Amaia Erbina: una leona del 'Seven' con el rugby en las venas

Jueves, 21 de Mayo de 2020. 11:03

El sendero que recorremos en ElDesmarque de la mano de Iberdrola nos lleva en esta ocasión hasta Ordizia, uno de los puntos fuertes del rugby en España y el lugar de nacimiento de Amaia Erbina. Esta rugbista es una de las jóvenes promesas de este deporte en España y, junto a ella, descubrimos muchas cosas relacionadas con la pelota oval y su práctica y cómo ha crecido el rugby femenino en los últimos años. Porque #EllasValenOro.

Amaia nació hace 23 años en Ordizia, una pequeña localidad de la provincia de Gipuzkoa que ha visto crecer a grandes jugadores del rugby español e internacional. Allí jugaron el padre y los tíos de nuestra protagonista, que lleva este deporte en las venas. "He sido siempre la única chica, pero me he sentido siempre muy arropada por el club y por mis compañeros, entonces para mí es un orgullo y me siento superafortunada de poder pertenecer a un pueblo y a un club a la vez pequeño pero muy grande", recalca Amaia.

Pese a su relativamente corta carrera, la centro de la selección española, conocida popularmente como Las Leonas, tiene ya un amplio palmarés que incluye la participación en los Juegos Olímpicos de Río 2016, los primeros que contaron con el rugby 7 como disciplina olímpica tras más de un siglo. De Brasil se trajeron un diploma olímpico y el reconocimiento de todo el país y parte del extranjero. Un hito que supuso un crecimiento exponencial del rugby femenino en España.

Nuestra protagonista, que dejó su Ordizia natal para trasladarse a Madrid donde se entrena con la selección, recuerda con un brillo especial en los ojos y una sonrisa de oreja a oreja cómo fue la experiencia en Brasil: "Lo recuerdo con muchísima intensidad, mucha ilusión. Para mí fue un inicio muy importante y me motivó muchísimo para seguir trabajando y coger experiencia y prepararme individualmente para poder dar más de mí y seguir mejorando. Estoy loca por volver a vivir algo así, con más experiencia de la que tenía antes. Es inolvidable".

Sin embargo, Las Leonas no han logrado la clasificación para Tokio. Al menos de momento. La sanción de la Asociación Mundial Antidoping a Rusia, excluyéndola de todas las competiciones internacionales, abre la rendija de la esperanza para las españolas, que podrían ocupar la plaza del combinado soviético en los Juegos Olímpicos, aunque la Federación Española de Rugby se muestra cautelosa todavía. Para Amaia, la cuarta plaza en el Preolímpico, que impidió que lograran el billete para Japón, no es un fracaso: "No me gusta utilizar esa palabra porque me parece muy dura".

"Cuando pasan unas cosas tan intensas, intentas mirar siempre el lado positivo o hacer un poco de autocrítica. Quizás no estábamos preparadas, veníamos de tener ese cambio generacional y hemos pasado de tener muchas jugadoras con mucha experiencia a tener de repente muchas jugadoras jóvenes que han tenido que coger las riendas del equipo muy pronto. Lo dimos todo, no me siento como si fuera un fracaso", relata la ordiziarra. "Es un aprendizaje en la vida de un deportista y de un equipo, que no todo siempre sale bien", proseguía, aunque no dejaba escapar la posibilidad de asistir: "Siempre queda una pequeña esperanza de que llegue una plaza".

Amaia Erbina, en una carrera durante un partido con Las Leonas.
Amaia Erbina, en una carrera durante un partido con Las Leonas.

Su hermana Lide y su familia, un punto de apoyo

Amaia cuenta que su sueño es poder ir de nuevo a unos Juegos Olímpicos, pero en esta ocasión quiere contar con la compañía de su hermana Lide, rugbista y también parte del equipo de Las Leonas. La pequeña de la familia Erbina ha seguido el camino de su hermana y han compartido entrenamientos e incluso han levantado un trofeo europeo. Son uña y carne. "Lide para mí lo es todo. Ella conoce el rugby desde siempre, pero practicaba más el baloncesto. Probó el rugby de pequeña, pero no se enganchó como yo. Gracias a que yo fui a los Juegos, ella se enganchó al Seven y que haya llegado tan pronto a la selección y que esté compartiendo conmigo todo esto es increíble".

"Compartir experiencias con ella es sentirme como si estuviera en casa, pero viajando por el mundo. Cuando estás lejos de tu familia, se hace duro. Pero a nivel competición, vivir momentos duros y tener una pieza de tu familia, como es Lide, que somos como mejores amigas, lo hace todo muchísimo más fácil. Y en los momentos buenos, la felicidad y la euforia se multiplican por mil", explica Amaia, que añade entre risas: "Imagínate el orgullo que tienen mis padres de que estemos las dos en la selección. Es la leche". Y su sueño es volver a unos Juegos Olímpicos y esta vez de la mano de su hermana: "Tiene que ser algo inexplicable".

Precisamente sus padres son los culpables de que hoy Amaia y Lide estén donde están. Para la mediana, haber nacido en una familia de rugbistas nunca fue una presión añadida, sino "totalmente una ventaja. Me hace sentir orgullo y sentirme afortunada por haber conocido este deporte tan pronto y desde tan pequeña gracias a mi familia".

Aunque su padre fue muy exigente con ella en los años de la adolescencia -"los más difíciles" de Amaia-, la rugbista confiesa que ahora lo agradece. "Nuestra cabeza está un poco alocada a veces y le damos más importancia a salir con los amigos. Es difícil estar centrada en mis sueños a corto y largo plazo. Así, tanto mi padre como entrenador, como mi madre como madre, me metieron bastante caña y me dijeron: ‘Amaia, siempre has dicho que este es tu sueño y para lograrlo no tienes que esperar a tener 20 años, tienes que empezar a trabajar ya’. Ahí es donde mis padres tuvieron un papel clave para que yo hoy esté aquí".

De hecho, Amaia recuerda que en una ocasión tuvo que dejar en el armario su disfraz para las Fiestas de Santa Ana por una concentración con la selección sub 18. "Fue la vez que más me ha costado dejar el tema ocio para dedicarme al rugby", reconoce. "Además era para ir al campamento de la sub 18, que fue el que me abrió las puertas de este mundo en el que estoy ahora. En ese momento cuesta muchísimo, pero luego la satisfacción y la recompensa que recibes es tan grande que no tiene comparación. Fue esa época la que más me costó sacrificar". No obstante, con el paso de los años, Amaia se ha dado cuenta de que lo que más echa de menos ahora es la familia y no el ocio con amigos: "La veo poquito. Cuando tengo un tiempo, lo aprovecho. Ahora con el confinamiento he aprovechado muchísimo para estar con ellos, pero quizás es lo que más me cuesta y lo que más sacrifico".

Amaia Erbina, tras anunciar que se convierte en embajadora de Iberdrola.
Amaia Erbina, tras anunciar que se convierte en embajadora de Iberdrola.

El rugby, un estilo de vida para Amaia

Nuestra protagonista se siente afortunada. De pequeña, sus padres la animaron a probar todo tipo de deportes, pero ninguno le llenó tanto como el rugby y recibió el respaldo constante de sus allegados, algo que la empujó a llegar donde está ahora. Haber nacido y crecido en Ordizia también ha supuesto un gran aliciente para enamorarse perdidamente del rugby. Pero, ¿qué sería de la vida de Amaia Erbina sin el rugby? "Me lo he intentado imaginar varias veces y no puedo porque esto me ha llegado desde que nací. Me sentiría tan vacía sin él...", responde. "He crecido como jugadora y como persona gracias a este deporte y me ha dado muchos valores para la vida".

A Amaia le cuesta elegir entre el rugby 7 y el rugby XV, ya que los ve dos deportes muy "diferentes". "Ahora mismo te diría que quizás el 7 porque al final nuestra preparación anual está enfocada al 7 en el alto nivel. Es en lo que más me entreno, más practico y más cómoda me siento porque todo está enfocado a ello… Aunque el XV también es muy especial, porque es el que he practicado desde pequeña", explica la de Ordizia. Pero lo que sí tiene muy claro es la posición que más cómoda la resulta en el terreno de juego: "Mi posición es el centro, de toda la vida. Me siento libre de hacer lo que quiera, de 12 o de 13".

Además, aunque compagina los estudios de Filología Inglesa con su carrera deportiva, Amaia, que profesionalmente quiere dedicarse a lo que se está preparando, no quiere dejar a un lado el deporte: "Estaré ligada al rugby toda mi vida. Intentaré aportar mi granito de arena cuando cuelgue las botas o como entrenadora o como cualquier miembro del staff del equipo".

De Bárbara Pla a Portia Woodman

En cuanto a sus referencias, Amaia siempre ha sido una fiel seguidora de Las Leonas. "Desde pequeña tenía como ídolo a Bárbara Pla, que ahora es compañera en la selección", cuenta emocionada la ordiziarra. "Tuve la suerte de ir a verla cuando tenía 10 u 11 años y a mi aita le dije que quería hacerme una foto con la pelirroja. Y luego pasé a seguirla a ella y a la selección con jugadoras como Marina Bravo, Patricia García, Irene Schiavon…". Por eso, cuando ahora comparte vestuario con ellas, se siente muy especial: "Yo llegué el primer día siendo superfan de todas, había visto todos los vídeos y entrevistas. Estar ahora así es superespecial, te puedes hacer una idea".

La rugbista vasca tiene otros referentes en su carrera en el rugby, como el inglés Jonny Wilkinson o la veterana María Ribera, de quienes tenía una foto y una camiseta colgadas en su habitación para motivarse cuando tuvo que entrenarse en solitario. "Me colocaba cosas así en la habitación para motivarme, porque al final te sientes tan sola, tan lejos de tu sueño, que es muy fácil distraerte. Es interesante tener ahí recuerdos y cosas clave que te hagan estar enchufada".

Pero si tuviera que elegir a la mejor jugadora del mundo actualmente, Amaia elige a Portia Woodman, el ídolo de su hermana Lide y contra la que ha podido jugar. "Me parece una jugadora completa a nivel físico, de velocidad, fuerza y a nivel técnico es muy difícil de batir y no es nada agradable jugar contra ella. Los valores que transmite como jugadora y como persona, y más siendo de Nueva Zelanda, con toda la tradición de los All Blacks, es un referente para seguir a nivel de rugby".

Amaia Erbina, en un encuentro de la selección española de rugby 7 ante Fiji.
Amaia Erbina, en un encuentro de la selección española de rugby 7 ante Fiji.

Las hazañas de Las Leonas, un impulso para el rugby

La repercusión que tuvo el diploma olímpico logrado por Las Leonas en Río 2016 fue incuestionable. Se dio a conocer este deporte y las posibilidades que brindaba y animó a muchas niñas y jóvenes a practicarlo. Para Amaia Erbina, el boom mediático que supuso este hito histórico fue importantísimo para el desarrollo del rugby, del deporte femenino y, en concreto, del rugby femenino en España. "Ayudó a que las niñas y las chicas que empezaran a practicar este deporte en la universidad tuvieran referentes a nivel nacional e internacional para seguir practicando el rugby".

A raíz de este desarrollo, la selección recibió en una ocasión la visita de la reina Letizia a un entrenamiento. "Fue interesante", comenta Amaia al respecto. "Te sientes valorada y que dedique un poco de tiempo a acercarse a nosotras y pasar tiempo con nosotras fue muy guay. Sientes que no estamos olvidadas, nos da visibilidad", agrega.

El reglamento obligó a la ordiziarra a dejar de competir con el equipo masculino al cumplir los 16 años y, aunque pudo seguir entrenándose con los sub 18, Amaia se retiraba del terreno de juego cuando llegaba la hora de entrenar los placajes "porque me podían hacer mucho daño". Pero no lo ve como algo contraproducente para el deporte femenino. De hecho, todo lo contrario.

"Creo que es lo lógico, porque el desarrollo físico de los chicos a esa edad marca una gran diferencia respecto a las chicas y yo lo notaba", explica. "Animaría a las chicas a que intenten entrenar con chicos todo lo que puedan, hasta donde puedan, porque al final te da un plus de velocidad, de intensidad y de contacto que con las chicas luego se pierde un poco. Ahora a nivel nacional, en la Liga Iberdrola, el contacto y la preparación física de las chicas ha aumentado, antes había más diferencia, pero es necesaria para la seguridad de las jugadoras".

Quince preguntas para conocer mejor a Amaia Erbina

Amaia Erbina participa en el test de preguntas rápidas de ElDesmarque, que nos permite conocer su plato favorito, su jugada preferida, la música que le gusta y la ciudad que la tiene enamorada. Quince cuestiones que nos ayudan a definir la personalidad de la rugbista cuando no tiene una pelota oval entre las manos.

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