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Los 10 accidentes más impactantes de la historia de la Fórmula 1

Un contenido de:
María García

Imagen del accidente de Jules Bianchi en 2014 (Foto: EFE)
Imagen del accidente de Jules Bianchi en 2014 (Foto: EFE)

Si bien hace muy pocos años que el mundo de la Fórmula 1 se tiñó de luto con el fallecimiento de Jules Bianchi y otros muy cercanos a la máxima categoría, como los franceses Anthoine Hubert y David Ferrer y la española María de Villota en unos ensayos en el aeródromo de Duxford (Reino Unido), el campeonato puede presumir de haber priorizado tanto la seguridad que no ha tenido que lamentar muchas muertes en el último cuarto de siglo. Siendo estrictos con pilotos de la parrilla de Fórmula 1, sólo el desgraciado accidente de Bianchi en 2014 desde que el legendario Ayrton Senna perdiera la vida en San Marino en 1994, tan sólo un día después del austríaco Roland Ratzenberger en la misma pista.

Los avances en materia de seguridad, tanto en los circuitos como en los propios monoplazas, han ido a la par que los coches han aumentado su potencia y velocidad. Incluso por encima. En un deporte tan arriesgado como el automovilismo de velocidad, que sólo haya habido un percance mortal en la Fórmula 1 en los últimos 26 años es para presumir.

Momento del accidente de Romain Grosjean en el GP de Baréin (Foto: F1)
Momento del accidente de Romain Grosjean en el GP de Baréin (Foto: F1)

Echando la vista atrás, recordamos diez accidentes impactantes. El más reciente, el impacto del mencionado Bianchi contra una grúa en el Gran Premio de Japón en 2014. El pesado vehículo, tras el choque, le cayó en la cabeza al piloto, que fallecería diez meses después debido a las graves secuelas. Su muerte, unida a la de María de Villota, que en 2012 impactó con su cabeza contra la rampa de descarga de un camión (perdió un ojo y moriría ya en 2013 de un derrame cerebral), fue una de las razones por las que en 2018 se instaló el halo. Este no es otra cosa que la barrera que protege las cabezas de los pilotos y que ha salvado a Romain Grosjean.

Especialmente trágico fue el Gran Premio de San Marino de 1994. El circuito de Imola, en mejorable estado, provocó numerosos accidentes de gravedad. Especialmente dos, el de Roland Ratzenberger en la sesión de entrenamientos del sábado y el de Ayrton Senna un día después, en la carrera. El austríaco chocó contra un muro de hormigón, muriendo al instante. El brasileño, triple campeón mundial, también impactó contra otro muro de cemento ya en la carrera, que no fue suspendida.

Uno de los accidentes más famosos de la historia de la Fórmula 1 sucedió en 1976, en el viejo circuito de Nurburgring. El perjudicado fue Niki Lauda. Sobrevivió el austríaco, pero estuvo a punto de morir abrasado y quedó con importantes secuelas físicas en su rostro. Otro muy recordado le sucedió a Jos Verstappen en 1994, cuando el monoplaza del hoy piloto Max Verstappen, se incendió en su parada en boxes al conectar mal la manguera de repostaje de gasolina. Se salvó de milagro.

Espectacular y, desafortunadamente trágico, fue el protagonizado por Jacques Villeneuve y Ralf Schumacher. El alemán frenó brusca e inesperadamente con el canadiense detrás y el monoplaza de éste 'despegó' y voló hasta chocarse contra un muro. Los pilotos sobrevivieron, pero un comisario murió tras golpearle un fragmento del coche de Villeneuve. En el trágico 1994 también se produjo uno de los más recordados: Rubens Barrichello en Imola. El fin de semana maldito pudo ser aún peor, pero el brasileño perdió el conocimiento en un primer impacto en los entrenamientos y luego dio varias vueltas de campana, quedando boca abajo. Se rompió la nariz y un brazo.

En el circuito de Spa se produjo el último gran accidente de Fernando Alonso (Foto: EFE)
En el circuito de Spa se produjo el último gran accidente de Fernando Alonso (Foto: EFE)

Extraño fue lo que le sucedió a Felipe Massa en Hungargoring en 2009. El brasileño hizo un recto que nadie se explicaba y se estrelló contra el muro. Después se supo que había quedado inconsciente al recibir un increíble impacto en la cabeza de una tuerca que había salido despedida de otro coche.

Nuestro Fernando Alonso tuvo su primer gran susto en 2003, en Brasil. Era su primer año en Renault y no pudo esquivar una de las ruedas del monoplaza de su amigo Mark Webber, que poco antes se había estrellado. Alonso fue trasladado en helicóptero al hospital. Su imagen con el pulgar hacia arriba tranquilizó a todos. Los accidentes más trágicos sucedieron en las lejanas décadas de los 50, 60 y 70 del pasado siglo. Con medidas de seguridad muy leves, desde el punto de vista actual, más de 35 pilotos murieron en 30 años sin contar víctimas entre el equipo de comisarios de los circuitos, siempre expuestos silenciosamente a la tragedia.

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