Crónica | Real Zaragoza - Leganés | Jornada 24 de Segunda División | Liga Adeante 2015-2016
Real Zaragoza
1-0
Leganés

El Zaragoza vuelve a sonreír en casa

Culio y Ángel celebran el gol. (Foto: Dani Marzo)

El Real Zaragoza vuelve a sonreir. Se llevó de La Romareda una trabajada victoria por 1-0 ante el Leganés. No sin sufrir. Los pepineros se armaron muy bien sobre el terreno de juego y no dieron ni espacios ni opciones al conjunto aragonés. Tuvo que ser un incisivo Freddy Hinestroza y un oportuno Ángel los que fabricaron el gol que, a la postre, suponen tres puntos de oro para el conjunto aragonés. 

El Real Zaragoza cambió radicalmente la partitura de su idea futbolística con respecto a otros partidos. No era para menos: cinco de los seis fichajes invernales fueron titulares ante el Leganés. A la fuerza, las cosas tenían que ser distintas a otras semanas. Un centro del campo con Javi Ros, Culio y Lanzarote, sumado a una defensa con Campins y Guitián crearon una melodía diferente a la que el seguidor zaragocista se había acostumbrado.
Y la verdad es que esa partitura gustó. Puede que la filosofía de Lluis Carreras empiece a tomar cuerpo y a convertirse en una realidad. Porque lo cierto es que el Real Zaragoza quiso tener el balón, quiso jugar al toque y trenzó varias jugadas de peligro tras un mimado proceso de elaboración. Fruto de ese empeño, Ángel tuvo una buena ocasión en el minuto 15, tras un magnífico pase largo de Lanzarote. Cabrera también lo intentó a balón parado en los córners. Incluso después de que el colegiado decidiera castigarle con amarilla en el segundo 52 de juego. Una locura... Y en los remates del uruguayo, otra vez era Lanza el que hacía el envío. El nuevo fichaje fue de lo mejor que se vio en el cuadro aragonés en la primera mitad. También Guitián, junto al uruguayo en la zaga, se mostró firme. Erik Morán se contagió de ese cambio y se atrevió a sorprender a Serantes con un disparo lejano, que el vasco repelió. En definitiva, el Zaragoza tocaba el balón y creaban peligro a su rival.
Pero la realidad fue la misma de siempre. Mucha mecha y poca dinamita. Porque, bien por obra del arquero del Leganés o bien por la mala puntería, lo cierto es que el Real Zaragoza se marchó de vacío al descanso. No convirtió ninguna de sus ocasiones y siguió adoleciendo de la falta de gol que lleva arrastrando gran parte de esta temporada. Y mientras los 'pepineros' a lo suyo. Bien arropados en su mitad del campo, achicando con su defensa de cinco y estirándose hacia el área de Manu Herrera cuando lo vio claro. Una elaboración más sencilla que la de los blanquillos, pero que al final tampoco les valió de mucho. Eso sí, Miramón y Grabriel tuvieron las dos ocasiones más claras de la primera mitad. El ex canterano del Zaragoza finalizó una contra disparando al lateral de la red, mientras que el brasileño se encontró con Manu Herrera después de un magnífico remate a la media vuelta. 

Un paso adelante con tensión incluida

En la segunda parte, el Zaragoza pareció tener más presencia en el terreno de juego. Se le veía con ganas de cambiar, de volver a sonreír. En definitiva, de volver a ganar. Y tuvo una ocasión pintiparada para hacerlo. Culio, en una de las pocas llegadas al área rival, fue derribado tras un forcejeo con Mantovani. Ángel era el encargado de ejecutar la pena máxima. El problema fue que Serantes -el mejor del Leganés- se hizo enorme y alcanzó el balón para desviarlo a córner. Un jarro de agua fría que, durante los siguientes minutos, dejó al conjunto blanquillo totalmente noqueado. 
Fue en ese momento cuando Lluis Carreras se decidió a mover el banquillo. La primera entrada sorprendió, cuando menos. Sergio Gil saltaba al terreno de juego relegando a Diamanka y a Dorca al inicio de un ostracismo que parece ser prolongado. Cinco minutos después, se produciría otra sustitución que lo cambiaría todo. Y es que a Freddy Hinestroza la suplencia le ha sentado de maravilla. El colombiano, que sustituyó a Lanzarote, salió revolucionado. Corrió por la banda, desbordó y comenzó a pinchar desde la izquierda a un Leganés que se seguía sintiendo cómodo. 
Tanto va el cántaro a la fuente, que en uno de los envíos de Freddy, Ángel pudo redimir su fallo anterior. Remató con todas sus fuerzas un balón que dejó sin respuesta al arquero pepinero. 1-0 y estallido de euforia. Pero todavía quedaba mucho por remar. Así que, ni corto ni perezoso, Carreras quitó a un Joan Campins fundido para meter más veteranía con Mario. Guitián, que estuvo más que correcto, pasó al lateral derecho.
Así las cosas, entraba el Real Zaragoza en los últimos 10 minutos. En la zona roja. Donde le suelen hacer más daño. Pero, esta vez, el cambio de cromos sobre el césped también influyó en la actitud. Una personalidad ganadora, ambiciosa y, sobre todo, concentrada en repeler el peligro. Hasta cuando Manu Herrera ya estaba batido y la afición visitante iba a cantar el gol, Pedro sacó el balón en la mismísima línea. Susto, emoción y, finalmente, victoria. Y lo más importante: La Romareda vuelve a sonreír. 

Un contenido de:
Álvaro Montaner

Sábado, 06 de febrero de 2016. 16:43
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