Jorge Casado | Entrevista al jugador del Betis
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Casado, a pecho descubierto

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Jorge Casado (Vallecas, 1989) es un luchador nato. Más de uno y de dos en su piel habría tirado la toalla hace tiempo, se habría rendido, habría mostrado la bandera blanca tras un año muy difícil, viendo muchísimos partidos en el banquillo y siendo el centro de las iras de los aficionados del Betis. Ha sido un año complicado, con más días amargos que dulces y, sin embargo, Jorge no pierde la fe ni borra la sonrisa.

Los sueños están intactos. Sabe que lo tiene difícil, pero se va a esforzar cada día que tenga por delante por convencer a todos que él también puede tener un hueco en el Betis de Primera división. “Me encantaría quedarme. Tengo un año más y para mí sería un privilegio jugar en Primera con el Betis. Si ya es alucinante en Segunda no me quiero ni imaginar cómo será este club en Primera”, asegura.
Si hubiera que definir el calvario de Casado este año con una expresión claramente sería “falta de confianza”. El lateral izquierdo verdiblanco ha tenido partidos en los que prácticamente ni se ha reconocido. Entiende que ha sido un problema de cabeza. La mala situación y la falta de confianza de Julio Velázquez acabaron por engullirle. “Es un año agridulce. Hay momentos buenos, como en la pretemporada, donde jugué a un gran nivel y estaba muy feliz, pero luego vino un tiempo donde me faltó confianza, tanto de mí mismo como del entrenador”, asegura.
El futbolista madrileño señala con el dedo a Julio Velázquez, especialmente al comienzo de la temporada. “Rechazo dos ofertas de Primera para venir al Betis, porque es donde quería estar, creo que hice una buena pretemporada y me merecía jugar. Sin embargo, su decisión fue el banquillo. Puede ser que sus decisiones me mermaran. El gran problema es que aunque jugara por la lesión de un compañero, cosa que nunca quieres, sabía que cuando volviera ya no iba a jugar. Daba igual lo que hiciera”, apunta.
Casado está convencido de que aquella situación de falta de confianza le acabó afectando a la cabeza. “La confianza en uno mismo es importante y no me vi con la confianza de mi jefe. No me vi recompensado y a partir de ahí si la cabeza no quiere la piernas no van a funcionar. Sé que estamos expuestos a las críticas, pero si la cabeza no funciona...”, asegura.
En este sentido, tampoco ha ayudado en nada el castigo que ha sufrido por parte de la grada. Casado admite que ha sido duro, aunque tampoco reprocha a la afición su comportamiento. “La afición es soberana y puede decir lo que quiera. Esta afición es muy exigente y siempre está lista para dar un toque de atención al jugador tanto cuando las cosas van bien como cuando van mal. Sé que vivimos un examen cada domingo, pero hay que ver también el trabajo de la semana. Me considero un gran trabajador, vengo a dar el máximo y creo que se podría consentir algún error y no castigarlo siempre”, apunta.
En cualquier caso, Casado ha conseguido darle la vuelta a la situación. Se ha dado cuenta que sólo él podía cambiar su destino y ha decidido coger el toro por los cuernos. Al menos, la cabeza ya está en su sitio y tiene muchas ganas de luchar. La llegada de Pepe Mel ha tenido su importancia. “En pretemporada sí que vi al Casado de mis mejores momentos, pero después la cabeza no me ha dejado funcionar. En esos malos momentos, me apoyé en mi pareja, familia y amigos, que te ayudan y dan buenos consejos. También, desde que llegó el míster me he encontrado más reforzado, un aliento positivo siempre es bueno aunque no haya jugado varios partidos. La situación ha cambiado. De un par de meses para acá me encuentro más fuerte de cabeza, me estoy esforzando al máximo y me ha sido reconocido”, afirma.
El jugador verdiblanco siempre ha tenido que remar a contracorriente, por lo que se no será ahora cuando baje los brazos. “Estoy acostumbrado a luchar, nunca he tenido las cosas fáciles. Nunca me han regalado nada... o porque era bajito, o por la selección o porque tenía a un jugador por delante, sin embargo siempre he conseguido ponerme por delante. Para mí es un reto y quiero jugar en Primera y ojalá con el Betis porque debe ser un privilegio”. En esta línea, asegura que su mejor partido con el Betis fue el día del Alavés, aunque nunca olvidará la ovación que recibió por parte de la afición ante el Zaragoza.
Casado tiene ganas de ascenso y confía en que sea lo más pronto posible, aunque no se sale del dictado del partido a partido.
 

Un contenido de:
Jesús Borrero y Alejandro Rodríguez

Jueves, 07 de mayo de 2015. 01:21
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