Polémicas de España en la Historia de los Mundiales
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Las polémicas de España en los Mundiales

A lo largo de las 14 participaciones de España en la historia de los Mundiales, antes de la cita en Rusia 2018, han sido varias las veces en las que la Roja ha tenido más rivales además del equipo con el que se enfrentaba.

El Mundial de este verano será la primera vez en la que la copa mundial cuente con el VAR para evitar errores arbitrales, algo de lo que sabe bien el combinado nacional.

En más de una ocasión, España se ha topado con colegiados que han impedido un mayor avance de los nuestros durante el torneo. Incluso en la final de 2010, a pesar de la victoria española, los jugadores del equipo de Del Bosque tuvieron que sufrir las entradas desmedidas de los holandeses, con De Jong como máximo exponente.

Desde hace más de 80 años, las polémicas han perseguido a la Roja, siendo estos cuatro los ‘robos’ más recordados por la afición:

ITALIA 1934

Cuando Italia se llevó la organización del Mundial 1934, Benito Mussolini tuvo claro que esa cita se la debía llevar la ‘Azzurra’ sí o sí, sin importar a quién se enfrentara el combinado transalpino camino a la final de Roma.

Y ahí se cruzó España, con una de las mejores generaciones de su corta historia capitaneada por un icono como Ricardo Zamora en la portería. La primera participación española en un Mundial terminó en cuartos de final para iniciar la famosa maldición que duraría hasta 2010 (en 1950 no se llegó a disputar esta ronda).

Hasta siete futbolistas españoles terminaron lesionados en el  1-1 con el que finalizaron el partido ante Italia, después de las acciones antideportivas transalpinas que pasaron totalmente desapercibidas para el árbitro, Louis Baert. Incluida la acción del gol italiano, obra de  Ferrari mientras uno de sus compañeros agarraba a Zamora.

El meta español fue uno  de los que no pudieron disputar el partido de vuelta al tener dos costillas rotas tras un encontronazo con un rival. En Florencia, otros cuatro futbolistas acabaron lesionados en un choque con dos goles legales anulados a España. Tal sería el escándalo que René Mercet, colegiado del partido, se despediría del fútbol internacional en ese mismo choque al ser sancionado por la FIFA y la federación suiza.

El 1-0 de Italia terminaría por darle la clasificación a los locales, que se proclamarían campeones ante Checoslovaquia bajo las amenazas de Mussolini. Mientras, España se despediría hasta 1950 de los Mundiales al sucederse la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial.

MÉXICO 1986

El partido de octavos en 1934 fue la única vez en la que España consiguió vencer a Brasil en un partido oficial, aunque tuvo oportunidades como la que llegó en la primera fase del Mundial de México 1986.

Después de la mala actuación en el Mundial disputado en casa, la final de la Euro 1984 disparó el optimismo español antes de la cita mexicana, donde llegó con un gran equipo en el que Butragueño o Míchel marcaban diferencias en el ataque.

Fue el mediapunta el que tuvo en sus botas conseguir al menos el empate en sus botas, pero el colegiado Chris Bambridge no concedió un tanto que parecía claro, más aún que el gol de Sócrates para la ‘canarinha’ que había puesto por delante en el marcador a la selección sudamericana.

Después de controlar la pelota con el pecho, el ‘7’ del Real Madrid se sacó un latigazo que rebasó la línea de la meta defendida por Carlos. 20 centímetros más allá de la línea llegó la pelota, pero eso no fue suficiente para que el tanto tuviera validez, por lo que los de Miguel Muñoz estuvieron obligados a vencer a Argelia e Irlanda del Norte para acceder a octavos.

Allí, Butragueño se merendó con un ‘póker’ a Dinamarca antes de afrontar los cuartos ante Bélgica. Allí no fue el árbitro, sino la mala puntería y la espectacular actuación del meta Jean-Marie Pfaff los que impidieron las primeras semifinales en la historia española.

ESTADOS UNIDOS 1994

60 años después, Italia, los cuartos de final y las malas decisiones de los árbitros evitaron que España accediera a una de las semifinales en la cita disputada en Estados Unidos. Javier Clemente construyó un equipo que, basándose en la solidez atrás, consiguió colocarse entre los ocho mejores equipos del torneo.

En la primera fase, sólo Alemania finalizó por delante de España, lastrada por el empate en el partido inaugural frente a Corea del Sur después de arrancar 2-0. En octavos, Suiza no fue rival y en cuartos apareció Italia, que llegaba con muchas dudas después de una primera fase en la que su estrella, Roberto Baggio, terminó como suplente por sus problemas con Arrigo Sacchi.

El propio Balón de Oro de 1993 fue el que consiguió poner a Italia por delante a poco del final, desempatando un partido que marchaba 1-1 después de los goles del otro Baggio, Dino, y de Caminero para España. Su golazo en el minuto 88 parecía decisivo, pero España comenzó a acosar la meta de Pagliuca con balones colgados.

En uno de ellos, el central del Milan Tassotti se quitó de encima a Luis Enrique que destrozó la nariz del futbolista asturiano. El futbolista español, incrédulo, mostraba la nariz que brotaba por toda su cara al colegiado Sandor Puhl, que no señaló penalti en una de las últimas acciones del partido.

España se fue a casa y el árbitro húngaro recibió además el premio de arbitrar la final, en la que Roberto Baggio no estuvo tan acertado como en el partido ante España. Su fallo en la tanda de penaltis le terminó dando a Brasil la cuarta estrella en el pecho de su historia.

COREA DEL SUR Y JAPÓN 2002

No podía ser otra ronda que los cuartos de final en la que España sufrió el robo más escandaloso de su historia moderna, en una oportunidad única para haber logrado algo más que la antepenúltima ronda en la que dijo adiós.

El de Corea y Japón fue un Mundial raro, con las dos grandes favoritas, Francia y Argentina, diciendo adiós en la primera fase junto a la potente Portugal. Senegal, Estados Unidos, Turquía o Corea del Sur hicieron historia alcanzando los cuartos de final, aunque en el caso de los coreanos con un asterisco.

En la primera fase eliminaron a otra potencia, Portugal, pero su victoria ante Italia en octavos estuvo empañada por las dudas que dejó la actuación del colegiado Byron Moreno y su permisividad con las patadas coreanas, sobre todo con Francesco Totti.

Esto preocupaba a la España de Camacho, que llegaba después de realizar pleno en la primera fase (Eslovenia, Paraguay y Sudáfrica) y de haber sufrido en los octavos ante Irlanda, donde sólo los penaltis permitieron a España pasar de ronda.

En Gwangju, los jugadores españoles terminaron desesperados por culpa de un árbitro con un nombre tristemente difícil de olvidar. El egipcio Al Ghandour y sus exóticos jueces de línea anularon dos tantos completamente legales de Baraja y Morientes y cortaron varias jugadas de peligro en las que Luis Enrique y Joaquín se plantaban solos delante de Lee Won Jae. El enfado terminó en tragedia cuando el meta coreano paró el disparo del bético en la tanda de penaltis y España se marchaba a casa con un enfado monumental.

 

Un contenido de:
ElDesmarque

Jueves, 14 de junio de 2018. 10:55
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