Final Champions League Kiev Coste Aficionados | Opinión Chema Lamirán
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El partido donde todos debían ganar

Chema Lamirán, Experto en Marketing Deportivo.

La final de la Liga de Campeones se había convertido desde siempre en el partido de los ganadores. Y es que aunque indudablemente siempre hay un equipo insatisfecho por el resultado final del marcador, desde el punto de vista económico todos los actores implicados sonríen por los resultados de esta índole que les reporta la gran final.

Y es que se calcula que este partido supondrá un impacto superior a los 2.600 millones de euros, cantidad obtenida de los ingresos recibidos por la UEFA y que son repartidos entre los clubes participantes de la competición, más el gasto que dejarán los aficionados de los dos equipos en su viaje a la finalísima, o los gastos ocasionados por todos aquellos que utilizarán el partido como excusa para reunirse con los amigos a disfrutar del mismo y por supuesto a consumir.

Los clubs se reparten más de 1700 millones

Más de 1.700 millones de euros son las cantidades a repartir entre todos los clubes participantes de la competición, que ven incrementar sus ingresos según los resultados de cada partido y el número de rondas que van pasando. Así el gran premio incluye una cifra superior a los 15M para el equipo ganador de la gran final, frente a los 11 que percibe el finalista. Estas cantidades se reparten también en base a lo que se conoce como el 'market pool televisivo', el sistema que destina a cada uno de los países una cantidad de dinero en función de su valor como mercado televisivo. El pool de televisión se asigna una vez finalizada la competición y arroja datos curiosos, ya que por ejemplo la Juventus, finalista de la competición del año anterior ganó 28 M más que el Real Madrid, el campeón.
Más allá de las cifras percibidas por los equipos participantes y que van directamente a sus cuentas de resultados y sus posibilidades para el fair play financiero, donde más se nota el impacto de la competición es en la ciudad que acoge la gran final. Y es que recibir más de 60.000 aficionados dispuestos a disfrutar de un día, es sin duda un extraordinario aliciente para el sector turístico de la villa organizadora.

Kiev, la agraciada

Este año ha sido Kiev la agraciada con este partido y parece que los empresarios de la ciudad ucraniana han querido exprimir al máximo los bolsillos de todos los visitantes. Habitaciones que han multiplicado su precio por cincuenta, cancelaciones realizadas a última hora con todo tipo de artimañas para cambiar los precios y verdaderos desmanes que han ocasionado incluso un movimiento popular de aficionados de a pie cediendo alojamiento para los aficionados españoles y británicos, y por supuesto la repulsa y crítica de todos ellos ante una decisión que se antoja como caprichosa por parte de la UEFA al elegir una ciudad tan alejada. Al precio desorbitado de los hoteles hay que sumar el del avión, ya que prácticamente es el único medio de llegar hasta Kiev en un tiempo razonable, y aquí las cifras no bajan de los 800 €.
Hablamos por tanto de cantidades excesivas para el aficionado de cualquiera de los dos equipos, que en esta ocasión se ha sentido muy perjudicado, pero pequeñas para la UEFA, más preocupada por el impacto y beneficio económico global del gran partido. Audiencias televisivas, impactos en redes sociales o impresiones derivadas del tráfico web mueven cifras superiores y más interesantes para el organismo que, cada vez más, parece disfrutar con la idea de que los partidos se disputen allá donde más espectadores puedan conectarse a verlos.
Chema Lamirán
Director del Master de Marketing Digital de la Universidad Europea de Valencia y Experto en Marketing Deportivo.
 

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Chema Lamirán

Jueves, 24 de mayo de 2018. 10:48
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