Eva Moral y Virginia Berasategui: el triatlón para superar los límites del ser humano

Viernes, 09 de Octubre de 2020. 12:29

Natación, ciclismo y atletismo. O lo que es lo mismo: triatlón. Una disciplina olímpica y paralímpica, de las más completas. Un deporte que ha servido de faro y guía en las vidas de Eva Moral, una de las mejores paratriatletas de nuestro país, y de Virginia Berasategui, pionera en el triatlón femenino en España, ya retirada. Ambas se unen a ElDesmarque e Iberdrola en esta apasionante travesía con la clara intención de demostrar que #EllasValenOro.

Eva vio la luz en 1982, pero el 29 de septiembre de 2013 volvió a nacer. Mientras practicaba una ruta en bici por la sierra de Madrid, comenzó a llover y, en una curva, perdió el control de la bicicleta. Chocó contra el quitamiedos, salió despedida por un barranco y el golpe lo paró su espalda. Ella sabía que no podría volver a andar, pero eso no la frenó. Tras varios días ingresada y una estancia en el Hospital de Parapléjicos de Toledo, Eva aprendió a usar con maestría a su nueva compañera de vida, la silla de ruedas. Y, lo más importante, conoció el paratriatlón. Esta abogada madrileña, que ya practicaba el triatlón antes de la lesión medular, encontró en esta disciplina un nuevo reto personal, una meta por la que luchar. Ahora busca conseguir una plaza en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2021. Nada más y nada menos.

Por su parte, Virginia necesita poca presentación entre los entendidos del triatlón. Su padre Javier fue uno de los primeros en practicar este deporte en nuestro país y ella recogió el testigo y lo mejoró. En el palmarés de la bilbaína figura un campeonato del Mundo y dos de Europa, así como múltiples competiciones nacionales, un pódium en el Ironman de Hawái- un sueño que atesoraba desde los 12 años- y dos primeros puestos en el Ironman de Lanzarote. Ya se ha retirado, pero su leyenda no tiene fin. Mujer y triatleta, una combinación cuanto menos llamativa en la España de finales de los 80 y principios de los 90.

Eva Moral celebra un primer puesto en una prueba de paratriatlón.
Eva Moral celebra un primer puesto en una prueba de paratriatlón.

La presión, los Juegos y el deporte como luz

Cuando se les pregunta a Eva y Virginia si el triatlón las eligió a ellas o fueron ellas las que eligieron el triatlón, no lo tienen nada claro. "Es una buena pregunta. Me has pillado…", comienza relatando la de Bilbao. "Creo que de alguna manera me eligió, me enamoró. Fue un amor a primera vista. Me quedo con que me eligió", responde finalmente. La madrileña piensa casi igual: "Fue por casualidad. Hacía mucho deporte de pequeña y ya fue de mayor cuando probé el triatlón y me enganchó. Fue un poco el destino", asegura.

Y es que el deporte ha sido el motor que ha movido la vida de nuestras protagonistas. A Eva la ayudó a volver a tener sueños tras la lesión medular, reencontrándose con el deporte gracias a su versión en silla de ruedas: "Desconocía completamente que existía todo lo que existe, como las handbikes. Sufrí mucho al principio porque quería comparar el triatlón normalizado con el que practico ahora, y hasta que no dejas eso, no empiezas a disfrutar del triatlón adaptado. Pero la esencia es la misma y eso me reenamoró".

A sus 38 años, está rozando con la punta de los dedos vivir el sueño de participar en unos Juegos Paralímpicos. Tokio le espera. "Es un sueño hecho realidad. Matemáticamente estoy clasificada, sólo falta que se termine el plazo para que sea oficial", reconoce. ¿Y qué meta se pone una vez que esté en Japón? "Los deportistas somos muy ambiciosos. Mi meta era clasificarme y ahora que lo veo casi seguro, piensas hasta en traerte una medalla", confiesa Eva. Pero insiste en que "no quiero presionarme, son los primeros y quiero disfrutarlos".

Eva Moral, en una prueba de paratriatlón en A Coruña.
Eva Moral, en una prueba de paratriatlón en A Coruña.

Precisamente la presión fue una constante en los años finales de la carrera de Virginia. "Yo era más fuerte mentalmente a los 16 o 18 años que a los 40. Los últimos años no lo llevé muy bien. Piensas que sólo vale ganar. Mi error fue pensar que tenía que ganar siempre. La presión me ha podido en muchos momentos y me olvidé de la esencia, de por qué practicaba triatlón: superarte a ti misma, disfrutar, competir…", reseña.

Esa autoexigencia fue lo que le hizo rechazar un puesto ganado con sudor y constancia en los Juegos de Sídney 2000. "Hice una lista de por qué quería ir a los Juegos y en esa lista no aparecía yo. Y si iba tenía que ser por mí", cuenta la vasca, que se quedó fuera de la clasificación para Atenas 2004 por unos pocos puntos: "Pensé que mi destino no era ir a los Juegos". No obstante, no se arrepiente, puesto que su corazón siempre ha estado en Hawái, donde se celebra la mayor competición internacional de Ironman, una versión extrema del triatlón: "Creo que he hecho todo lo que quería. Quería ganar un Ironman, lo gané dos veces en Lanzarote; quería un mundial, lo hice; y quería ir a Hawái y no sólo fui, sino que hice pódium".

Virginia Berasategui celebra una victoria en una prueba de triatlón.
Virginia Berasategui celebra una victoria en una prueba de triatlón.

Pioneras en la lucha por la visibilidad del deporte femenino

Tanto Eva como Virginia han roto -y están rompiendo- barreras en el deporte femenino. Si para la bilbaína ya fue complicado competir como mujer y como triatleta, a Eva se le añade la etiqueta de paralímpica. Pero sus éxitos ayudan a visibilizar todas las caras de una disciplina que lleva al ser humano a sus límites más altos. "Si nos apoyasen más los medios y las instituciones, todo el deporte femenino… Vosotros podéis hacer que una deportista sea conocida. Yo no me puedo quejar, pero sí creo que es más fácil apoyar a una figura", resalta Virginia sobre la necesidad de encontrar un espacio para los deportes minoritarios y femeninos en los medios de comunicación.

"Al final la visibilidad es lo más importante. Si no tiene referentes, una niña no va a querer parecerse a nadie y no vamos a fomentar el deporte femenino ni el deporte en general", añade Eva. "Me parece muy importante la labor que hace Iberdrola en ese sentido, apoyando el deporte femenino en todos los ámbitos. Hay que apoyar el deporte, sin apellidos, y ahí será cuando hayamos conseguido estar en igualdad".

Virginia llevaba el deporte en las venas, puesto que su padre Javier, que sufrió el pasado mes de marzo un atropello por el que tuvieron que amputarle una pierna de rodilla para abajo, fue uno de los pioneros que introdujo el triatlón en España y de los primeros en participar en el Ironman de Hawái. Su vida discurre a través del triatlón, de la superación, de la valentía y de dejar atrás los temidos y supuestos techos que nos imponemos los humanos.

Eva se redefinió como persona y como deportista tras el accidente. "A mí me ha tocado ser mujer y en deporte paralímpico, pero yo hago bastante ruido", resalta la madrileña. Todo un ejemplo de que se pueden derribar todas las barreras que la vida te ponga por delante.

Estas dos triatletas son la definición perfecta de resiliencia. La referencia a la que agarrarse cuando las cosas se tuercen. La demostración de que con fuerza de voluntad y ganas de superarse, todo se puede.

Las anécdotas de Eva y Virginia

En ElDesmarque quisimos conocer en profundidad la vida de estas dos deportistas y para ello pedimos a Eva y Virginia que nos contaran alguna anécdota que les haya marcado.

Las dos tenían varias en la manga, pero eligieron las que ahora recuerdan con más cariño -y las que más les hacen reír-.

1 comentario

  1. Mendia

    Falta la sanción por dopaje de Berasategi. Todo un ejemplo, si.

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