Málaga CF- Sporting | 3-2 Crónica Jornada 11 La Liga 2016-17
Málaga CF
3-2
Sporting

El Málaga saca la cabeza

Un contenido de:
F. Godoy

Viernes, 04 de noviembre de 2016. 21:00

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El Málaga saca la cabeza. La cabeza de Sandro. La cabeza de Michael Santos. La cabeza loca de Ontiveros, bendita sea. Qué día, qué noche, qué partido. La vida y la muerte, la tragedia que acabó en fiesta. Y luego el pragmatismo. Este encuentro había que ganarlo de cualquier manera, para poder respirar la atmósfera durante el parón, para poder ver en la lejanía el duelo ante el Barcelona sin miedo y con mucha ilusión.
Lo mejor, decíamos, el marcador y por extensión los puntos que acumula el Málaga por esta victoria. Luego toca elevar a Ontiveros, en modo Joaquín. También a Pablo Fornals, en lo oscuro y en lo visible. A los goleadores. Al sudor de los que no brillaron, pero siempre quisieron levantar la losa que les hundía en el fango.
De una pitada sonora, hija de otras tantas individualizadas, y previa a una que se profetizaba monumental, se pasó al éxtasis. Es el mejor resumen de la primera mitad del Málaga-Sporting, que nos dejó ver lo mejor y lo peor de este equipo de Juande Ramos. Regalaron los blanquiazules el enésimo capítulo calcado a los anteriores, previsible como una etapa llana del Tour.
Juande puso el once que seguramente rondaba en la cabeza de la mayoría de seguidores (cambio arriba, cambio abajo). Tampoco había mucho más. Y durante un fugaz momento parecía que iba a funcionar. Hasta se avistó el gol en una falta lateral que provocó una doble ocasión de Juanpi y Torres. Hasta se vio alguna triangulación exquisita. Pero todo se derrumbó cuando Duje Cop encontró -cómo no- las vergüenzas de la defensa y terminó asistiendo a Viguera para un tanto sencillo de ejecutar.
El Málaga comenzó a enloquecer. Hizo de lo sencillo una aberración, se dividió en guerras personales y acciones que condenadas a la nada. El estadio se enervó y no perdonó un mal control. Para más inri Juande retiró pasada la media hora a Jony, que se fue directo al vestuario previa patada en el túnel. La cosa es que entró Santos, protagonista accidental.
Porque el uruguayo, tras un remate con la puntera no muy ortodoxo obligó a la zaga del Sporting a rechazar el esférico, que cayó perfecta para que Fornals la colocase con el interior en la portería. El centrocampista se marchó como loco a una de las cámaras de televisión para celebrarlo. Toca señalar que Juanpi, que había estado algo desdibujado y recibió alguna pitada por excederse en la conducción, fue clave en la acción previa jugándose la pierna (alguno pidió penalti).
El venezonalo se marchó, señalado el descanso, cojeando a vestuarios y ayudado por miembros del cuerpo técnico. El mediapunta regresó algo renqueante para la reanudación. Llamó la atención la cantidad de pitos que volvió a recibir cuando fue cambiado por Ontiveros. Aunque antes de ese momento, hay que contar que el Sporting volvió a adelantarse.
Gol de Cop de falta directa, que se contuvo en la celebración cuando había anunciado que no lo haría. Cosas de las cabezas. Lo que se tiene que mirar el Málaga es cómo llegó esa acción tan franca en la frontal del área en la que fallaron los centrales y el pivote. 1-2 y a remontar una vez más. Pero si algo tiene la locura es que viene y va.
Volvamos a Ontiveros. Ese genio marbellí que se ríe del fútbol porque juega riendo. Maneja el arte del regate como un maestro y centra como si lanzase dardos. Reta a todos y casi siempre sale vencedor. Tercera, Youth League, Primera. Bah, le resbala. En su espectáculo también colaboró Sandro, que cabeceó su quinto gol tras el centro perfecto.
Santos también pudo aprovechar esa virtud -una de ellas- de Ontiveros. Falló la mirilla. El uruguayo, sin embargo, tornó en héroe minutos después marcando también de cabeza pero a centro de Juankar. Cabe señalar que en el Sporting Lillo había sido expulsado por doble amarilla. El Málaga estaba desatado y pudo llegar algún tanto más, aunque también sería de justicia destacar por último a Carlos Kameni. Discutido por algunos, el camerunés fue fundamental. Un mano a mano suyo ante Cop con 2-2 permitió sobrevivir primero y revivir después.
Juande Ramos tiene tarea. Aunque le falten internacionales, tiene que examinar muy bien lo que pasa por la cabeza -volvemos a ella- de algunos de los futbolistas de su plantilla. Y luego revisar su librillo. No es de perogrullo decir que pudo pasar cualquier cosa. Y el Málaga no puede vivir constantemente en una montaña rusa de emociones.

 


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