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Córdoba, me dueles

Javi Flores se lamenta en El Arcángel tras el descenso del Córdoba CF a Segunda División RFEF (F
Javi Flores se lamenta en El Arcángel tras el descenso del Córdoba CF a Segunda División RFEF (F

El Córdoba CF ha vuelto a caer al abismo. ¿Otra vez? Sí, otra vez. Y esta, a un infierno completamente desconocido: la Segunda División RFEF. Cuando descendimos de LaLiga SmartBank a la Segunda División B, algún amigo experto en la categoría me decía: "No te preocupes. Tenéis un equipazo y el año que viene subís seguro". Cómo de grande habrá sido el descalabro cuando ni los más sabios en el fútbol de bronce ("el fútbol de verdad", como suelen llamarlo) se esperaban lo que ha pasado. ¿Podría ser peor? Pues probablemente. Un equipo aún más histórico, el Recreativo de Huelva, jugará una categoría por debajo.

Si me topase con uno de esos llamados 'repartecarnets', muy posiblemente yo no estaría entre los agraciados. Nunca ejercí de aficionado militante, nunca tuve un familiar futbolero que me llevase al estadio y, al contrario que muchos, tengo plenamente identificado el momento en el que me empezó a picar de verdad el Córdoba. Fue en 2011, en la temporada que luchamos por el ascenso con Paco Jémez. Los Alberto García, López Garai, López Silva, Borja García, Fede Vico, Charles o Pepe Díaz. Buenos tiempos aquellos.

En los últimos tiempos mi afición por el fútbol ha cambiado sensiblemente. Si bien siempre he tenido mi equipo (el Real Madrid, como cualquier niño de aldea que ve el fútbol por la tele y al que el estadio más cercano pilla a más de 100 kilómetros), casi siempre lo he vivido desde la distancia. Pero algo cambió con el Córdoba.

Ahora, con el trabajo, cada vez me resulta más difícil ir al estadio, verlo o que no me coincida con otro partido, aunque siempre intento sintonizar la radio para no perder detalle. Quizá en los últimos tiempos sea más para escuchar a alguien que aprecio que, realmente, para que me cuenten el enésimo tropiezo del Córdoba.

El Arcángel fue un sitio acogedor para alguien que empezaba

Estadio El Arcángel, escenario del partido (Foto: Fran Fuentes).
Estadio El Arcángel, escenario del partido (Foto: Fran Fuentes).

Por cierto, ¿Recordáis cuando el mayor de nuestros problemas era no subir directos a LaLiga Santander porque, en un hipotético play off, el delantero centro se iba a jugar la Eurocopa? ¡LA EUROCOPA! Literalmente, cualquier tiempo pasado fue mejor.

A nivel profesional, alguno de mis mejores momentos los he vivido en El Arcángel. Por el camino conocí a gente maravillosa que siempre se portó genial conmigo: Toni Cruz, José Luis Oltra, Emilio Vega... No sé si cambiaría el momento de la salvación ante el Sporting de Gijón, con José Ramón Sandoval, Sergi Guardiola o José Antonio Reyes, por algún otro. Lo que sí reconozco que fue de los pocos días que el fútbol me hizo llorar de emoción, y por suerte estaba en los pupitres para cubrir aquel día. En esos pupitres en los que tanto frío hace, pero en los que disfruté como un enano de mi profesión. La marcha del Córdoba y (pandemia aparte) alguna que otra traba desde el propio club me han alejado de la zona de prensa de El Arcángel.

La salvación del Córdoba ante el Sporting, el principio del fin

Aguado, celebrando su gol al Sporting (Foto: LaLiga 1|2|3).
Aguado, celebrando su gol al Sporting (Foto: LaLiga 1|2|3).

Lo que no sabía aquel día era que aquello fue un espejismo. El principio del fin. Que, mientras nos embelesaban con sus trucos de magia, nos estaban robando la cartera. Desde entonces ha pasado de todo: desde detenciones y evidencias de delitos graves hasta todo el rollo de la "unidad productiva" y los jeques de Baréin. De que algún jugador de los que iba a salvar al Córdoba en LaLiga SmartBank no hayan servido ni para dejarlo en la nueva Primera División RFEF.

Tampoco sé si se ha tocado fondo, porque pensaba que sí con el descenso a Segunda B y el tiempo me ha demostrado que no. Y ya lo siento, porque me gustaría lanzar un grito de aliento. Un "volveremos" o un "pasión infinita", como pone en mi bandera, pero solo tengo un deseo: si el Córdoba, como tal, sigue existiendo, por favor, dejen de pisotearlo y permítanle ser un equipo normal. De los que gana y pierde, sube y baja, ríe y llora. Porque ahora mismo solo tiene un camino y es el del fracaso. Por favor, déjenle respirar de una vez.

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