Míchel, Entrenador del Rayo Vallecano en el Ascenso a Primera División
Secciones

Míchel, ADN y sentimiento rayista

Míchel, en el duelo ante el Lugo (Foto: LaLiga).

Miguel Ángel Sánchez Muñoz, 'Míchel', sigue escribiendo la historia reciente del Rayo Vallecano con letras de oro. Tras su etapa como futbolista, ahora lo hace como entrenador y líder de un equipo que regresa a Primera por la puerta grande con las ideas muy claras y un fútbol vistoso y atrevido.

 
Su ADN es rayista y su sentimiento vallecano. Ha nacido en Vallecas, se crió en el barrio y como jugador fue quemando etapas desde niño hasta debutar como profesional en el primer equipo y retirarse en el club de sus amores en 2012 para pasar a trabajar en la estructura de la entidad.
21 de febrero de 2017. Esa fecha quedará para siempre marcada en la historia del Rayo Vallecano y también en la retina de Míchel, que no dudó en acudir al rescate del equipo de sus amores cuando fue requerido.
Lo hizo en un momento muy convulso a nivel extradeportivo por el caso Zozulya y las críticas de la afición a la gestión de la directiva y también por la situación deportiva del equipo, peleando por no descender a Segunda B tras destituir a José Ramón Sandoval y Rubén Baraja.
Míchel, gran conocedor de lo que es el Rayo, entró en el vestuario con un discurso motivador basado en dar confianza a los jugadores y aplicar el planteamiento futbolístico de toque y atrevimiento aprendido de los años en Primera con Paco Jémez.
Su llegada también sirvió para calmar al vestuario, apaciguar las criticas de la afición a algunos jugadores y el equipo comenzó a funcionar hasta conseguir la permanencia.
En verano se hizo borrón y cuenta nueva. Míchel se apoyó en David Cobeño para confeccionar una nueva plantilla y no le tembló el pulso a la hora de renovar el equipo con la marcha de pesos pesados dentro del vestuario como Zé Castro o Miku, cuyo papel ya fue casi testimonial la pasada campaña.
Durante este curso, Míchel fue moldeando un equipo poco a poco a su gusto y prescindió de dos veteranos como el internacional rumano Razvan Rat o el capitán Roberto Trashorras, al que sustituyó para dar el mando a un jovencísimo Fran Beltrán, que, con 19 años, ha liderado al equipo desde la medular.
Consciente de la importancia que la afición tiene en el Rayo, Míchel, un hombre de la casa, nunca ha dejado de hacer guiños a esa hinchada que desde su etapa de jugador ya le idolatraba.
La Segunda División no es fácil y Míchel, que ha vivido todo tipo de momentos con su Rayo, incluso una dura etapa en Segunda B, ha basado su trabajo en el partido a partido con respeto máximo por cualquier rival. Sin euforias, con cautela y prudencia ha ido moldeando un discurso que los jugadores lo han hecho suyo hasta el final.
Míchel sigue escribiendo las páginas más gloriosas de la historia reciente del Rayo, un equipo de barrio, modesto y con poco presupuesto, pero que por su filosofía tiene simpatizantes en numerosos lugares de España, como se demuestra cada vez que juega lejos de Vallecas con hermanamientos de aficiones.
Como jugador, Míchel vistió en 425 partidos oficiales la camiseta franjirroja, marcó 67 goles, jugó la Copa de la Uefa, disputó en varias ocasiones los cuartos de final de la Copa del Rey, vivió el infierno de Segunda B y formó parte de la plantilla que en 2011. Regresó a Primera en un momento muy delicado con la viabilidad del club por temas económicos en entredicho.
"Es un sueño entrenar en Primera con el Rayo", dijo hace pocos días Míchel. Con trabajo, su sueño se ha cumplido. La próxima temporada, desde el banquillo, disfrutará viendo a su equipo competir en el Camp Nou, el Santiago Bernabéu, el Wanda Metropolitano o el Nuevo San Mamés.

Un contenido de:
David Ramiro / EFE

Domingo, 27 de mayo de 2018. 21:10
Enviar comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *