga Santander un equipo de fútbol peculiar como ninguno. Pero no por aquello de ese tema tan magreado que se da en llamar 'Filosofia', tocho de 'puta madre' al que alguien añadió lo de ese 'Gure Estiloa' que tantos puntos nos quita, sino por el 'Sistema', palabra polisemantica, aquí Solar, ahí a favor de o en contra de (el Sistema), allí, donde y cuando se inventó un juego tan hermoso como cruel, materia que derivó en asignatura que se cursa en las escuelas a las que asisten futbolistas retirados que se quieren sacar el carné, de coche, de caza, del Pando Aisia, de Jolaseta, dejémoslo en entrenador,...
Clemente el de las dos ligas que albergó aquella gabarra, el que escribe, que se procuró el primer nivel, Ernesto Valverde, de moda en medio mundo... y sudando sangre en ese Calvario que recobró la vida a resultas del martirio que sufrieron los rojiblancos, esos leones a los que ha fotografiado de frente y de lado, miedo me da lo que digo, como si fueran reos condenados a la trena de seguido al sumarísimo juicio popular...  Peculiar equipo somos. Únicos. Así lo ha querido 'Txingurri' desde que regresara a casa. ¿Prodigo?... Eso el tiempo lo dirá. El primero y el segundo. Los partidos duran 90 minutos más el agregado. Y a esta liga aún le quedan muchas batallas que librar. Batallas. De una en una hasta el final de la guerra que es la temporada. Guerra. Que guerra me dan. Para guerra, Ernesto, la que tú me das tratando de explicar algo que no entiendo, y si lo entiendo, no lo comprendo, y de comprenderlo, pasmado me dejas,...
"Nosotros, o sea el Athletic, solo sabemos jugar de una manera"... ¿...? ...Aurrera... Aurrera, beti... Aurrera... Jo ta ke... irabazi arte!... Para este viaje no hacían falta las alforjas del título de entrenador y los doctorados que te elevan a los puestos punteros del ranking UEFA, FIFA, Sistema, no el solar, sino ese otro por el que, por diseñarlo, como apuntara un día Juanma Lillo, le pagan al mister, luego de haber nominado a los once elegidos y al resto, cara triste, suplentes son, qué frío se queda uno sentado en el banquillo...  Ciñéndonos a la segunda etapa de Valverde, el Sistema que utiliza "el de la calle Músico Martínez, número 14, segundo B, no tiene timbre, pero aldaba sí, y una rejilla con grillo y minucia de lechuga para saber si la puerta debe abrirse (va con retranca, ironía pura, que tomen nota los que se sientan señalados con mi dedo escrutador), o no, el Sistema de Valverde, rememoren, es, en teoría, un 1-4-2-3-1. En teoria. Porque en la práctica, tomando en cuenta el perfil de los futbolistas, es un 1-4-2-4. Sistema tan atípico que nos retrotrae a los años sesenta, a los cromos y a los billares del futbolín. Un Sistema alimentado por unos futbolistas cuyas características impiden que el equipo pueda escenificar un fútbol combinatorio. Habrá quien no entienda. O que me entienda mal. Y es por ello que me explico...  El portero. Juega Iraizoz, pero con Arrizabalaga reclamando el puesto desde el dique seco. Por la derecha, De Marcos, el media punta crucial para Bielsa que Valverde ha esquinado hasta el lateral diestro de la defensa a sabiendas de que Óscar 'Gudari' (José Iragorri, el periodista que bautizaba a los leones) le garantiza veinte cien metros lisos de ida y otros tantos de vuelta, sin ni siquiera jadear, y sin que nadie le asista en desmarque, así de apoyo como de ruptura.
Al otro lado de la zaga, Mikel Balenziaga le promete a su entrenador una labor similar a la que tan bien lleva a cabo el bonachón de Biasteri-Laguardia. Yeray y Laporte, pareja de centrales, seguro de vida, el uno haciendo de Puyol, el otro, de un Goiko jovencito y con una finura distinta. Superamos la línea de cuatro que es el pan de cada día de todos los entrenadores desde que Johan Cruiff dejara en el terreno su línea de tres en beneficio de un centro del campo muy poblado que manejara los partidos. A ese  centro del campo nos dirigimos...

... Es abrir los ojos y exclamar, Madre mía, qué barbaridad, qué ganas de ofrecer botijos de agua fresca al enemigo sediento. Beñat Etxebarria y Mikel San José. El primero, sujeto de deseo de sus compañeros que lo buscan como con avaricia. El segundo, detrás de él, guarda espaldas, Ángel de la guarda, un barredor de balones para evitar las tristezas.
Dos centrocampistas. Ni uno más. Porque, en adelante, si reparamos más en las virtudes de los futbolistas que en las posiciones que ocupan, nos encontramos con una línea de ataque que trata de evitar el fuego cruzado. Las bandas derecha e izquierda de la medular también son cuestión que incumbe a los centrocampistas. Pero Valverde anula todo atisbo de juego combinatorio que su equipo pudiera crear situando en la banda derecha a un delantero centro puro y duro, Iñaki Wilians, egoísta y testarudo nuestro mister, que enterró a Susaeta, y a otros extremos meritorios, en beneficio de un futbolista tan veloz como el viento que sopla en La Florida cuando el dios  Eolo se enoja de verdad.
A Valverde le enamora la velocidad de este bilbaíno. Le cautiva su verticalidad. Le fascina su desborde cuando le da por cambiar de ritmo...  Al otro lado del campo, Iker Muniain, un media punta más claro que un cielo sin nubes. En el centro, Raúl 'Rulo' García, un futbolista con mucho fútbol al que Valverde condena a lo oscuro porque la sombra del Zorro Aduriz es demasiado alargada. Aduriz: "si son tus goles mi verdad"...
Insiste Ernesto Valverde Tejedor, entrenador del Athletic: "El equipo solo sabe jugar de una manera"... ¿Y no será -te pregunto- porque alineando tan solo a dos centrocampistas todo lo fías a que San José robe y no pierda, a que Beñat este excelso y cada pase suyo se convierta en una asistencia de gol, a que Williams destroce a sus oponentes y gane la línea de fondo, a que Muniain gambetee rompiendo cinturas y superando líneas, a que Rulo la cace con sus dos pies y su cabeza, a que Aduriz salga de caza y regrese al centro del campo colgando en su cinturón una, dos, tres, cuatro... y hasta cinco piezas... a que, en fin, De Marcos y Balenziaga, más que fijar a los delanteros que los  hostigan, sean estos los que se fijen en ellos, y, superados por la velocidad de nuestros dos laterales, no puedan hacer sino reparar en el número que figura en los dorsos...?  Recapitulando. Con el Sistema que utiliza Valverde, y, sobretodo, con las virtudes de los futbolistas que ubica en cada posición de ese Sistema, a nada que el rival repare en tamaño dislate que en examen de Táctica sería "Suspenso  y vuelva usted en Septiembre", con incomodar a San José, con hacerle la vida imposible a Beñat Etxebarria, el juego del Athletic se marchita como las rosas y calas del jardín de mi casa de los sueños.
Porque ni Williams ni Muniain son centrocampistas, porque dejarle a Raúl García en tierra de nadie es como arrancarle los ojos a una golondrina...Con laterales como De Marcos y Balenziaga, con las bandas ocupadas por dos delanteros, con Rulo sin protagonismo, el Athletic es un equipo condenado a renunciar al juego combinatorio. De tal modo que cuando lo de "El equipo solo sabe jugar de una manera" no funciona, el Athletic está condenado a protagonizar ridículos como el de Apoel, y a que cualquier equipo bien armado, con cuatro o cinco centrocampistas de ley, una o dos referencias en ataque, se haga con la pelota y se dedique a hacernos rondos a domicilio... y hasta en nuestra propia Catedral.
Acertar con un sistema que no sea antinatura. Laterales a los que no les queme el balon. Tres, cuatro... y hasta cinco centrocampistas de esos que predican y dan trigo. Uno o dos delanteros sedientos de gol. En fin, ese "Haling Game" (el juego curativo; jugar a curarse) que no es sino el fútbol combinatorio de toda la vida. Y a partir de esta premisa, que se imponga la virtud.
"Waiting Game", el juego de la espera. Los parroquianos de la Catedral, y esos otros que se quedan a las puertas, agnósticos unos, ateos otros,  que hacen bulto y se conforman con firmar en el libro de las condolencias, ansiosos están de que se les de lo que un día fuera suyo y con sus ojos disfrutaran hasta el orgasmo emocional en el Teatro de los Sueños. La pelota está en el tejado, en el tuyo, entrenador. ¿Hablamos de fútbol, Valverde?
Por Luis María Pérez, 'Kuitxi'. Futbolista, periodista, montañero, pero sobre todo escritor: cuentos, relatos, cronicas, artículos radiofónicos, literatura de viajes. 

@LuismaPrezGartz

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Kuitxi

Domingo, 26 de febrero de 2017. 09:36
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