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El deportivismo acudió a la llamada del club en Riazor

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La llamada de socorro del Deportivo fue escuchada por sus aficionados, que agotaron las casi 4.000 invitaciones que puso el club a disposición de sus abonados y acudió en masa al estadio Abanca-Riazor para tratar de echar una mano al equipo en la pelea por la permanencia en LaLiga Santander.

 
No acompañaba el horario (19.30 horas), pero sí la meteorología y la temperatura. A pesar de ser entre semana, el estadio coruñés registró una de sus mejores entradas, con 24.652 aficionados.
A pesar de que en las taquillas se agotó el papel, en el campo quedaron más de 7.000 asientos libres.
El técnico blanquiazul, Clarence Seedorf, avisó la víspera del partido de la necesidad de mantener el equilibrio entre la euforia que había en el ambiente tras encadenar dos victorias después de quince partidos sin ganar y la cabeza a la hora de encarar un encuentro con tintes de final para el Deportivo.
Curiosa, aunque lógica, la demanda de un entrenador que, hasta la reacción de las últimas jornadas, era el que más creía en la permanencia del Deportivo, el rey del optimismo en el vestuario y en las ruedas de prensa.
El club recabó mensajes de aliento de exjugadores, actores, actrices, cómicos y, además de regalar las entradas para el partido, pidió a la afición el apoyo desde la salida del autobús del hotel de concentración hasta su llegada al estadio de Riazor y, por supuesto, dentro del campo.
Medio millar de seguidores, bastantes si se tienen en cuenta las circunstancias y más de lo que suele ser habitual, aunque sin llegar al ambiente de los grandes partidos, recibieron al equipo de Seedorf y animaron cuando el balón comenzó a rodar por el césped.
El Deportivo incluso recibió el mensaje de apoyo del Sevilla en sus redes sociales antes del partido: "El fútbol nos hizo amigos, el tiempo nos hizo hermanos". Eso sí, Nolito, ex del Celta, máximo rival regional del Dépor, recibió silbidos en su regreso a Riazor.
El deportivismo empujó hasta el final pero se quedó sin la recompensa de la victoria y el punto puede quedarse corto para seguir aspirando a la permanencia.
Tras el pitido del colegiado, los jugadores agradecieron el apoyo y se fusionaron en una piña en el centro del campo mientras Riazor premiaba su esfuerzo en un partido en que la madera evitó que Borges diera el triunfo a los coruñeses en los últimos instantes.

 

Un contenido de:
Carlos Alberto Fernández

Miércoles, 18 de abril de 2018. 08:53
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