Crónica Real Valladolid-Huesca | Jornada 28 Liga adelante 2015/2016
Secciones
Real Valladolid
0-1
SD Huesca

Este Pucela toca fondo


Reportar vídeo

El Real Vallladolid tenía un partido trascendental para definir su temporada. Los de Miguel Ángel Portugal se jugaban muchas de sus opciones de éxito en la visita de la Sociedad Deportiva Huesca. Era una segunda final, tras la primera en Tarragona, pero ésta con la obligación de superar su gran problema de la temporada: la debilidad que había mostrado el equipo en el estadio José Zorrilla durante las 27 jornadas anteriores.

 
Con tantas exigencias abiertas, el equipo blanquivioleta sucumbió ante él mismo. No supo leer el partido y toca fondo. La derrota ante el equipo de Juan Antonio Anquela obliga a los blanquivioleta a asumir el 2015/2016 como un año deportivo para olvidar. Pese a las ilusiones del verano y la renovación que Braulio Vázquez hizo del equipo en el periodo invernal, este Real Valladolid no puede aspirar a nada más que la intrascendencia que está empeñado a firmar.
Los de Miguel Ángel Portugal no tienen, actualmente, opciones de llegar al play-off no ya por los puntos, sino por las sensaciones que han dejado en este encuentro. El juego, las mínimas ocasiones generadas y el espíritu ante el equipo altoaragonés definen el proyecto como paupérrimo e impropio de un conjunto que quiere luchar por ascender, por llegar al play-off o por ser una alternativa en los puestos altos. La ilusión puede volver con una victoria pero la realidad, una vez más, devorará todo lo que se haya construido antes.

Ataque de entrenador

El encuentro comenzaba con el Real Valladolid encerrado en su área. La presión inicial con la que comenzaban los oscenses dejaba al equipo local muy cerca de Kepa Arrizabalaga. El vasco tenía demasiado trabajo y muy cerca a su línea defensiva. Los visitantes se sentían cómodos y generaban las primeras ocasiones del partido con muy pocos minutos disputados. Con una clarísima oportunidad para abrir el marcador cuando sólo se llevaban tres minutos de partido quedó claro que la Sociedad Deportiva Huesca iba a ser un rival complejo.
Esa sensación fue aumentando poco a poco. Con el avance de los minutos y la acumulación de malas noticias, los visitantes se crecían y los locales se hundían. La lesión de André Leão, el dominio de los espacios del Huesca y la creación de ocasiones por parte de los de Anquela hacían duro el encuentro. El estadio José Zorrilla se enfadaba y los pitidos se hacían palpables ya antes del gol que Machis haría antes de llegar a la media hora de juego.
El mejor jugador del partido aprovechaba un rechazo de Kepa y una indecisión del Javi Moyano en el marcaje. El tanto oscense rompió la caja de los truenos. El estadio estalló y Miguel Ángel Portugal tomó las riendas de la situación. Le dio un ataque de entrenador y señaló, primera vez desde que esta en Valladolid, a los jugadores. Antes de llegar al descanso, quemaba sus tres sustituciones y dejaba la sensación de que si no hacía más cambios era porque no podía. Vincenzo Rennella y Manu del Moral eran los jugadores señalados mientras que Óscar González y Johan Mojica eran los supuestos salvadores para el final de la primera parte y el comienzo de la segunda.

Esperanza entre la tristeza

Con la esperanza de que la primera parte era un listón muy asequible de superar, el Real Valladolid arrancaba un segundo acto que discurrió por el mismo camino de la primera parte. Los nervios eran los que dominaban al equipo local y el tiempo pasaba a gusto de los visitantes. Los de Anquela leían qué era lo que necesitaba el partido y conseguían imponer su ley sobre el terreno de juego. No era difícil poder hacerlo. El Real Valladolid era un muñeco nervioso, desmembrado y sin alma que no generaba miedo. Un buen orden defensivo en la zona del área de Leo Franco parecía suficiente para que el rival, que sabía que opciones de ataque iba a tener, se llevara tres puntos de Valladolid. La debilidad el estadio José Zorrilla sigue creciendo y obtener puntos de Pucela ya no parece ni complicado.

Sin mejora

González en una clarísima oportunidad y Tyronne, en dos ocasiones, pudieron sentenciar el partido antes del pitido final. Con estas acciones, los aragoneses firmaron más acercamientos al área rival que los pucelanos. Estos, comenzando por una buena opción que creó Roger Martí al comenzar la segunda parte, se diluyeron entre la presión del ambiente y la inoperancia que mostraba su juego.
El avance del partido no fue ilusionante, más bien todo lo contrario. El tiempo que quedaba en el marcador era más una opción de tortura para los 11 jugadores sobre el césped y los más de 8.000 espectadores que una opción de sumar, al menos, un punto. Ese empate no fue una opción real durante el tramo final ni con la superioridad numérica del último cuarto de hora. Mojica consiguió arrancar en muy pocas ocasiones por la banda. Roger no superó el marcaje de Carlos David. Óscar no creó entre líneas. Juan Villar no generó nada de peligro y ni un ocasión de gol.
En definitiva, el Real Valladolid, a nivel individual y, por lo tanto, grupal, ha tocado fondo a 14 jornadas del final de temporada. Pese a que restan 42 puntos en juego, el triste objetivo del Real Valladolid para esta temporada se ha convertido en minimizar la sensación de tristeza, pena e intrascendencia que lleva camino de conseguir esta temporada.

Un contenido de:
Ángel Velasco B.

Domingo, 06 de marzo de 2016. 18:12
Enviar comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *