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Sara Hurtado: el arte y la resiliencia bailan sobre dos cuchillas

Hacer aflorar las emociones en quien te está viendo practicar un deporte no es algo sencillo, pero Sara Hurtado hace que lo parezca. El camino que sigue recorriendo ElDesmarque junto a Iberdrola nos lleva en esta quinta entrega hasta Moscú, para seguir demostrando que #EllasValenOro.

Sara tiene 27 años y lleva tres cuartas partes de su vida deslizándose sobre dos cuchillas. A esta patinadora se le da bien romper el hielo, pero domina a la perfección rasgarlo con movimientos que se convierten en arte. Música, vestuario y sentimiento. Y una persona a su lado que hace que todo fluya, su 'pareja de baile', Kirill Khaliavin. Poco más necesita la madrileña para calentar la temperatura de una pista de hielo, para poner los vellos de punta sin que el causante sea el frío.

Nos recibe desde su piso de Moscú, donde lleva confinada, sola, prácticamente dos meses. Voló a Rusia cuando el coronavirus atacaba sin piedad todos los lugares de España, por lo que el gobierno la obligó a aislarse durante 14 días para pasar la cuarentena, mientras la vida en las calles moscovitas continuaba al ritmo de siempre en una ciudad que nunca duerme. Apenas dos días después de acabar su primer confinamiento, el estado ruso decretó el estado de alarma y Sara volvió a verse encerrada en casa.

Pero no ha perdido el humor ni las ganas de mantenerse activa. Además, confiesa que se ha sentido muy arropada: "Mis compañeros de equipo se encargaban de hacerme la compra, se pasaban por casa y me lo dejaban y me he sentido bastante acompañada en ese sentido". Incluso ha aprovechado el tiempo al máximo para "estudiar todos los días", algo que antes hacía en meses contados, y para hacer un "acercamiento del deporte a la gente" gracias al crecimiento de la presencia online. Todos los miércoles, en su cuenta de Instagram, abre un directo y habla sobre lo que se esconde detrás de "esos cuatro minutos de magia sobre hielo" con protagonistas de la talla de Antonio Najarro, exdirector del Ballet Nacional de España y autor de alguna de sus coreografías, o la periodista Paloma del Río, la voz del patinaje en nuestro país.

También se ha puesto los patines por casa, algo que ha estado a punto de costarle alguna caída -sobre todo con el challenge de los rollos de papel-. Aunque confiesa que lo más surrealista que le ha pasado en esta cuarentena fue tener que evacuar el edificio donde vive porque saltó la alarma de incendios: "De repente escuché en el megáfono a una mujer hablando en ruso. Y tuve que salir en pijama, con el abrigo, con la mascarilla... y cogí el ordenador y el pasaporte".

Sara Hurtado, en el Tour Universo Mujer de Iberdrola.
Sara Hurtado, en el Tour Universo Mujer de Iberdrola.

El patinaje, 'culpable' de la sonrisa de Sara

"No sé si lo elegí yo, creo que el patinaje me eligió a mí", confiesa Sara. "Empecé a patinar con 8 años porque mi madre nos apuntó a mi hermano y a mí por aprender, como a nadar o a tenis o a tocar el violín. Y de repente se volvieron los días más divertidos de toda la semana, lo empecé a esperar y a ansiarlo. Mejoré muy rápido y con 10 años lo ponía como prioridad por encima de ir al cine con mis padres o al cumpleaños de mi prima. Y de repente me vi seleccionada para ir a competir internacionalmente", resalta la madrileña sobre su relación, casi íntima, con sus patines.

Sobre dos cuchillas, Sara se siente ella misma. "Es mi sitio, donde sé que puedo ser quien yo quiera ser. El deporte me ha dado muchísimo y creo que el patinaje, lo más importante que me ha dado es la persona que soy hoy. Me ha enseñado a superar cosas, a tomar decisiones importantes, a comprometerme, a trabajar en equipo, la resiliencia, a luchar por lo que de verdad quieres. Es algo mágico, notas que el tiempo se para y sólo estás tú con tu compañero y tus movimientos y tu coreografía".

Y gran parte de la culpa de que Sara esté hoy en día patinando en la élite es de sus padres y del gran "sacrificio" que han realizado. "Les he puesto en una situación difícil porque no es un deporte fácil ni económica ni emocionalmente", dice la patinadora, que llama a sus padres sus "espónsores". "No he tenido oficiales hasta hace relativamente poco con Iberdrola, así que el número 1 y el número 2 son papá y mamá. Lo viven muy de cerca y el verme conseguir un sueño y en los Juegos Olímpicos ha sido como haberlo conseguido ellos mismos".

Kirill Khaliavin, la aguja en el pajar

Tras varios éxitos deportivos importantes y una participación en los Juegos Olímpicos de invierno en Sochi 2014, Sara Hurtado decidió cambiar de pareja. Rompió su alianza con Adriá Díaz y comenzó un camino que, como ella misma reconoce, sabía que podía llevarla al final de su carrera en el patinaje sobre hielo. "Vino por un conflicto entre Adri y yo, ya no disfrutaba de lo que hacía y hubiese salido como hubiese salido, la decisión fue la correcta para los dos", revela sobre la 'ruptura' con su anterior compañero de equipo. "Era muy difícil encontrar a alguien a mi nivel y que quisiese competir en España, era buscar una aguja en un pajar. Encontrar a Kirill ha sido el mayor regalo de mi vida. Me ha dado la oportunidad de reencontrarme con mi deporte. El sacrificio es muy grande como para no recibir algo igual de grande a cambio".

"Entendemos igual el día a día. Lo que de verdad nos llena es estar ahí a diario, dar tu cien por cien y avanzar, crecer como persona y como deportista", recalca Sara. Y, aunque ella apenas está empezando a aprender ruso y él igual con el español y en inglés a veces no consigan expresar todo lo que quieren decir, Sara y Kirill hablan "el mismo idioma. Dentro del hielo tenemos ese idioma corporal. Buscamos decir verdades en esa conversación que tenemos durante los programas sobre el hielo".

Para poder trabajar con Kirill, Sara se mudó a Moscú, a más de 4.100 kilómetros de casa. En la ciudad rusa ha dejado atrás los prejuicios de seriedad, frialdad y distancia que tenemos sobre esa cultura. "La gente es fría en los primeros contactos, pero cuando te das a conocer y acabas entrando en relación con la otra persona te conviertes en familia".

Moscú es para Sara "la Nueva York de Rusia, nunca duerme. Está todo abierto 24 horas: floristerías, peluquerías, restaurantes… Hay mucho arte, muchos eventos, mucha música…".

Sara y Kirill, durante uno de sus programas.
Sara y Kirill, durante uno de sus programas.

La música, su compañera perfecta

El patinaje artístico tiene un elemento imprescindible para la puesta en escena: la música. Algo que apasiona a Sara Hurtado, como demuestra continuamente en sus redes sociales y que ha provocado que se enamorara aún más de este deporte: "Poder bailar una música sobre hielo". "Yo siempre recuerdo momentos con banda sonora", recuerda con nostalgia y cuenta que, de hecho, sus padres la llamaron Sara por la canción homónima de 'Fleetwood Mac'.

Uno de sus momentos favoritos de preparar los programas con Kirill es elegir la música: "Cuando nos ponemos a buscar músicas, primero pensamos en qué estilo queremos patinar esa temporada y a partir de ahí comienza el trabajazo de búsqueda que en realidad es hacer una de las cosas que más me gusta. Repaso todo lo que pueda ser patinable, porque necesitamos ciertos ritmos, cierto nivel de instrumentalización, algo que llene en la pista y suene completo y que podamos ponerle movimientos".

Y en los programas de Sara y Kirill hay mucho de flamenco. Un ruso y una madrileña bailando flamenco sobre hielo. ¿Por qué tiene tanta influencia el flamenco en esta pareja? "Porque tiene alma, tiene ese carácter, esa raza, sensibilidad, es supercompleto", dice la patinadora. "Llama muchísimo la atención lo mucho que mueve a las personas y lo que se aprecia internacionalmente", destaca, confesando que a Kirill le apasiona la cultura y la historia de España y que "al verle moverse como se mueve… yo he alucinado. Le digo: ‘Kirill, eres malagueño y no lo sabes’".

Sara, sobre la pista en plena acción.
Sara, sobre la pista en plena acción.

Una mirada al futuro de Sara

Aunque todavía no tiene del todo claro cómo va a ser su futuro, Sara asume como algo imprescindible el buscar una carrera profesional fuera del deporte. "Para todo deportista, combinar carrera deportiva con carrera académica es muy importante, porque la deportiva tiene una fecha de caducidad", recalca. "Tener ese respaldo de tus estudios, te hace relativizar cuando las cosas deportivamente no van tan bien y te puede ayudar a desconectar".

Tampoco sabe si se dedicaría a entrenar a otros, porque "esa vocación de entrenadora todavía no la he sentido. Sí he dado algunas clases y me gusta devolver el conocimiento que he adquirido en estos años y ver cómo los jóvenes lo acogen, y también aprendes con ellos. Pero no sabría decirte…". Para ella, ser buen entrenador te tiene que salir de dentro porque es "muy sacrificado". Lo que sí busca es que "el patinaje en España crezca de verdad, que los niños tengan a alguien que les lleve y que aprendan todas las disciplinas y tengan la oportunidad de mejorar sin tener que dejar sus casas, ni tomar esas decisiones tan vitales -como marcharte a vivir fuera de tu país- con 14 ó 15 años, cuando ni siquiera sabes quién eres".

En cuanto a la relevancia que tiene su deporte en nuestro país, Sara sabe que, al menos en el club donde ella se crió, el Club de Patinaje Majadahonda, hay lista de espera. "Se piensa que es un deporte alienígena para los españoles porque somos de sol y de verano, pero cuando lo conoces, te das cuenta de que lo puedes practicar durante todo el año. Las instalaciones tampoco son tan difíciles como piensa la gente: necesitas unos tres dedos de hielo y una buena capa de aislamiento para mantener el frío", resalta, pidiendo a los ayuntamientos que apuesten por este tipo de instalaciones en toda la península.

"El patinaje tiene algo precioso que a toda persona que lo encuentra en la televisión, lo deja puesto. Es como ver una obra de teatro, una representación de baile y al mismo tiempo una competición: tienes emoción, arte, música y competición. Es un deporte con mucho que dar", concluye Sara.

Diez preguntas para conocer mejor a Sara Hurtado

Sara Hurtado participa en el test de preguntas rápidas de ElDesmarque, con el que podremos conocerla mejor personalmente. Sus gustos, sus preferencias, sus sueños y sus deseos. Diez cuestiones que ayudan a definir la personalidad de esta patinadora fuera de las pistas de hielo.

1 comentario

  1. Teresa

    Bella Sara se ven hermosos tu y Kirill en el hielo. Emoción, arte y destreza. Les envío la mejor energía en tiempos de pandemia. Pronto si Dios quiere, volveremos a verlos brillar en su amado deporte. Saludos desde Chile 😘💜💙

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