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La política y el fútbol, siempre de la mano

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Joaquín Anduro

Miércoles, 01 de Febrero de 2017. 19:44

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El fichaje frustrado de Roman Zozulya por el Rayo Vallecano por sus ideales ha devuelto a la primera plana la relación entre el fútbol y la política, una unión que se intenta evitar en ocasiones, aunque en otras se demuestra que los futbolistas también son personas.

 
Futbolistas de derechas, de izquierdas, fascistas, comunistas, nacionalistas... En la historia del fútbol ha habido de todo, y más coincidiendo el llamado deporte rey con el siglo XX, uno de los más activos en la historia con numerosos movimientos políticos en auge.
Los Bukaneros, el grupo ultra del Rayo de marcada ideología antifascista, se movilizaron en contra de la cesión de Roman Zozulya al equipo franjirrojo, después de una polémica surgida a la llegada del delantero ucraniano al Betis por una camiseta con el escudo ucraniano. Después de la Guerra del Donbass, los aficionados vallecanos consideran al bando nacionalista ucraniano de ultraderecha, en su batalla contra los prorrusos.
Pero este no ha sido el primer fichaje polémico por la disputa ideológica entre afición y jugador. O entrenador, ya que Abel Resino tuvo que prescindir de su segundo Salva Ballesta después de que los 'Celtarras' lo rechazasen por un patriotismo español que igual consideraban de ultraderecha.
En Italia, los futbolistas 'de derechas' son más habituales que en España. Jugadores internacionales como Alberto Aquilani o Christian Abbiati poseen en sus casas bustos de Benito Mussolini, el líder fascista italiano que gobernó el país transalpino hasta su caída durante la II Guerra Mundial. 
No llegan al punto de Paolo di Canio, ex futbolista de Lazio, Juve, Milan o West Ham, se declara "fascista, aunque no racista". Su ideología se hizo conocida cuando, en un Lazio-Roma de 2005, se dirigió a los ultras 'laziales' con el brazo en alto generando una gran polémica. A su llegada como entrenador al Sunderland inglés, unos aficionados pidieron que se retirara del estadio una pancarta de mineros de la ciudad en apoyo del equipo.
También tuvo gran repercusión el gesto del griego Katidis, cuando realizó un saludo nazi después de un partido del AEK Atenas ante su afición. La federación griega prohibió de por vida al jugador jugar con el combinado nacional y su club le suspendió hasta final de temporada junto a una multa económica.
En el 'bando' opuesto, en la izquierda, destaca sobre todo la historia del Sankt Pauli. El equipo alemán se define como "antifascista, antirracista, antisexista y de izquierdas" y es conocido por participar en numerosas causas sociales. El club, a través de sus socios en una asamblea, firmó una carta de principios fundamentales, y ha colaborado recientemente con causas LTGB y de acogida de refugiados.
Uno de los jugadores autoproclamados de izquierdas con más repercusión ha sido Cristiano Lucarelli. El eterno delantero del Livorno ha reivindicado a lo largo de su carrera la causa comunista, y renunció a parte de su sueldo al regresar al equipo de su tierra. Durante un partido con la sub 21, se quitó la zamarra 'Azzurra' y enseñó a cámara una camiseta interior con la imagen del 'Che' Guevara.
César Luis Menotti, ex seleccionador argentino, tuvo problemas con la dictadura de su país durante el Mundial de 1978 al ser comunista, aunque finalmente conseguiría dirigir a la 'Albiceleste' a su primer título mundial. 
El ex jugador del Real Madrid Pahíño, uno de los máximos goleadores en la historia de LaLiga Santander, justificó su salida del conjunto blanco por discrepancias con el régimen, en un futbolista que declaraba públicamente en aquella época leer libros de Lenin o Trotski.
También en nuestro país, tuvo gran polémica el caso de Oleguer Presas, futbolista del Barcelona al que se le acusaba de no querer competir con la selección española. Tras su retirada, el defensa reconoció que no quiso jugar con la Roja por no sentirse "representado ni vinculado emocionalmente". Votante reconocido de la CUP, ha reivindicado en ocasiones la independencia de Cataluña.
Otros futbolistas también han estado vinculados a grupos terroristas, como el más reciente caso de Ben-Hatira, futbolista tunecino despedido recientemente del Darmstadt tras las acusaciones de financiación a un grupo terrorista de Ghana relacionado con el Estado Islámico. Y no ha sido el único ex futbolista con simpatía hacia el grupo yihadista.
En España, el ex jugador de la Real Sociedad Iker Sarriegi fue detenido en 2010 por colaboración con ETA, junto a otros abogados del grupo terrorista. El padre de Eñaut Zubikarai, ex del equipo donostiarra y guardameta del Auckland permanece en la cárcel como uno de los históricos de la banda armada y en 2011 ocho jugadores del equipo 'txuri-urdin' firmaron un manifiesto en favor del acercamiento de los presos etarras.
 

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