Roberto Jiménez, del Málaga CF, sobre atentados del 11M en Madrid

Roberto relata cómo esquivó milagrosamente los atentados del 11M

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Este domingo se cumplían 14 años de los atentados del 11M. El 11 de marzo de 2004 cuatro trenes de la red de cercanías de Madrid sufrieron ataques terroristas. 193 personas murieron y unas dos mil resultaron heridas. Uno de los que pudo esquivar el atentado yihadista fue Roberto Jiménez, actual portero del Málaga. Lo ha relatado él mismo a través de un texto que ha publicado en la red social Instagram y en una historia hasta entonces desconocida.

Roberto, que entonces contaba con 18 años recién cumplidos, perdió uno de los trenes que debía llevarle a Atocha y luego a Alcorcón para ir al colegio. La culpa de la demora la tuvo su padre, al que esperó más de lo normal para que lo acercara a la estación. “La pregunta de qué me hubiera pasado si hubiera cogido mi tren ese día se repite en mi cabeza. Al igual que se repite la misma secuencia de lo que ocurrió aquella mañana. Misma secuencia, mismas preguntas y cada año la misma pena que no cesa, ni cesará nunca…”, reflexionó el portero blanquiazul en el sobrecogedor texto que reproducimos íntegramente a continuación.
Hoy hace 14 años que me levanté una mañana como otra cualquiera para ir al colegio. El plan era el de cada día. Levantarme, arreglarme, desayunar e irme andando a la estación de Vicalvaro para coger el tren dirección a Atocha y cambiar de tren hasta Alcorcón, donde se encontraba mi colegio.
Rara vez mi padre y yo salíamos de mi casa al mismo tiempo, y en esas ocasiones, era él quien me acercaba a la estación en coche antes de irse a trabajar.
Aquel día fue uno de esos días en que coincidimos. Bueno… Tuve que esperarle hasta darme cuenta de que podría perder el tren y llegar tarde a clase. Pero me podía más, si tenía la oportunidad, el hecho de ver a mi padre un rato más por la mañana antes de pasar todo el día cada uno en una punta de Madrid. Como era de costumbre me dejó en la puerta y con un beso se fue.
Yo corrí a los tornos, los pasé casi sin tocar, ya que el túnel de acceso al andén ya vibraba con la llegada del tren, y subí las escaleras de 3 en 3.
Para mi decepción, las puertas del tren ya se cerraban, e inútilmente y como tantas veces hemos todos alguna vez, pulsé el botón de la puerta una y otra vez mientras el tren comenzaba a acelerar progresivamente.
Sin ninguna duda, ese día llegaría tarde al colegio…
Mejor dicho, no llegaría…
Cinco minutos más tarde, se escuchó en el andén lo que sería el desencadenamiento de esta historia. El ruido de una explosión se escuchó a los lejos, pero lo suficientemente cerca para que el sonido retumbara en las vías hasta llegar a los pasajeros que esperábamos el siguiente tren en nuestro andén. Algo había explotado en la estación contigua de Santa Eugenia…
Una voz aparentando tranquilidad avisó por megafonía que abandonáramos el andén y saliéramos de la estación. Sin esperar un segundo y ante la aglomeración de pasajeros a la entrada del túnel, salté la tapia y me marché a casa… Al llegar, conté lo ocurrido a mi madre y todavía sin respuesta alguna encendimos la tele a ver si decían algo..
Al encenderla, nos encontramos con la triste historia por la cual hoy rendimos homenaje a todas las víctimas y familiares de las mismas.
La pregunta de qué me hubiera pasado si hubiera cogido mi tren ese día se repite en mi cabeza. Al igual que se repite la misma secuencia de lo que ocurrió aquella mañana. Misma secuencia, mismas preguntas y cada año la misma pena que no cesa, ni cesará nunca…”.

Un contenido de:
ElDesmarque

Domingo, 11 de marzo de 2018. 20:17
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