El Unicaja Baloncesto celebra un año desde la Eurocup

Y Málaga no se rindió

Un contenido de:
ElDesmarque

Jueves, 05 de abril de 2018. 11:13

1       
Reportar vídeo

El 5 de abril de 2017 el Unicaja Baloncesto conquistó el cuarto título de su historia, tras 11 años de sequía. Fue en Valencia tras una terrible remontada en el último cuarto del tercer y definitivo partido de la final de la Eurocup. El camino fue largo y tortuoso. Una mediocre primera fase propició cruces difíciles y con factor cancha adverso.

Apenas 40 días antes del título de la Eurocup el Unicaja era eliminado por el peor Barcelona en mucho tiempo en los cuartos de final de la Copa del Rey. La sensación de final de trayecto de la era Plaza era evidente. No había demasiados motivos para la ilusión. Mes y medio después se levantaba un trofeo y se obtenía un pasaporte valiosísimo para la Euroliga, que justamente expira hoy mismo en Estambul. ¿Qué ocurrió para tamaño cambio?
Fueron 40 días con un tobogán de sensaciones. El primer Rubicón fue el Bayern de Múnich. El equipo alemán había ganado con solvencia en la primera fase dos partidos al Unicaja. También venció con cierta holgura el primer partido de la serie en Múnich. El Unicaja aguantó al equipo de Djordjevic en el segundo y le hizo dudar. Joan Plaza vaticinó aquel día que iba a suceder algo grande si el Unicaja ganaba en Múnich.
Y el equipo hizo caso a Joan Plaza. En el tercer partido pegó fuerte en el Audi Dome con un fenomenal Nedovic para tumbar al Bayern. Fue un detalle de fortaleza psicológica. Se habían perdido tres encuentros con los alemanes y se tuvo el temple para ganar metro a metro.
En semifinales llegó el Lokomotiv, con otro serbio al frente, Sasa Obradovic. El equipo de Krasnodar se ha clasificado este año para la competición sin perder un partido en la competición. Da valor a lo que ocurrió en aquella semifinal. El Unicaja ganó en Rusia, esta vez dio primero, sin un enfermo Carlos Suárez y con un Musli, elegido mejor pívot de la competición, lesionado durante el partido. No perdonó en casa, con un Carpena repleto.
Y llegó la final. Por contextualizar, el Unicaja había perdido siete partidos seguidos con el Valencia Básket, entre liga regular ACB, play off y la propia Eurocup. Se había convertido en bestia negra malagueña. Había sido hasta marzo el mejor equipo de la competición con cierta diferencia. No anduvo lejos de sorprender el Unicaja, con minutos para Okouo por la lesión de Musli y con Nedovic renqueante. Fue entonces cuando el departamento de comunicación y Joan Plaza se inventaron un lema. "Málaga no se rinde", fue repetido machaconamente. El técnico grabó un vídeo nada más acabar el partido, antes de regresar a Málaga.
Málaga sorteó el match ball adverso, con un Carpena otra vez incandescente. "Málaga es inmortal", titulaba esta web la crónica del segundo partido. Un gran Jamar Smith (20 puntos) liquidaba el partido y dejaba en bandeja lo que ocurriría días más tarde en Valencia. La metamorfosis se había conseguido, el Unicaja era ultracompetitivo y parecía más fresco de mente y físicamente que el rival, pese a que había lesiones y que Nedovic seguía entre algodones.
El equipo se desplazó en chárter acompañado por prensa y algunos representantes de las instituciones. En la víspera se coincidió en el aeropuerto con el Málaga, que se desplazaba para Gijón a jugar un partido capital para la permanencia en Primera. Se trajeron suerte ambos equipos para lo que vendría.
El partido empezó a jugar en el NH Las Artes y Las Ciencias, hotel ubicado a unos 10 minutos andando de la Fonteta. El casi centenar de aficionados cajistas tomó el hotel para dar un concierto de ánimos antes de salir rumbo al pabellón. Si alguien no tenía la motivación por las nubes ahí subió varios decibelios. Los jugadores miraban perplejos.
El partido fue no apto para cardíacos. El Unicaja empezó dominando, pero la salida de Sastre y Dubljevic volteó el partido. Un enorme Alberto Díaz daba aire para aguantar al Unicaja en el encuentro, cuatro abajo al descanso. Pero el Valencia apretaba y apretaba. Omic fue expulsado por mediar en una pelea. Y Viny Okouo se quedó como único pívot. Sería un momento capital, porque Suárez empezaría a defender a Dubljevic, piedra angular del Valencia.
Ganaba 56-43 el Valencia ya en el último cuarto. Un ataque taronja fue sintomático. Tuvo cinco tiros tras varios rebotes y no metió. Empezó a olerse el miedo en La Fonteta. Dani Díez enchufó dos triples. Brooks empató con una canasta acrobática. Y Jamar Smith, siempre discutido, metió dos triples monumentales para dar la primera ventaja. Atacaba a falta de pocos segundos para empatar el Valencia y Rafa Martínez lanzó un triple. Brooks se agigantó para taponarle y ahí empezó a morir el partido pese al mal perder del escolta catalán, que buscó la confrontación para que hubiera técnicas y se cambiara el guión.
No lo consiguió, el Unicaja hizo historia, fue recibido por miles de personas en el aeropuerto y la alegría se desbordó hace un año por las calles de Málaga. Todo, con un malagueño, Alberto Díaz, como MVP.

Enviar comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *