(2-1) El 'Málaga B' y el Geta se la jugarán en la vuelta - ElDesmarque Málaga

(2-1) El 'Málaga B' y el Geta se la jugarán en la vuelta

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Álvaro Ramírez

Jueves, 07 de enero de 2010. 20:16
    Málaga C.F. 02 10     Getafe C.F.
 
Decidirá la vuelta. Es la conclusión más certera que se puede extraer tras el partido de esta noche. En un duelo abierto, con alternativas y ocasiones, el Málaga se hizo con un triunfo mínimo que se antoja corto para la cita de la semana que viene en Getafe. Edinho, que marcó de falta y Benachour gustaron. La noticia negativa, la lesión de Hélder y el autogol de Stepanov que da esperanza al romo conjunto madrileño en la eliminatoria. 
En una noche de abrigos de piel y bufandas en La Rosaleda, de las más frías que se recuerdan por estos lares, el paisanaje se 'enmorriñó' y prefirió la manta y el brasero antes que el gorro de lana y el bocata frío. Poco público. La otra cuestión era ver cómo había reaccionado el césped tras la tromba de agua de anoche. Pues lo hizo mejor de lo que se esperaba, aunque blando y resbaladizo (Valdo y Benachour lo sufrieron en los primeros minutos).   

Árbitro
Muñiz Fernández (Colegio Valenciano). Amonestó a Weligton, Xavi Torres, Benachour, Stepanov y Casquero.
Formaciones
Málaga C.F.: Santamaría; Gámez, Hélder (Stepanov, min.54), Weligton, Manu; Xavi Torres (Toribio,min. 63), Apoño; Valdo, Benachour (Juanfri, min. 84), Luque; y Edinho. 
Getafe C.F.: Codina; Miguel Torres, Cata Díaz, Rafa, Mané (Mario, min.23); Boateng, Casquero, Albín (Parejo, min.79); Pedro León, Manu del Moral y Adrián (Pedro Ríos, min.68).
GOLES

1-0, minuto 10. Apoño
2-0, minuto 44. Edinho
2-1, minuto 68. Stepanov en propia puerta

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INCIDENCIAS
Partido correspondiente a los octavos de final de la Copa del Rey disputado en La Rosaleda ante unos 4.000 espectadores.

Muñiz alineó a su equipo B, el de la Copa. Sólo Weligton y Manu repetían con respecto al once que empató en El Molinón. Sorprendió ver la inclusión de Apoño, que no jugó por supuesta lesión en Gijón (olía a castigo) y Edinho, con pie y tres dedos del otro fuera de la Costa del Sol. Hélder también regresaba ocho meses después a un equipo inicial. No fue un buen día para su regreso, ya que se lesionaría nuevamente en la segunda parte. Su paisano Edinho sí que tuvo su oportunidad de callar bocas. Y las llenó de halagos. Fue el delantero portugués quien provocó las primeras palmas del respetable con un disparo desde fuera del área que envió a córner Codina. El portugués tenía muchas ganas. Cada vez que fue titular, marcó.
Sin embargo, la primera gran ocasión fue para el Getafe tras una jugada de autopista de Mané por la izquierda y una finalización cruzada de Adrián que no se coló por milímetros. Pero el Málaga empezó muy ajedrezado, con cada pieza en su sitio. Y no lo decimos porque jugase con dos Torres (Manu y Xavi), sino porque cada uno sabía su rol en el campo. Con un delantero jugando de espaldas (muy bien Edinho), un mediapunta con movilidad y visión de juego (gustó Benachour), dos extremos con llegada aunque intermitentes, un equilibrado doble pivote y una pareja de centrales que se sincronizan casi como Gemma Mengual y sus amigas.

Jugando así, las ocasiones no debían tardar en llegar. Uno de ellas fue de oro. Cuando no se habían alcanzado los diez minutos, el malagueño Apoño marcó su clásico gol desde fuera del área. Tras recibir de Benachour y disponer de espacio, se la acomodó con la izquierda y la entalló al palo con la derecha sin dejarla caer. Golazo. Como el que le marcó al Alavés en Segunda hace unos años. El Getafe, equipo experto en Copa, competición en la que se ha sido finalista en dos ocasiones, se descompuso. La cara tierna de Míchel se llenó de espinillas de desesperación. El fino madrileño tiene un aire a Guardiola en el garbo, pero se ha dejado un poquito más la tripita. De cualquier modo, el yerno ideal tuvo aún más problemas con la lesión de Mané, que le obligó a colocar a Miguel Torres (diestro) en la izquierda y recomponer la defensa. Entonces, paradójicamente, llegaron los mejores momentos del cuadro azulón. Manu, Adrián, Casquero, Pedro León, Boateng (calcamonía del camerunés Cyril Makanaky) y el propio Miguel Torres en una jugada embarullada en las arenas movedizas de la meta de Santamaría gozaron de buenas opciones de marcar. La banda derecha se convirtió en una sangría, pero el Málaga no se descompuso. Salía a la contra a ramalazos y aguantaba bien las embestidas getafenses.
La proeza de seguir con la puerta a cero adquiría tintes milagrescos. Conforme fue avanzando el partido, el equipo se agrisaba y mostraba los mismos síntomas que lo tienen antepenúltimo en Liga: no saber jugar con el marcador a favor, pérdida de la pelota al segundo pase, dependencia de una calidad que no existía, falta de velocidad… Pero tuvo la virtud de no resquebrajarse ante tal bombardeo. Se agazapó en su trinchera y esperó su momento. Esperó el momento de Edinho, que ayer estaba tocado con la estrella que iluminó el pasado día 5 Casteldefell. En una falta basculada a la derecha, Edinho cogió la pelota a juego con sus botas, la trató con mimo y la colocó con recelo en el piso estirando el tiempo como si fuera un chicle con esa pulcra liturgia del tirador de falta. Como si fuera el mismísimo Cristiano Ronaldo, buen amigo suyo. Con parsimonia. No le pegó bien, pero la sutil rosca despistó a un desafortunado Codina y La Rosaleda se puso a imitar su baile contagioso en la celebración. Tercer partido como titular, tercer gol. Los números mandan en el fútbol. Y callan bocas. Y las llenan de halagos…  Con un abultado 2-0 se llegó al descanso.
La segunda parte despertó con la enésima lesión de Hélder. En una mala caída se lastimó la rodilla derecha. Mala pinta. Stepanov, condenado al cuarto oscuro por oscuras razones vio la luz en el minuto 54. Hasta entonces, el Málaga había salido del vestuario empeñado en bordar un fútbol combinativo e inteligente. Con internadas por las bandas y con la única carencia de la velocidad en los desmarques. El Getafe moría en su charco de pena. Con menos chispa, un centro del campo contagiado por el nerviosismo de un gris Casquero (el árbitro le perdonó la expulsión en una acción peligrosa con Xavi Torres) y una defensa patizamba. Pero el fútbol no entiende de sensaciones ni de merecimientos. La suerte sacó su guadaña y volvió a segar al Málaga. En concreto a Stepanov que en una desafortunada jugada se marcó un autogol de bella factura. El Getafe ni lo celebró. No lo merecía. De un 2-0 sentenciador a un 2-1 peligroso. La eliminatoria volvía a la vida por desgracia para el Málaga. Corría el minuto 68.
El partido se abrió como unas tijeras. Tan pronto Stepanov rozaba el gol en un remate tras un córner, como Santamaría paraba un tiro raso de Pedro León después de una jugada personal. Pedro Ríos, otro que prefirió la fría Getafe a la calurosa Málaga, Ernesto Neyra con 20 kilos menos, insufló oxígeno en la derecha mientras el Málaga lo intentaba con un dinámico Benachour, que aguantó bien el ritmo del partido. Pudo marcar cualquiera, pero el equipo local se hizo acreedor del premio. Sin duda. Por tesón y por llegadas. Las más clara en el minuto 87, justo después del debut oficial del delantero fuengiroleño Juanfri, que salió por el ovacionado Benachour, el mejor del partido. Llegó entonces esa doble ocasión que no besó la red porque dos jugadores azulones (ayer rojillos) sacaron los remates de Valdo y Luque de cabeza. EL 2-1 dejó insatisfechos al Málaga B (equipo reserva de Muñiz) y al Geta. Decidirá la vuelta en el Alfonso Pérez.
 

 

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