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Jon Míguez, el buen chico del boxeo castreño

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Desde pequeño me ha gustado el boxeo, las artes marciales y el cine. Recuerdo ver los viernes por la noche con mi padre el programa “Boxeo Izarrak” que emitía ETB1 allá por los 90. Veíamos peleas de grandes púgiles como Mike Tyson o el Príncipe Naseem Hamed. Por entonces practicaba judo e idolatraba a Bruce Lee.

Mi vínculo con Castro Urdiales se remonta a mi infancia. Siempre he veraneado en Castro, actualmente es el lugar donde resido y es mi segundo hogar. De hecho con treinta años conseguí coger la bandera de la cucaña del día de la “Marmita” lo que me otorga la condición de castreño de adopción.
  Hace unos años mi amigo Jon Ander Echegaray, sabedor de mi afición por los deportes de contacto, me comentó que un chico que trabajaba ese verano con él de socorrista era una auténtica máquina del kick boxing y del boxeo. Me enseñó un vídeo y aluciné. Ese chaval era muy bueno. Ese chaval era Jon Míguez.  Fui viendo vídeos suyos en YouTube y le empecé a seguir por redes sociales. Hasta que un día nos conocimos. Corría el verano del 2016 y Castro estaba celebrando su Semana Grande. Yo me encontraba en la zona de San Guillén inmerso en el ambiente festivo. Una de las casetucas (como las txoznas de Euskadi) era la del gimnasio Okinawa, club donde entrena Jon Míguez. La casetuca estaba decorada con guantes de boxeo colgados.

Inmediatamente reconocí a Jon que estaba trabajando de camarero y decidí ejercer de fanboy. Me acerqué a él y le comenté que le admiraba y que me gustaba mucho cómo peleaba. También le pregunté a ver por qué no colgaban las coquillas en vez de los guantes para atraer a más gente por el efecto de las feromonas. El joven boxeador debió pensar que yo estaba un poco grillado. La verdad es que echamos unas risas y recuerdo que me invitó a un trago. Todo un detalle por su parte.  Desde entonces fuimos coincidiendo en veladas de boxeo en Bilbao, Sestao o Barakaldo. Incluso nos encontramos en mayo de 2017 en el campeonato de España de Kick Boxing Tatami Sport celebrado en Benidorm, él acompañando a los niños del gimnasio Okinawa que competían y yo como competidor en la modalidad de light contact. Siempre me pareció un chaval encantador, sonriente y muy educado. Juan Luis González “Fatxi” había acertado de pleno al ponerle el apodo de 'The Good Boy'.
  En junio de 2017 me encontré con que Jon iba a hacer su debut profesional y que se iba a convertir en el primer boxeador castreño en debutar profesionalmente en Castro Urdiales. Me pareció un hecho lo suficientemente relevante como para hacer un documental en el que se hablase de su carrera y de su paso de amateur a profesional.
Además en la velada iba a pelear Kerman Lejarraga, actual campeón de España del peso Welter, lo que supondría todo un acontecimiento para Castro Urdiales. Pero también quería que fuese un documental “muy de Castro”, que se hablase de la historia de su boxeo y que se mostrara el pueblo en verano y sus fiestas. Asimismo, la banda sonora la compondrían los grupos castreños de los años 90 que más me gustaban.   En seguida llamé a Unai Colina, propietario del club Okinawa y cutman de Jon. A Unai le conocía de practicar judo con él cuando éramos niños en el Club Gaspar de Bilbao. Le pregunté a ver qué le parecía que hiciese un documental sobre el debut profesional de Jon y le pareció una gran idea.
  Me puse manos a la obra junto con mis compañeros de Caostica y empecé a grabar a finales de Junio de 2017. Jon estaba preparando el campeonato de España de boxeo amateur y su debut profesional. El campeonato de España lo tenía tan solo una semana antes de dar el salto al profesionalismo, hecho que me sorprendió ya que me parecía muy poco tiempo entremedio.   El primer día de rodaje estuvimos grabando un entrenamiento en el club Okinawa. Jon tenía la mano derecha un poco tocada y parecía golpear a medio gas. Aún así me sorprendió su dureza y velocidad.
Esa mañana entrevistamos al propio Jon, a su entrenador Gabriel Ortega “Gaby” y a Unai Colina. Por la tarde Jon tenía sparring con Kerman Lejarraga en el bilbaíno Mampo Gym y nos fuimos a grabar ese entrenamiento y así aprovecharíamos para hacer más entrevistas. Primero entrevistamos a Txutxi del Valle, con Kerman hablaríamos después del sparring.
  El sparring fue brutal, tener tan cerca a dos grandes boxeadores entrenando con tanta intensidad impresionaba mucho. Pero hubo un hecho que nos dejó helados: al final del segundo asalto Jon se hizo un esguince en la mano que tenía tocada por un fuerte golpeo. Tuvieron que parar el entrenamiento.
Recuerdo que Jon cabizbajo comentó “adiós al campeonato de España amateur, espero por lo menos poder pelear el día del debut”. La verdad es que me dio mucha pena ver al chaval decaído después de todo el trabajo y el sacrificio que estaba haciendo. Toda la ilusión que transmitió cuando le entrevistamos por la mañana se tornó en impotencia y rabia. Ese día no pudimos entrevistar a Kerman, la verdad es que no teníamos cuerpo para nada.   Pasaron dos semanas y seguí grabando recursos de Castro en fiestas y aproveché para entrevistar al boxeador y luchador de K1 Brayan Smith, compañero y amigo de Jon. Unos días después acudí a la ceremonia del pesaje celebrada la víspera de la velada. Me acuerdo que cuando vi a Jon seguía con molestias en la mano derecha. De hecho cuando nos saludamos me dio la izquierda, signo evidente de que seguía tocado. Ese día pude entrevistar a Kerman.
  Por fin llegó el gran día y fuimos a grabar la velada al polideportivo Peru Zaballa. La “marea azul” abarrotaba el lugar y había un sensacional ambiente. Iba a ser un día histórico para el boxeo castreño.
Pudimos grabar en los vestuarios donde se percibían los nervios previos a la batalla. Cuando el speaker presentó a The Good Boy el público enloqueció. Nunca había visto nada igual en Castro, ni con la Marinera, ni con el fútbol sala, ni con la Pasión Viviente.
Bueno, quizá sea un poco exagerado pero es que además de ser castreño de adopción soy de Bilbao. Jon ganó su combate por KO técnico en el segundo asalto peleando prácticamente en todo momento solo con la mano izquierda. La pelea fue televisada en toda España y fue una magnífica carta de presentación de un boxeador que seguro va a dar muchas alegrías a los aficionados al noble arte.
  Después de la velada entrevisté a los exboxeadores castreños José Mari Marín y Dionisio Gómez “Yoni”, quien fuera el rival de Urtain en la primera pelea del “Morrosko de Cestona”. Finalizadas ya todas las entrevistas tenía material suficiente para hacer el montaje del documental.   Tras sacar horas de mi tiempo libre para montarlo por fin lo rematé y lo estrenamos el pasado 24 de Febrero en el IES Ataúlfo Argenta de Castro Urdiales. Fue un día inolvidable y muy emotivo. Contamos con la presencia de los protagonistas del documental y después de la proyección hubo un interesantísimo coloquio con Kerman Lejarraga y el propio Jon.
Ahora intentaremos que la película se siga viendo y que participe en festivales. Como aficionado al boxeo me considero un auténtico privilegiado por haber realizado un documental sobre el salto al boxeo de pago de Jon Míguez, un buen chico al que admiro no solo como deportista sino también como persona.   Escrito por Juan Dopico, director del documental “Jon The Good Boy Míguez”

@dopakel

Un contenido de:
Juan Dopico

Miércoles, 14 de marzo de 2018. 10:42

1 comentario

  1. muchocastro

    Muy bonito el artículo Juan. La verdad es que prácticamente todos en Castro somos fans de Jon y deseamos que siga creciendo. Un saludo y enhorabuena de nuevo por el artículo.

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