Opinión Fútbol: Casi la mitad de los mejores goleadores de la pasada Liga ya no están en España | Noticias Fútbol | Valencia
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España se queda sin gol

Ante la sangría de goleadores, acertar siempre con el sustituto es harto difícil.

Hubo un tiempo, hace más de lo que nos parece, en el que la Liga española se paseaba con una superioridad fichadora que, a la postre, nos ha traído la actual situación de profunda crisis económica en nuestro fútbol. Recordemos que cualquier equipo de la parte medio baja de la clasificación no tenía problemas en gastarse varios millones de euros en el goleador de turno que le salvase. Argentina o Brasil solían ser los mercados predominantes, también la antigua Yugoslavia. Cualquier atacante que acabase con una decena de goles ya podía ir haciendo sus maletas y buscando piso en España, fuese en Vigo, Sevilla, Zaragoza, Pamplona o Madrid. Pero venía seguro y ya veríamos después si el chico era bueno, malo o regular.

Pero si todos hemos sufrido la crisis en nuestra actividad cotidiana y en nuestro entorno cercano, el fútbol español ha ido dando síntomas de este deterioro hasta el punto de cambiar sus tornas absolutamente y, de liga compradora y receptora de talento, ha pasado a ser un escaparate para ligas económicamente más fuertes (muchas).
Hablamos, claro está, de la mayoría de clubes que son aquellos que están fuera del binomio Real Madrid-FCB y los clubes que les acompañan en su estancia en Champions, ahora Atlético y Valencia, además del Sevilla que entró vía Europa League. Así, observamos un dato clarificador: de los 21 máximos goleadores de nuestra última Liga, salvo los que estaban en un club de los mencionados, todos menos Nolito y Aduriz han cambiado de equipo e, incluso, algunos como Mandzukic han salido de uno de estos conjuntos. Recopilando, de aquellos goleadores que nos alegraron las 38 jornadas de la última temporada ya no estarán Alberto Bueno, Bacca, Sergio García, Barral, Larrivey, Stuani y, posiblemente Jonathas. No sólo eso, Vietto también cambió de aires con lo que casi la mitad de los mejores anotadores de la pasada Liga ya no están aquí.

Una tendencia a vender que se mantiene por obligación 

Pero esta tendencia de campeonato escaparate donde cualquiera que asome un poco, sale disparado a cualquier destino donde la economía esté saneada. No sólo afecta lo mencionado a los actores principales, si bajamos un escalón  goleador más, la tendencia a vender se mantiene, pues se ha convertido en una obligación para los equipos. Por ejemplo, el villarrealense Uche se marchó a Tigres de México, el malaguista Juanmi al Southampton, el ex deportivista Cavaleiro (cedido del Benfica) al Mónaco y hasta el descendido con el Almería Hemed al Brighton de la Championship inglesa. La sangría de goleadores que sufre nuestro campeonato, como reflejo del adelgazamiento económico, es tremenda pues aún queda más de un mes para que se cierre el plazo de fichajes, por lo que cabe suponer que los mencionados no serán los últimos en irse, dejando nuestra competición más huérfana aún de delanteros resolutivos.
Por ejemplo, falta por saber dónde acaba el que fuera sensación del Elche en la última Liga, Jonathas, que aguarda a ver qué pasa con los ilicitanos para dar un paso más hacia su próximo destino. También el que fuera clave en la salvación del levante, Kalu Uche y sus cinco goles en media campaña está a la espera de un nuevo destino y hasta el ex del Eibar Piovaccari (6 goles) regresó a Italia. En el Granada se temen la marcha de su hombre gol, El Arabi y, en el Espanyol, de momento han conseguido retener a Felipe Caicedo, pero queda verano y está por ver si completa la operación salida de la que era tripleta letal de los pericos junto a Sergio García y Stuani. También los atacantes que no terminaron de cuajar están en la casilla de salida, como el realista Finbogasson, a un paso de recalar en Grecia. La cosa es más grave de lo que parece cuando se recopilan todas las salidas y vemos que es un grifo abierto y no las vemos una a una como un goteo aislado.

También pasa en Segunda

Tal es la debilidad económica de nuestra competición que cualquiera viene y se lleva a los mejores, incluyendo la Segunda División. Así, de los máximos goleadores de plata en el ejercicio pasado ya ha habido un par de salidas exóticas, en este caso las de Fran Sandaza (16 goles en el Girona) al FC Tokyo y Urko Vera (17 tantos con el Mirandes) que se ha ido al Chonbuk Motors de Korea. No sólo eso, dos de los mejores anotadores de la categoría, el ascendido Sergio Araujo (Las Palmas) y el cedido por el Atlético en el Zaragoza, Borja Bastón, también están en el punto de mira de clubes extranjeros como Palermo o Anderlecht. Veremos si acaban el verano más allá de nuestras fronteras o nuestro fútbol logra retenerlos y frenar un éxodo que nos hace quedarnos sin muchos de los mejores y hasta con futuras promesas que, aún sin saber si llegarán a más, ya salen de España con mejores ofertas de las que tienen aquí.

¿Y los habituales? (Cristiano, Messi, Neymar, Luis Suárez Benzema o Griezmann)

En este artículo no encontramos a los habituales Cristiano, Messi, Neymar, Luis Suárez Benzema o Griezmann, pues están fuera de la realidad de nuestro fútbol, como puede ocurrir con goleadores destacados como Parejo o Alcácer, que en el actual Valencia viven al margen de la crisis económica que azota a 15 de los 20 clubes de Primera y al resto de nuestro balompié.
Por eso, se debe hablar de dos realidades muy diferenciadas entre los equipos top de nuestra competición, capaces de comprar a cualquiera y a cualquier precio y el resto de contendientes, con un ojo puesto en la salvación y el otro en criar en sus filas goleadores exportables para inyectar dinero en sus arcas a final de temporada, mayormente al mercado exterior pero también hacia los clubes españoles con posibles, como sucedió con Vietto, del Villarreal al Atlético, o Santi Mina del Celta al Valencia.
Lo más llamativo de esta sucesión de salidas, lo indicativo del problema con el que nos encontramos es muchas veces el club que se lleva a los mejores de nuestra Liga. Así, Larrivey se ha marchado al Bani Yas del ex granota Luis García en Emiratos Árabes, Sergio García al Al-Rayyan (Qatar), Stuani a la Championship inglesa o el héroe de la salvación granota, David Barral al desconocido Al-Dhafra, también de Emiratos. Mención aparte merece a la gran revelación española, Alberto Bueno, que ha acabado en el Oporto, casi un equipo español ahora mismo, al menos para televisión española.
Evidentemente, si España no es capaz de retener su talento y sus goles más allá del top five, es una utopía pensar que es capaz de ir a firmarlo fuera, con lo que vemos como los objetivos de muchos de nuestros equipos acaban firmando en otros países y la condición de potencia fichadora ha pasado a mejor vida como lo hizo la de potencia colonial unos siglos atrás. Con esto, el recurso que nos queda es el de echar mano de unas canteras magníficamente trabajadas, con una capacidad asombrosa de regenerar plantillas y seguir ofreciendo talentos emergentes. El último título de la selección española sub19 es buena muestra de ello, así como señales menores como el ascenso del Athletic de Bilbao B a Segunda A. En tiempos de crisis, la cantera suple a la cartera y, ante la salida de una veintena de los últimos goleadores en nuestra Liga, una nueva hornada de atacantes llega dispuesta a dar la cara, lástima que si lo consigue, dentro de un año estemos hablando de un nuevo éxodo al exterior.

La cantera tiene un límite 

Porque la capacidad de regenerarse es limitada, llegará un momento en el que no saldrán más joyas, el manantial se secará y la actual fórmula de supervivencia deportiva y económica se quebrará. Para entonces, esperemos que la economía de nuestro fútbol haya mejorado y la opción de firmar fuera lo que no produzcamos en casa vuelva a ser una realidad. Señales van llegando en ese sentido y, al igual que sucedió en Inglaterra, los dueños extranjeros pasan por ser una solución, como hemos visto en el Valencia y, quizás, pase en el Levante en unas semanas.
Como en todo, en el término medio debe estar la virtud que nos permita retener a los mejores jugadores que se han formado aquí, mientras ellos quieran estar, y traer de fuera los mejores futbolistas que podamos. La competencia es la mejor manera de que arriba lleguen los mejores y, actualmente, no se puede decir que jugar en Primera División española esté todo lo caro que debería.
Con la salida en masa de jugadores, se crean muchas vacantes que acaban siendo completadas por futbolistas que, hace una década, quizás no habrían tenido ninguna posibilidad de pisar la Primera y eso empobrece la competición. Si cada verano asistimos a la marcha de 30-40 jugadores al extranjero, como los cuatro mejores equipos están fuera de esta tendencia, supone que el resto de conjuntos de Primera se quedan sin sus cuatro mejores futbolistas, lo que se traduce en un empeoramiento del nivel general, pues volver a acertar en todos los sustitutos es harto complicado.
Eso sí, el fútbol es tan grande que jugadores con los que nadie cuenta ahora serán capaces en unos meses de hacer olvidar a los ídolos del pasado y una nueva hornada de delanteros esperan dispuestos ya a reivindicarse y ocupar las portadas. Guidetti, Ghilas, Leo Baptistao, Amrabat, Iago Aspas…y los que faltan por llegar pues hay bastantes plazas libres en muchas de las delanteras de nuestra Liga (Villarreal, Espanyol, Rayo…) deben demostrar que son capaces de subir el nivel medio de la Liga y hacernos olvidar con sus goles las telarañas de las cuentas bancarias de nuestro fútbol.
Miguel Ángel Vara

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Miguel Ángel Vara

Domingo, 26 de julio de 2015. 11:29
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