Crónica Gimnástica Segoviana - Real Valladolid Promesas | Jornada 37 Segunda División B 2017/2018
Secciones
Gimnástica Segoviana
0-1
RV Promesas

El Promesas... ¡salvado!

Los miembros del Promesas celebran la permanencia en Segovia.

Pocos, muy pocos confiaban en que era posible hace unos meses. El Real Valladolid Promesas, que tardó nueve jornadas en obtener su primera victoria en la competición, que estuvo colista durante casi una vuelta y a ocho puntos de la salvación, permanecerá una campaña más en Segunda División B, algo fundamental para una hornada de futbolistas que a buen seguro tendrá representación en el primer equipo en un futuro no muy lejano.

 
Una sola derrota en los 15 últimos partidos. Una espectacular remontada capitaneada desde el banquillo por un Miguel Rivera que poco a poco fue capaz de sacar del pozo a un equipo casi desahuciado, con la inestimable ayuda de la remodelación que sufrió la plantilla en el mercado de invierno. Todo ello terminó de fraguarse este domingo en Segovia, donde una victoria por 0-1, unida a la derrota del Coruxo FC dio la salvación matemática a los pucelanos.
A pesar de lo que había en juego en un duelo directo, sorprendía el inicio pausado de la Gimnástica Segoviana, a la que una victoria le sacaba del descenso. El filial dominaba sin demasiados sobresaltos y el guion pronto se iba a decantar del lado visitante. Una eléctrica contra pasaba por los pies de Antonio Domínguez, clave desde su llegada, que con un sutil pase dejaba solo a Luis Suárez. El colombiano, en dos toques, veía puerta a los pocos minutos, curiosamente su punto débil durante toda la temporada, golpeando primero en el encuentro más importante.
Mientras los azulgrana se intentaban rehacer del golpe con un ritmo demasiado lento, el conjunto blanquivioleta seguía demostrando tener las ideas más claras. Los de Miguel Rivera creaban peligro cada vez que sus delanteros tiraban un desmarque a la línea defensiva rival y David Mayoral intentaba sorprender a Pablo Barbero con una volea que intranquilizaba a las gradas del Estadio de La Albuera. El Promesas era mejor, pero tampoco quería volverse loco. Quedaba mucho encuentro y era consciente de que también debía saber guardar la ropa y parar el partido.

Sufrimiento y merecido premio

Los minutos pasaban y los segovianos no estaban nada cómodos sobre el terreno de juego. Un Abraham García que había sufrido en el calentamiento la baja de Dani Calleja, uno de sus hombres fundamentales, buscaba alternativas para despertar a los suyos agitando el ataque de su equipo, pero no encontraba una solución. De hecho, su portero volvía a salvarles en un balón parado al borde del descanso, al que se llegaba con 0-1 en el marcador.
La segunda mitad se iniciaba con la lesión del delantero Iván García, pero la Gimnástica tenía otro color. Sin embargo, aunque el Promesas retrasaba sus líneas y concedía más metros a su rival, no le perdía la cara al duelo y Luis Suárez volvía a disfrutar de una clara ocasión. Los blanquivioleta también sufrían un contratiempo y perdían a su mejor hombre de la primera parte. Mayoral, con molestias, tenía que dejar su sitio a Jaime Alvarado.
A los locales se les agotaba el tiempo. Conforme transcurrían los minutos y el final se acercaba, encerraban en su área a los vallisoletanos, que controlaban los nervios con maestría e intentaban arañar segundos cada vez que el balón no estaba en movimiento. Las prisas y la ansiedad iban en contra de la Segoviana, que se mostraba demasiado atenazada y no acertaba a crear alguna ocasión para lograr, al menos, el empate.
Con las tres sustituciones realizadas y problemas en el gemelo izquierdo, Santy Samanes se veía obligado a continuar en el campo en un interminable tramo final con seis minutos de añadido. Pero el Promesas supo sufrir hasta el pitido del colegiado, que desbordó la alegría de un equipo que, por méritos propios después de una fantástica segunda vuelta, será de bronce por quinta temporada consecutiva.

Un contenido de:
Jesús Pérez Baraja

Domingo, 06 de mayo de 2018. 18:52
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