Notificaciones
Selector partidos día
Selector partidos LaLiga Santander
Selector partidos LaLiga SmartBank
Selector partidos Primera Division RFEF
Selector partidos Copa del rey
Selector partidos Champions League
Selector partidos Europa League
Selector partidos Primera División Femenina
Selector partidos UEFA Nations League
Selector partidos UEFA conference league
Selector partidos Premier League
Selector partidos Serie A
Selector partidos Bundesliga
Selector partidos Ligue 1

María Peláez y Ariadna Edo: volar bajo el agua en pos de un sueño olímpico

En ElDesmarque seguimos recorriendo junto a Iberdrola una senda que, en esta ocasión, encontramos debajo del agua. Ese es el medio en el que Ariadna Edo y María Peláez se desenvuelven. #EllasValenOro y lo descubrimos debatiendo con estas dos nadadoras sobre el pasado, presente y futuro de la natación en nuestro país, que han cumplido y siguen cumpliendo el sueño olímpico y paralímpico.

María Peláez nació en Málaga en 1977 y con apenas 5 años aprendía a nadar en un cursillo que, años después, le cambiaría la vida. Inició su carrera en el Real Club Mediterráneo de la ciudad costasoleña y se mantuvo en activo durante 25 años, participó en cinco Juegos Olímpicos de forma consecutiva, fue campeona de España en 52 ocasiones en diferentes pruebas individuales (piscinas de 25 y 50 metros), campeona absoluta de Europa, ostenta 18 récords nacionales en pruebas individuales y otros 13 en pruebas de relevos. Y un sinfín más de reconocimientos completan un amplísimo palmarés que la convierten en una de las mejores deportistas de nuestro país.

Ariadna Edo, por su parte, nació 21 años más tarde en Castellón de la Plana. También comenzó a dar cursillos de natación a muy corta edad y disfrutó de la competición desde los 14 años, pero con una singularidad. A los 8 años le diagnosticaron la enfermedad de Stargardt, una degeneración precoz de la retina de causa genética y que afecta sobre todo a la visión de detalle y a las actividades cotidianas como la lectura o el reconocimiento de caras, y puede llevar a confundir colores de matices próximos.

Pero Ariadna cambió de club, no dijo nada a sus compañeros y empezó a competir en natación convencional. Descubrió entonces, de la mano de su entrenador, Vicente Richard, la existencia de la natación adaptada y la posibilidad que ésta le abría de participar en unos Juegos Paralímpicos. Lo logró y viajó a Río en 2016, donde se hizo con el bronce en los 400 metros libres.

Ahora, por el confinamiento a causa del coronavirus, Ariadna lleva dos meses sin entrar en una piscina y "eso en natación es un mundo", asegura. María resaltaba que, aunque nunca se ha visto en esa situación, "estar dos meses fuera del agua, sabiendo que no puedes hacerlo, debe ser durillo, los entrenadores han tenido que readaptarse".

Ariadna Edo, durante los 400 libres de Río 2016.
Ariadna Edo, durante los 400 libres de Río 2016.

Fortaleza física... y mental

Sin embargo, las dos están de acuerdo en que no hay necesidad alguna de precipitarse en el regreso de los nadadores profesionales a las piscinas. "No hay que tener prisa por volver al agua, mira el ejemplo de Mireia Belmonte. Habrá que tomárselo como una lesión colectiva. Una temporada de 14 meses o 16 es muy dura psicológicamente y los entrenadores van a tener que pensar en eso, y hay que tener cautela porque esto puede tener consecuencias", indicaba la malagueña, recordando también la relevancia que tiene el estado mental en el rendimiento de un deportista. Y la nadadora de Castellón lo secundaba: "Si vamos a poder entrenar pero nos vamos a contagiar… mejor ir poco a poco. La cabeza es algo fundamental".

María insiste en que "puede ser determinante el estado de ánimo para rendir o no, no sólo en una competición, sino en un entrenamiento. Para gestionar emociones, un mal o un buen resultado… Al final, en un deportista se concentra tanto, en tan poco tiempo y en gente tan joven, que es muy complicado". Ella misma sufrió un bloqueo mental a mediados de su carrera y, aunque logró superarlo, reconoce que le habría gustado tener ayuda externa como la que disfrutan ahora los deportistas: "A mí me hubiese venido muy bien tener las herramientas antes de llegar a ese punto. Lo que a mí me enciende el bloqueo es un gran resultado y esa duda de '¿Lo voy a volver a hacer? ¿Esperan eso de mí?'. Y viéndolo con perspectiva creo que me habría venido muy bien tener ese apoyo que sí existe ahora".

En este punto, Ariadna, que compagina sus estudios de Psicología con su carrera en la natación, también se muestra de acuerdo: "Hay que recurrir a personal externo, es esencial el acompañamiento de un psicólogo". Y, entre risas, declara que no podría tratarse a sí misma: "Que vayamos a ser psicólogos no significa que no vayamos a tener problemas, ves tus problemas diferentes a como ves los de los demás".

¿Cómo se ve la vida desde debajo del agua?

María no duda un segundo antes de responder a esta pregunta: "A mí me atrapó. Empecé a nadar con 4 o 5 años, entonces no era tan habitual. Para mí, una de las sensaciones y de los recuerdos era meterme debajo del agua o ir a espalda, y meter la cabeza y el ruido sordo, el olor, la tranquilidad, esa sensación de volar".

Para Ariadna, "es complicado". A ella, según cuenta, le gusta meterse en el agua pero para "entrenar". "Estar en el agua chapoteando, si es en descubierta, perfecto, pero en una cubierta, me gusta tener un entrenador que me marque los entrenamientos. Y algo que me he dado cuenta últimamente es que me gusta nadar en el mar".

María Peláez, en una competición (Foto: Roger Torné).
María Peláez, en una competición (Foto: Roger Torné).

Una mirada hacia el futuro

El futuro próximo de la castellonense está marcado por los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, aplazados por el momento debido a la pandemia mundial del coronavirus. "Espero que los Juegos de 2021 sigan adelante porque ya ha sido bastante trastoque que se hayan aplazado unos Juegos tres meses antes -aunque ha sido la decisión más sensata- y ahora a ver cómo se organizan los entrenadores para poder llegar en un buen estado de forma".

Con apenas 21 años, Ariadna tiene todavía mucha carrera por delante. María, cuyo recorrido fue largo, tiene la clave para mantener el cuerpo y la mente en forma para esta dura batalla: "El mejor consejo es hacer aquello que te gusta y si a ella le gusta la natación lo mismo que a mí... Yo estiré la goma todo lo que pude. Que disfrute del día a día, porque no sabemos lo que puede pasar mañana y que se forme lo que pueda, porque es fundamental para tener tranquilidad sobre todo hacia el final de tu carrera".

Y en ese sentido, en el de la formación, ahondaban ambas. María es licenciada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (INEF) y diplomada en Magisterio de Educación Física, algo que consiguió al mismo tiempo que se desarrollaba como nadadora profesional. Para ella, tener aprendizaje académico más allá del deporte es esencial por diversos factores: por tener algo a lo que aferrarse cuando la carrera deportiva se estanque, por despejar la mente cuando físicamente tienes una mala temporada, y para tener cuantas más opciones mejor. "Ni tu formación ni tu carrera te van a abrir todas las puertas: 'Tú eres María Peláez…', pero no es suficiente. Cuanta más preparación, mejor".

Ariadna, que, como ya hemos comentado, está cursando el Grado en Psicología, ya es consciente de que la formación académica es sustancial. "En nuestro caso, que la prioridad es la natación, considero muy importante sacarse algo porque de la natación no se vive, el rendimiento deportivo no se puede tener toda la vida tan alto y hay que tener algo detrás".

"Como deportistas adquirimos unas cualidades que en el mundo profesional es mucho más difícil conseguir, como la capacidad de adaptación y determinación para conseguir un objetivo y la capacidad de trabajo, por supuesto. En natación, estar concentrado y tener la capacidad de saber que son muchas horas es fundamental tenerlo. Uno de los factores que ayudó a que mi carrera deportiva fuera más larga fue compaginar mi formación académica con mi carrera como deportista", añade la de Málaga.

Ariadna Edo posa con su bronce en los 400 m libres de Río 2016.
Ariadna Edo posa con su bronce en los 400 m libres de Río 2016.

Los Juegos Olímpicos y Paralímpicos, el clímax

Ariadna, de momento, suma una participación en unos Juegos Paralímpicos. María, por su parte, fue a cinco Juegos Olímpicos consecutivos (desde Barcelona hasta Pekín). Pero las dos recuerdan su estancia en la villa olímpica con gran ilusión: "Mis primeros y únicos era muy joven, tenía 18 años y acababa de entrar relativamente poco antes en el mundo de la natación adaptada y tenía poca experiencia en la competición internacional", confesaba Ariadna.

"Es una maravilla, no sólo por participar, sino porque conoces a todo tipo de gente de diferentes deportes, conocí a gente superguay, vives 20 y pocos días en una miniciudad, ves a gente de diferentes culturas, es muy impactante. Ojalá todo deportista pudiese vivir esa experiencia", continuaba la castellonense.

Como anécdota, reseñaba una con la acreditación, obligatoria para salir y entrar de la villa, para entrar a las piscinas y para realizar cualquier movimiento. "Una vez me la dejé en la habitación, pero por suerte pude volver corriendo a recogerla porque me di cuenta antes de salir de la villa", cuenta entre risas.

María también recuerda su primera experiencia olímpica con ilusión. Ella tenía solo 14 años cuando viajó a Barcelona en 1992: "En ese entonces apenas había internet y yo apenas había visto nada de los Juegos anteriores. No sabia lo que me iba a encontrar y es impactante, que no sólo estás con el equipo nacional de natación, sino con otros deportes. La convivencia es un gustazo y compartir con el equipo los resultados. A nivel competitivo, en el primero no lo vi tanto, pero a lo largo de los años es algo que persigues tanto, que es muy emocionante llegar allí y a ver qué va a pasar esta vez".

Su anécdota preferida son los encuentros en el comedor: "Juntas a deportistas de todas las especialidades y a lo mejor estás haciendo cola detrás de un halterófilo que mide 2,10 metros y pesa 150 kilos y detrás tienes a una ritmiquera que pesa 40 kilos y mide 1,80 metros. El transporte lo compartes con todos los deportistas: vas en el mismo autobús que Michael Phelps o te sientas en la mesa con Rafa Nadal".

Para ellas no es un hándicap llegar con tan corta edad a las primeras Olimpiadas, pero hay que tener cuidado en la gestión de la presión. Para ello, la buena relación con los entrenadores es primordial, algo que ambas nadadoras tienen. Ariadna confiesa que la confianza en Richard es altísima, mientras que María reconoce que mantiene todavía la relación con su primer entrenador, Antonio Gómez. Aunque también recuerda con mucho cariño la última etapa de su carrera con Juan Camus, con el que las conversaciones iban mucho más allá de la natación: "También compartíamos pasión por la lectura o la gastronomía y fue un disfrute".

La natación y la repercusión mediática

Para estas dos nadadoras, la natación y el deporte adaptado en general han adquirido una mayor notoriedad en los medios de comunicación de un tiempo a esta parte, "aunque todavía queda mucho por hacer", indica la de Castellón. "Lo importante es darlo a conocer en todos los ámbitos, como en los colegios, enseñar que existe gente con discapacidad que puede hacer vida normal", insiste.

María cree que esto es en gran parte función de los medios de comunicación: "Si das una información de calidad puedes marcar la diferencia y la cultura deportiva en este país ha mejorado mucho desde los años 90. Al final los periodistas sois una herramienta muy importante para que lo poco o mucho que sale el deporte en los medios sea relevante no solo para quien lo recibe, sino para el protagonista de la noticia", señala. Aunque indica que su relación con los medios, sobre todo con los locales de su ciudad natal, siempre ha sido muy buena.

María Peláez, en una prueba de mariposa (Foto: Roger Torné).
María Peláez, en una prueba de mariposa (Foto: Roger Torné).

Las preguntas cruzadas de María y Ariadna

En ElDesmarque propusimos a estas dos nadadoras que una parte de la entrevista se la hicieran entre ellas, contestando a las preguntas de la otra. Y aceptaron gustosamente. Resolvieron dudas, comentaron curiosidades y pusieron en común pensamientos sobre la vida y la natación.

Enviar comentario
Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cargando