Silvia Arderius: la 'Guerrera' que sigue batallando por el sueño olímpico

Jueves, 28 de Mayo de 2020. 12:51

Este camino sigue su cauce y, para esta nueva entrega de #EllasValenOro, nos vamos hasta Alcobendas para hablar con Silvia Arderius. La jugadora de balonmano, que acaba de fichar por el Balonmano Málaga Rincón Fertilidad, lo ha conseguido (casi) todo en este deporte. En ElDesmarque, de la mano de Iberdrola, nos acercamos al mundo de la central para conocer mejor cómo vive el balonmano desde dentro.

Silvia ha ganado dos Liga Guerreras Iberdrola, una Copa de la Reina, una Supercopa de España y, además, fue la MVP de la temporada 2017/18. Y, por si esto fuera poco, es subcampeona del Mundo con Las Guerreras tras lograr la plata en el torneo disputado en Japón en diciembre de 2019. Pero esto no parece suficiente para la madrileña, que sigue teniendo en mente algunos objetivos. "Un sueño es, claramente, los Juegos Olímpicos, como para cualquier deportista. Es una meta y este año es año olímpico -otra vez-, así que es claramente un objetivo", confiesa Silvia.

Esta jugadora de 29 años, que acaba de hacer oficial su fichaje por el club malagueño, está muy satisfecha con la decisión tomada y con la etapa que todavía está por comenzar: "Ha sido una decisión complicada de tomar porque ha habido varias ofertas sobre la mesa que eran interesantes y unas me daban en unos aspectos más personales, otras en aspectos más deportivos, y al final me he decantado por Málaga porque a nivel deportivo hay un bloque bueno y muchas ganas de meterse en los puestos de arriba y luchar contra todos los equipos por todos los títulos y además creo que es un sitio donde el tipo de juego se adapta muy bien al mío y las compañeras también. Va a ser un lugar donde pueda seguir mejorando mi nivel y dando lo mejor de mí".

Es consciente del revuelo que su fichaje ha generado en las redes sociales y de las maravillas que su nuevo entrenador, Suso Gallardo, ha dicho sobre ella. Pero a la de Madrid no le supone una presión añadida. De hecho, nada más lejos de la realidad: "Al revés. Es motivación porque una de las cosas que me ha hecho decantarme por Málaga es precisamente eso, que me he sentido muy querida y valorada desde el primer momento. Han estado muy atentos, poniendo un montón de facilidades, y sentirse querida como jugadora, para mí, es muy importante. Eso me va a hacer sentir muy a gusto y no notaré esa presión y me adaptaré más rápido al equipo".

Y eso que las expectativas están altas. Llega a la capital de La Costa del Sol tras tres años en Súper Amara Bera Bera, campeón de seis de los últimos siete títulos de Liga Guerreras Iberdrola, de otras seis Copas de la Reina y de siete Supercopas de España. Silvia ha sido parte importante en los títulos recientes de la entidad, con una plantilla a la que conoce a fondo y a la que ve difícil de vencer.

"Plantarle cara al Bera Bera son palabras mayores. Tiene una plantilla muy completa. Hay otros equipos muy buenos, sietes iniciales muy buenos en la Liga, pero Bera Bera tiene dos jugadoras top por puesto y eso es algo que el resto de equipos todavía no ha conseguido. Creo que se le puede plantar cara, por supuesto, en un partido de balonmano puede pasar cualquier cosa, pero la duda está en ver si sabremos o seremos capaces de tener la continuidad que tiene Bera Bera para poder luchar por los títulos", destaca la madrileña.

Lo que se lleva de Donostia y de su estancia en Bera Bera va mucho más allá de lo deportivo: "Me ha dado otra visión de algunas cosas. He cambiado mucho en el concepto que tengo de cuidado del medioambiente. Una de las primeras cosas que me dijeron al llegar era que tenía que reciclar en casa, que no se me ocurriese no hacerlo. Son más cívicos y eso me ha hecho mejorar como persona".

Asimismo, Silvia agrega que, "a nivel deportivo, hasta el momento han sido los mejores años de mi vida. Y he crecido mucho como jugadora. Tiene un estilo de juego muy diferente al resto y hay un equipo tan potente, que tú ya no eres tan protagonista como he sido en otros equipos, te tienes que adaptar a que el grupo, el equipo sea el verdadero protagonista. Y como persona me llevo a gente maravillosa, a amigas para toda la vida y allí también he entrenado a niñas chiquititas que ha sido lo que más me ha gustado de mi etapa en Bera Bera".

Silvia Arderius, en un partido con el Bera Bera.
Silvia Arderius, en un partido con el Bera Bera.

Los valores del balonmano y el futuro del deporte

Silvia defiende los valores que el balonmano le ha aportado desde que comenzara en el equipo de su colegio con un equipo mixto hasta llegar a donde está hoy, con un amplio palmarés y una trayectoria deportiva que pocos logran alcanzar. "Te aporta unos valores que son luego fundamentales. Yo me he llegado a encontrar situaciones laborales en las que me han dicho: 'Se te nota que juegas en un deporte colectivo, que estás acostumbrada a hacer todo con compañeras y trabajar en equipo'. Eso se ve reflejado en tu vida diaria. Son valores muy buenos y necesarios", reporta la madrileña.

Ella, que al mismo tiempo que se labraba un hueco en la élite del balonmano femenino estudió dos carreras universitarias como Magisterio Infantil y Administración de Fincas, sabe lo necesario que es inculcar estos valores en la sociedad empezando por la educación de los niños. Porque el arbolito, desde chiquitito...

"El sacrificio creo que es fundamental", señala Silvia. "Por ejemplo, estos últimos años he estado entrenando a equipos de niñas pequeñas de balonmano, que me gusta bastante, y algo que he notado con las nuevas generaciones es que están acostumbrados a tener todo muy fácil. Están acostumbrados a una realidad muy sencilla y la capacidad de trabajo y esfuerzo les cuesta un poquito y creo que son los valores que les intentaría inculcar, que las cosas no siempre son sencillas, que hay que esforzarse mucho, que hay que fracasar muchas veces hasta llegar a conseguir lo que se quiere, y que no es malo ese fracaso siempre que se aprenda de él".

Y precisamente en los más pequeños se centra la jugadora para poner el foco del crecimiento del balonmano -a todos los niveles, no sólo el femenino-. "Creo que estamos creciendo, sobre todo a nivel institucional, de visibilidad, de infraestructura. Estamos al nivel de otras federaciones muy potentes en esos aspectos. Quizás en lo deportivo no se ve ese crecimiento a la par. Tenemos que trabajar la base, es nuestro 'talón de Aquiles', tenemos que conseguir que salgan más licencias, más niñas y niños jugando y meter buenos entrenadores en las categorías inferiores. Tomarnos lo suficientemente en serio el trabajo con los más pequeños".

En ese sentido, para Silvia es fundamental el desarrollo de Las Guerreras y los logros en el balonmano a nivel nacional. El apodo de la selección española femenina les viene a las jugadoras como anillo al dedo: "Está bien que la gente nos identifique. Además, es una palabra que muestra muy bien nuestro carácter y nuestra forma de ser y de competir, así puedes crecer como marca y como equipo".

Las Guerreras celebran el pase a semifinales del Mundial de Japón 2019.
Las Guerreras celebran el pase a semifinales del Mundial de Japón 2019.

La plata en Japón, un antes y un después

Tras una final apoteósica ante Holanda, con una jugada polémica que marcó el desenlace de un partido en el que Las Guerreras fueron siempre por detrás en el marcador hasta que llegó "el arreón del equipo" y lograron empatar antes de la última jugada, la selección de balonmano femenino logró hacerse un hueco en la mente de los españoles. Ver cómo se escapaba el sueño del oro en los instantes finales, fue una "decepción". "Quizás, si hubiésemos seguido perdiendo todo el partido, como estuvimos, y al final pierdes, no se te queda tanta sensación de malestar como pasó por las formas".

En palabras de la propia Silvia, fue un "boom mediático". "Hubo cambios con respecto a otros campeonatos que yo he vivido", explica la jugadora madrileña, "más allá del éxito o no, tuvimos mucha más repercusión, salimos en periódicos, televisiones, radios... Todas hemos sufrido un cambio en cuanto a número de entrevistas o gente que se preocupa, un montón de galas donde hemos sido reconocidas. Todo eso es fundamental".

No obstante, señala la incapacidad de mantenerse en el candelero mediático más allá de las competiciones importantes: "Se notó más en los primeros meses después del Mundial y poco a poco eso se va difuminando. Todavía nos cuesta enganchar ese seguimiento mediático durante todo el año y no sólo cuando tenemos los grandes campeonatos".

Aparte de los éxitos del balonmano femenino, la disciplina balonmanista masculina también ha cosechado grandes triunfos. Esto ayuda a que este deporte gane adeptos: "Todo suma. Para nosotros es importante que el balonmano triunfe, porque eso nos supone estar en el candelero mediático, algo fundamental".

"De lo que siempre nos quejamos es de la falta de visibilidad, entonces todo lo que sea que se hable de balonmano y que se vea balonmano, para nosotros es bueno. Es un deporte atractivo. Siempre decimos que, si alguien viene a ver un partido, seguro que se va a divertir y le va a entretener y es posible que le enganche. Pero necesitamos que se vea. Entonces, más allá de que sea masculino o femenino, creo que es importante que vayamos todos a una y que al final se hable de balonmano", especifica Silvia.

Silvia Arderius, en un acto con Iberdrola en un hospital infantil.
Silvia Arderius, en un acto con Iberdrola en un hospital infantil.

El nivel físico y las estrellas del norte de Europa

Al haber empezado jugando en un equipo mixto, Silvia recogió las virtudes del balonmano masculino y las desarrolló a su manera en la disciplina femenina: "Los chicos, técnicamente, están un puntito por encima y son más de filigranas. Ese tipo de cuestiones que he aprendido jugando con ellos es lo que ha marcado la diferencia en mi juego con otras chicas. Incluir esos pequeños detalles es lo que muchas veces la gente destaca de mi juego".

Recuerda del mismo modo que el balonmano es un deporte que "supone mucho físico". Ella confiesa que empezó "tarde" a darse cuenta del factor corporal y de cómo cuidar estos aspectos podía suponer una gran diferencia y por eso le habría gustado "empezar antes". "Es algo que les digo a las niñas pequeñas. Yo ahora me lo tomo más en serio, pero quizá empecé a trabajarlo tarde. Nos guste o no, influye mucho sobre todo en un deporte como el balonmano con tanto contacto", señala Silvia.

Jugar en el Vicente Calderón, un "auténtico" sueño

Además del balonmano, Silvia siente verdadera pasión por el fútbol, el deporte en el que se inició, y, en especial, por 'su' Atlético de Madrid. Colchonera desde la cuna, la madrileña es creyente y practicante de los valores que promueve el conjunto rojiblanco como "la lucha, la entrega, la capacidad de sacrificio y que el resultado final no sea lo más importante, es una de las cosas que más admiro".

Por eso, haber jugado en el ya extinto Vicente Calderón con las gradas llenas hasta la bandera habría sido "un auténtico sueño" para ella. "La gente a veces se extraña cuando digo esto, pero estaría al nivel de haber ganado el oro en el último Mundial de balonmano. Nunca lo he escondido, soy una apasionada del fútbol y todavía más del Atleti y todo lo que está viviendo el fútbol femenino y el Atleti (como cuando jugó el año pasado en el Wanda y estuvo lleno) es algo que veo y envidio y admiro mucho".

Quince preguntas para conocer mejor a Silvia Arderius

Silvia Arderius participa en el test de preguntas rápidas de ElDesmarque, que nos permite conocer su jugada preferida, la última serie que ha visto o su plato de comida favorito. Con estas quince cuestiones, la balonmanista muestra su otro lado, el que saca cuando no tiene una pelota entre las manos.

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