Orgullo y lealtad - ElDesmarque Valencia
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Orgullo y lealtad

Igual que el aficionado se lo deja todo, el equipo debe hacer lo propio. (Foto: Valencia CF)

Hacía frio, llovía, era de noche. Mestalla aparecía en la lejanía con su aspecto radiante. Unos locos maravillosos hacían cola en unas vetustas taquillas. El objetivo era claro conseguir una entrada para pegarse una paliza de bus o de coche y animar a su equipo en su última gran batalla. No importaba la cruel noche, no importaba la dura humedad, la ilusión podía con todo. Esa es la grandeza del fútbol, su capacidad de convertir locura en pasión. La fe contra la lógica más aplastante. La sinrazón al servicio del respeto.

Y eso es lo que hoy debe importar, lo demás será analizado con calma pero con realidad. En los próximos días, en los próximos meses. Pero ahora el presente es Almería, bueno y el futuro. Todo se juega en 90 minutos. No hay otra opción. No hay una bola extra. El Valencia CF como club, pelea por algo más que tres puntos. Lucha por estar en el grupo de los elegidos. Y aquí no valen excusas.
Igual que un aficionado con un sueldo normalito hace guardia 24 horas para alentar a los suyos, los jugadores y el entrenador deben dar un paso adelante. Sacar orgullo y profesionalidad. Se puede perder, por supuesto, esto es deporte, pero no se puede negociar la forma de competir.
Este sábado la entrega debe ser total, la voluntad inquebrantable, la profesionalidad máxima, la ilusión la de los niños que viajan a animar, la fuerza la de un pueblo que no quiere volver al furgón de los torpes.
La Champions es una obligación, no un logro. El equipo es una entidad rica por tanto el objetivo mínimo es ese. La afición ha demostrado una capacidad de entrega jamás vista, ha perdonado todo y aplaudió casi todo. Más no se le puede pedir.
Almería es el inicio del sueño o el principio de la pesadilla. Lo segundo ni lo piensan los mil valientes que una vez más estarán partiéndose la cara por sus colores. Un club es grande por lo que representa, además de por lo que consigue. Esté en el lado humano es tremendo, veremos en el lado profesional.
Y un aviso para los que juegan, esta afición es como el enamorado, puede matar por su querida o querido, pero también puede olvidar rápido ante la infidelidad, y no jugar la Champions sería un ataque de cuernos intolerable.
Carlos Egea Vivó
Periodista

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Carlos Egea

Viernes, 22 de mayo de 2015. 05:57
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