Notificaciones
Pixel

Carmen Herrera, tres oros y una lucha incansable en el judo español que sueña con París 2024

A pesar de que sus inicios en el deporte no fueron fáciles, la trayectoria de la judoca Carmen Herrera (Málaga, 1974) está llena de satisfacciones gracias a su esfuerzo y capacidad de superación. Oro en los Juegos Paralímpicos de Atenas, Pekín y Londres, la andaluza sueña con llegar a la cita de París 2024 después de regresar a la competición tras anunciar su retirada hace pocos años. En una interesante charla con ElDesmarque en el Polideportivo El Limón de Alhaurín de la Torre, la deportista ha narrado todo lo que ha luchado hasta llegar a su momento actual.

Pese a su amor por el deporte, Herrera no comenzó en este ámbito hasta los 18 años porque "cada vez que yo pedía implicarme en algún tipo de actividad física reglada, mi familia pensaba que no era lo adecuado para mí, sobre todo en deportes en los que las chicas tenían un papel testimonial como era el judo". Tras cumplir la mayoría de edad, comenzó a hacer actividades de gimnasio: "Hacía fitness, clases de aerobic, salía a correr... era un poco autodidacta".

Un interés innato

Con 21 años, se apuntó a unas clases de judo en la ONCE porque "de pequeña me habían interesado mucho las artes marciales que implicaran la autodefensa y el ataque porque por mi aspecto físico -soy albina y tengo una discapacidad visual-, sufrí un par de años de bullying en el colegio y se me quedó esa espinita, ya que tengo un carácter y un temperamento fuerte. Siempre he querido defenderme y no ir de víctima". "Me di cuenta de que el judo no sólo era un deseo de enriquecerme como persona, sino que también tenía carácter para competir y me gustaba retarme a mí misma", asegura la malagueña.

Carmen Herrera, en su entrevista con ElDesmarque (Foto: Kiko Hurtado).
Carmen Herrera, en su entrevista con ElDesmarque (Foto: Kiko Hurtado).

Herrera entiende que el deporte implica tener "un desarrollo personal intensísimo". "Me he visto sometida a situaciones muy duras y eso me ha obligado a hacer un ejercicio de introspección personal. Cuando los deportistas de alto nivel nos enfocamos en resultados a medio y largo plazo, hay que saber mantener un espíritu de superación cada día y eso solamente se aguanta y se mantiene por lo que te ocurre por dentro, cómo tienes de amueblada la cabeza y saber si esos muebles se van moviendo, porque el sacrificio que supone la competición es tan fuerte que requiere tener una mente equilibrada. Conseguir una medalla es lo que los demás ven, pero la fuerza sale de dentro".

Tocar la cima y necesitar una pausa

Después de más de diez años compitiendo al máximo nivel, Carmen decidió retirarse. "Llevaba unos 12 ó 15 años al pie del cañón, los años van pasando y las motivaciones cambian. Cuando te das cuenta de que quizás ya no puedas ser tan efectiva como en el pasado, tienes que recalcular. En mi caso, cuando me enfrenté a los Juegos de Río y ver que, debido a las lesiones que había tenido, estaba cansada de estar tanto tiempo en la tensión de la competición. Decidí que era hora de dejarlo o al menos descansar".

Carmen Herrera atiende a ElDesmarque (Foto: Kiko Hurtado).
Carmen Herrera atiende a ElDesmarque (Foto: Kiko Hurtado).

Dos años después, en 2018, la malagueña anunció que regresaba para intentar estar en Tokio 2020. La pandemia, dificultades con el seleccionador de su federación y otros tipos de problemas, le obligaron a tomar decisiones drásticas en su vida: "Marcharme de mi casa, de mi ciudad, a buscar nuevos horizontes para intentar superar o bordear los obstáculos que se me pusieron en el camino", detalla Carmen.

Tras no poder competir en Tokio, a la andaluza se le han abierto nuevas puertas: "He conocido a gente nueva, he madurado aún más si cabe de lo que pensé que había progresado hasta ese momento. He mejorado a nivel de perspectiva de vida. Cuando dejé la competición me quedé casi un poco perdida y ahora ya tengo mi objetivo muy bien afianzado. Faltan tres años para París 2024, y a pesar de que ya tengo una veteranía, creo que si me esfuerzo lo suficiente y las lesiones me respetan puedo volver a unos Juegos Paralímpicos e incluso optar a plantarme en el podio".

Todo esto, sin olvidar sus tres medallas de oro en los Juegos Paralímpicos de Atenas, Pekín y Londres. "Son los mejores momentos que he pasado en mi carrera deportiva. Es la cúspide de mi carrera y las tres ocasiones de mi vida en las que he vivido la vida al 100% y no digo los momentos más felices, sino los más intensos que incluyen por supuesto la felicidad".

Las piedras del camino

Desde su experiencia, Herrera explica cómo ha cambiado la concepción del deporte de lucha practicado por mujeres: "El hecho de practicar un deporte de combate en los años 80 y 90 siendo una mujer era una cosa anecdótica. En Inglaterra o Francia estaba extendido el deporte de combate en las chicas, pero aquí en España se veía como una cosa rara, por eso cuando yo expresaba la necesidad de practicar una actividad física y si implicaba combatir o pelear, se me miraba con escepticismo".

Carmen Herrera realiza un ejercicio en el transcurso de la entrevista con ElDesmarque (Foto: Kiko Hurtado).
Carmen Herrera realiza un ejercicio en el transcurso de la entrevista con ElDesmarque (Foto: Kiko Hurtado).

Tras los Juegos de Barcelona en 1992, el panorama cambió. "Con el paso de los años yo, y otras muchas también sobre todo en el deporte adaptado, hemos abierto sendas que otras mujeres han podido recorrer. Ahora, hay muchas mujeres practicando kick boxing, muay thai, judo y otro tipo de deportes de combate. El mito de que la actividad física para la mujer no era adecuado socialmente se ha ido derribando poco a poco. Es romper paradigmas para demostrar que, por lo que tú luchas, vale la pena porque si hay algo que a la mujer le viene estupendamente en todas las edades es la actividad física", asevera la yudoca malagueña.

Un cambio a mejor

Después de muchos años compitiendo al máximo nivel, Herrera ha podido comprobar de primera mano la evolución que ha experimentado el deporte adaptado en estos últimos tiempos. "Cuando yo empecé en el deporte adaptado acababan de ser los Juegos Paralímpicos de Barcelona 92. Desde que yo empecé hasta ahora, los Juegos Paralímpicos prácticamente se han convertido en un evento de nivel mundial después de los Juegos Olímpicos y del Mundial de fútbol".

La judoca malagueña, en plena actividad de su disciplina (Foto: Kiko Hurtado).
La judoca malagueña, en plena actividad de su disciplina (Foto: Kiko Hurtado).

Como no podía ser de otra forma, "eso ha repercutido para bien en la financiación del deporte, en la importancia que se le da al deporte adaptado porque el deporte paralímpico añade a los valores del deporte convencional, la inspiración, el hecho de superar dificultades terribles porque la discapacidad nadie la quiere pero cuando se presenta hay que saber gestionarla, y eso es un escaparate excelente".

Carmen Herrera señala que "a lo largo del mundo hay miles de historias de superación y los Juegos Paralímpicos son el gran escaparate que ponen esta realidad ante el mundo entero que también existen y más a menudo de lo que uno se piensa. Entonces, la discapacidad ha pasado de ser algo que había que esconder que no había que nombrar ni hablar a ser algo que hay que poner en valor porque todo el mundo optamos a tener una discapacidad. El mundo no es perfecto y aquí, más que a ser felices, hemos venido a vivir y a luchar en la vida".

Enviar comentario
Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cargando