Real Valladolid | Opinión Palabras de Carlos Suárez tras Ponferradina
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Un problema más para Portugal

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Carlos Suárez se equivocó ayer gravemente tras el empate ante la Ponferradina en sus declaraciones. Es cierto que el Real Valladolid no jugó bien y que no estuvo a la altura, pero lo desproporcionado de su crítica y algunos de sus términos parecen un intento de tapar una gran problemática entre vestuario y directiva. Posiblemente el punto señalado en la discusión es el césped de trabajo del equipo. Lo sea o no, la realidad es que el pospartido genera más miedo que el propio encuentro. Problemas en el Real Valladolid. De forma pública el presidente ha señalado a los jugadores y éstos, obviamente, han respondido.

 

Correr menos que en un entrenamiento

El presidente se quejó amargamente de que el equipo no había corrido durante el partido. Un argumento tan arcaico como, en muchas ocasiones, vacío. "Menos que en un entrenamiento de esos en los que se descansa", llegó a decir Suárez sobre los kilómetros que recorrieron los jugadores de Portugal en el derbi regional. Se le notaba muy enojado y, sobre todo, en una actitud defensiva. Parecía que estaba buscando tapar una hemorragia antes de que ésta se produjera.
Por primer vez en la temporada se criticó cómo entrena el equipo y no fue un periodista, ni un aficionado y tampoco un jugador. ¡Lo hizo el presidente! Obviamente, es sospechoso. El equipo no corre y no entrena bien. Para Carlos Suárez lo de ayer fue la demostración de cómo "se entrena algunos días de la semana". En definitiva, el equipo no entrena bien y no corre en el césped de los Anexos del Estadio José Zorrilla o, al menos, eso se entiende de las palabras del máximo responsable del Real Valladolid.
El equipo no entrena, no se esfuerza, no corre y, posiblemente, no lo haga por el estado de su lugar de trabajo. Hace sólo unos días, Gonzalo Abando, preparador físico de Portugal, lo gritaba durante un entrenamiento. "Ya se que no está bien el campo" o "preparado para que bote mal", fueron algunas de sus palabras en la sesión del equipo del pasado martes. La primera plantilla sabe que el lugar de entrenamiento no es el apropiado. Públicamente no lo habían dicho hasta los últimos días pero tras los problemas que se crearon tras el partido ante la Ponferradina, a buen seguro el estado del césped va a ser un tema diario en debates, ruedas de prensa y análisis de partidos. El Pucela no trabaja en las mejores condiciones y quizá por ello el equipo no ganó a la Ponferradina.

Un tormento pasado

Trabajar con este tormento no es nuevo. Hace sólo dos temporadas ya ocurrió. Juan Ignacio Martínez sabe bien qué es esto. El ex de Almería o Cartagena, entre otros, vivió un año complicado en el estadio José Zorrilla. La plantilla no tuvo un buen rendimiento. Nunca llegó a la altura que se esperaba y durante muy poco tiempo lo pudo hacer en un lugar de trabajo en buenas condiciones. Quizás éste fue un gran condicionante de la campaña. Por unos motivos o por otros, JIM vivió el tormento que está sufriendo el actual Pucela con el estado del césped de los Anexos. 
Aquel año, la situación se sostuvo. El perfil de los integrantes de la plantillla era muy diferente al actual. Desde aquel momento se han perdido jugadores como Carlos Peña, Marc Valiente, Javi Baraja o Jesús Rueda. Jugadores de equipo, hombres con cartel y personalidad en el vestuario y con el sentimiento de equipo más arraigado. Actualmente, el Real Valladolid tiene una plantilla de 23 futbolistas de los que 17 terminan contrato en junio. Es decir, pueden estar en sus últimos meses de blanquivioleta.
Que no corran, como dijo Carlos Suárez, no es justificable. Pero que no lo puedan hacer en las mejores condiciones, tampoco. El jugador se juega su futuro, su físico y sus opciones de prosperar, crecer, evolucionar o, incluso, poder seguir trabajando cada vez que se calza las botas. Si es más profesional o no, es cuestión de cada uno pero ahí estará el entorno para criticarlo y enjuiciarlo. Si el club no posee los mejores medios, también es obligatorio señalarlo y encontrar en él, quizás, el motivo por el que Carlos Suárez habló como lo hizo el sábado.
Sus palabras se entienden desde la inocencia de un directivo que acaba de llegar al mundo del fútbol o desde el enfado y las ganas de expresar lo que siente. No se sabe qué llevó a actuar así al presidente. Es obvio que se equivocó y que ha añadido al Real Valladolid unos problemas que pueden salir caros. Tras el partido y la mala imagen de equipo, éste es un problema mayor al que tiene que hacer frente Portugal. Entre entrenamientos, mejoras del equipo y aclimatación de los nuevos fichajes, el burgalés tendrá que parar el fuego cruzado entre despachos y vestuario.

Un problema visual

Con este tema nuevamente golpeando al Real Valladolid, la imagen pucelana es nefasta. Éste es un problema grave, una situación compleja pero a la que todos tienen (o tenemos) acceso. No hace falta estar a dos pasos del césped para ver cuál es su estado. No es necesario estar en la ciudad para enjuiciar ese lugar de trabajo. Lo único que es obligatorio es una solución para limar las tensiones que se expusieron tras el partido ante la Ponferradina pero que todo apunta que se estuvieron gestando durante la semana.

Un contenido de:
Ángel Velasco B.

Domingo, 07 de febrero de 2016. 20:22
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