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Esther Guerrero: la explosión del atletismo español que tiene temblando a Tokio

Nunca es tarde para dedicarte a lo que te apasiona. Eso debió pensar el entrenador de Esther Guerrero cuando convenció a la atleta de que se dedicara de forma profesional y exclusiva al deporte. De hecho, no debutó como internacional absoluta hasta los 25 años. Ahora, la mediofondista tiene 30 y en este 2020 ha firmado una de sus mejores temporadas, con un objetivo marcado en la mente: llegar en la mejor forma posible a los Juegos Olímpicos de Tokio 2021. Esther, junto a ElDesmarque e Iberdrola, hace un breve pero profundo repaso a su dilatada carrera, patentando que #EllasValenOro.

Esther se encuentra recuperándose físicamente de un "verano atípico", de un agosto y un septiembre repletos de competiciones para poder rescatar parte de la temporada de verano perdida por el coronavirus. Pero ni el confinamiento ni haber estado dos meses casi sin parar han supuesto un freno para esta atleta, que se especializó en los 800 metros y que ahora corre también los 1.500 metros por recomendación de su entrenador -que acertó de pleno-. "Me faltaba un punto de velocidad inicial que en el 800 es muy importante para luchar por medallas. Y esa fue mi motivación a partir de entonces, porque tenemos mucho margen de mejora", recalca la catalana sobre el cambio.

Ha firmado su mejor tiempo, ha cumplido el reto de correr las dos distancias en un campeonato de España y busca seguir mejorando para hacer de 2021 un año inolvidable. "Si me lo llegan a decir en abril... En marzo venía de mi mejor temporada de invierno y durante el confinamiento, con mi preparador, mi entrenador, mi psicólogo, mi fisio, nos centramos en hacer lo que pudiésemos controlar, centrarnos en entrenar sobre la cinta, en no perder, en salir en condiciones", recalca la de Banyoles. "Yo llevaba mucho trabajando para llegar al punto de principios de marzo y no quería perderlo. Salí muy preparada y consciente de lo que había echado de menos las competiciones y ese cambio psicológico me dio energía".

Y con esa energía, Esther se propuso hacer algo que no intentaba nadie desde 1976, cuando lo hizo Carmen Valero: participar en las carreras de 800 y 1.500 metros de forma consecutiva en un mismo campeonato. "Fue un reto, este año iba de retos, de buscar motivaciones", resalta la catalana. Aunque confiesa que lo hizo una vez y será difícil repetir, "porque fue muy bonito y satisfactorio pero también me trajo nervios e incertidumbres antes de salir. Creo que estaba preparada y al final lo conseguí".

Esther Guerrero, feliz tras pasar en primera posición la línea de meta.
Esther Guerrero, feliz tras pasar en primera posición la línea de meta.

Una segunda juventud

Si en 2015 Esther debutó como internacional, en 2016 la catalana voló hasta Río de Janeiro para participar en sus primeros Juegos Olímpicos. A sus 26 años, aquello fue un punto de inflexión para ella, que no pudo correr más que una carrera y supo que, aunque llegaba en su mejor nivel, era demasiado bajo para aspirar a pelear contras las mejores del mundo. Y, entonces, decidió que tenía que cambiar el chip.

"Fue abrirme los ojos, descubrir el atletismo de alto nivel y el empuje que necesitaba para centrarme en esto", destaca Esther. Poco antes, ya había decidido dejar, poco a poco, su trabajo como maestra de Educación Física y dedicarse exclusivamente al atletismo. Hoy en día, a pesar de la complicada situación, no se arrepiente: "Ahora ya es mi primera y única opción y quiero ser atleta profesional durante muchos años. He tenido la suerte de tener un entrenador que siempre me ha apoyado y ha sido quien me ha abierto las puertas para pulir lo que sea posible para mantenernos el máximo tiempo".

Y en 2020, el año más complicado para la mayoría de los deportistas, ha acabado de explotar. Ya en marzo, antes del confinamiento, había cerrado su mejor temporada en pista cubierta. En septiembre sumaba un nuevo récord en 2.000 metros y, sobre todo, consiguió por fin bajar de la marca de dos minutos en los 800. Lo siguiente, el 2021. Una nueva e ilusionante temporada y, en el horizonte, los Juegos de Tokio, en los que Esther se plantea un objetivo de gran altura.

"Tenemos tiempo para planificarlo con calma y nos centramos en llegar en un buen punto de forma a febrero o marzo. En los Juegos se está trabajando en cumplir los requisitos necesarios. Quiero llegar en un estado de forma como el de este verano o mejor y luchar por un puesto en la final", reconoce sin miedos la mediofondista.

Esther Guerrero sonríe con satisfacción tras ganar una carrera.
Esther Guerrero sonríe con satisfacción tras ganar una carrera.

La recta final

Todavía no se ha sentado a pensar en su retirada, pero Esther Guerrero no le tiene miedo. Tiene proyectos que ha dejado aparcados por el atletismo y que quiere retomar en cuanto sepa que no podrá seguir compitiendo al máximo nivel: sus clases de Educación Física, la coordinación de un grupo en el club de atletismo de Banyoles e, incluso, practicar otros deportes. "Senderismo, por ejemplo", resalta la catalana.

Mientras tanto, para afrontar con garantías su dedicación exclusiva a volar sobre el tartán, está actuando como liebre en las grandes competiciones de la Diamond League. Liebre, además del animal, es el corredor que marca un ritmo determinado durante las partes iniciales de las carreras de medio y largo recorrido. Con esto, Esther se saca unas ganancias extra y, además, consigue visibilidad entre los organizadores de los grandes eventos de atletismo del mundo.

Su satisfacción es innegable: "Creo que ha sido el empuje que me ha dado el salto de calidad. Las grandes competiciones internacionales me han visto correr y ahora están contando conmigo como una participante más. En el atletismo hay dos rasantes: uno es el currículum y los resultados de cada uno, pero otro, y el más importante para mí, son las experiencias que nos quedan. Tengo la suerte de que mi mánager me ha podido poner en diferentes competiciones de alto nivel, de prestigio, que me han dado una experiencia personal brutal y que es con lo que me voy a quedar al final".

La catalana, que valora positivamente que el running se haya convertido en una moda -positiva, al fin y al cabo- porque pone en valor el atletismo y fomenta que aparezca con más asiduidad en los medios de comunicación, "algo fundamental para los atletas profesionales", nunca ha tenido ninguna referente ni personal ni deportiva. "No soy de ídolos. Hago atletismo porque me gusta y el día que no disfrute de esto, no estaré aquí", zanja.

De lo que no cabe duda es de que pronto veremos a Esther sumando nuevos récords, mejorando sus propios tiempos y demostrando en Tokio que no, que nunca es tarde para darle alas a tus sueños y, sobre todo, cumplirlos.

El test de preguntas rápidas de Esther Guerrero

Como buena corredora de media distancia, Esther llegó al test de preguntas rápidas de ElDesmarque con fuerzas reservadas para el sprint final. Nos muestra su lado más personal con sus respuestas a la última serie que ha visto o su plan perfecto para perderse durante unos días.

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