Sevilla FC | Opinión sobre Joaquín Caparrós como director de Fútbol | Box to Box
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Caparrós: sevillismo, experiencia... y paraguas

Un contenido de:
Basilio García

Jueves, 24 de mayo de 2018. 19:52
Joaquín Caparrós, en su presentación como entrenador.
Joaquín Caparrós, en su presentación como entrenador.


Sobre la bocina, a apenas horas de que se cumpliera estrictamente el mes que José Castro se dio de margen cuando destituyó a Óscar Arias como director deportivo del Sevilla FC, el presidente y el consejo de administración se han quitado un peso de encima… ¡Sin nombrar a ningún director deportivo!
Con Joaquín Caparrós como director de fútbol, en todo caso, el club da un reconocimiento muy merecido a un sevillista que cayó en el olvido durante 13 años y que, incluso, fue injustamente repudiado por un sector del club y de su afición que veían en él poco más o menos que al ‘Pedro Picapiedra del fútbol’, algo muy osado e para un hombre que roza los 500 partidos dirigidos en Primera División y que, salvo alguna excepción con equipos difícilmente mejorables, ha desempeñado un buen papel allá por donde ha estado. Uno de esos ‘culos pelaos’ del fútbol que dijera en su día Luis Aragonés.
Es más, a veces resulta sorprendente que se ponga por delante a entrenadores que apenas acaban de desembarcar en la élite y parecen estar inventando el fútbol, de un hombre curtido en mil batallas y con el aval de la experiencia, tan importante en cualquier aspecto de la vida. Y si no, cabe recordar lo sucedido con la selección española cuando el propio Aragonés se hizo cargo de ella, o el papel de Jupp Heynckes en el Bayern Múnich por citar a dos cercanos.
Experiencia y sevillismo, son los dos grandes avales de Caparrós para su próximo puesto. Lo ha demostrado con creces levantando a un equipo muerto en 360 minutos. Pero también importa su capacidad de motivación, clave para sacar adelante el equipo en la temporada recién finalizada y que seguramente será una de sus labores fundamentales a partir de ahora, retomando ese papel que desempeñaba como nadie Monchi y le hacía tan especial, que Óscar Arias no fue capaz de llevar a cabo y ni mucho menos Javi Guerrero.
Por último, Castro también se ha procurado un parapeto tras los muchos golpes recibidos en los últimos tiempos. Se equivocó con Arias, y éste con Berizzo y con Montella. Equivocarse con Caparrós, cosa que sería rara, no provocaría una tempestad tan fuerte de inicio por el consabido sevillismo que le tiene el sevillismo. Aunque claro, los paraguas no son eternos.

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