Resumen 2015 Real Oviedo | Ascenso Carranza 14-15
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2015: El año en que el Real Oviedo volvió para quedarse

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María Suárez

Viernes, 25 de diciembre de 2015. 08:30

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A principio de año muchos soñaban con que este iba a ser el año, pero eran pocos los que se atrevían a creerlo. El año del ascenso, el año de ratificar el compromiso de Carso, el año de curar las heridas y de volver al fútbol profesional por la puerta grande. El año. Demasiadas decepciones arrastraba un club que, sustentado por su afición, había eludido la desaparición hasta en dos ocasiones -2003 y 2012-.

El 26 de marzo el Real Oviedo cumplía 89 años, y un par de semanas más tarde aumentaban sus razones para celebrar. El conjunto azul cumplía frente al Zamora una vuelta completa sin perder, preludio, sin duda, de lo que les esperaba a los hombres de Sergio Egea: no han perdido dos partidos seguidos desde que el argentino llegara al banquillo carbayón.
Con la ansiada regularidad deportiva, un motivo más para creer, llegó el nuevo empujón económico de mano de la segunda ampliación de capital promovida por el Grupo Carso, máximo accionista del club. El #locosporverteganar se volvió más internacional si cabe, y numerosos ingresos llegaron de nuevo al Real Oviedo en forma de accionistas extranjeros, nacionales y de los de siempre, de 'los que nunca abanadonaron al Oviedo en Tercera'. Carso transformó sus créditos en acciones y el paso se volvió más firme, más tangible aún.
"Podíamos haber puesto más cara la acción pero quiero darle la oportunidad de hacer negocio a la gente si subimos a Segunda. El valor del club es distinto al de 2012, pero quiero premiar a toda la gente que se la rifó cuando las cosas eran muy difíciles", explicó entonces Arturo Elías, principal responsable de la comunión entre Carso y afición.
Para Elías aquel momento, con el equipo en play off, era el ideal para una ampliación de capital que suponía toda una declaración de intenciones. "Traemos un equipo que puede romper el récord de puntos de la 2ªB -que finalmente no se consiguió-, un equipo cuyos datos en cuanto a goles sólo están por detrás de Madrid y Barcelona, pero, sobre todo, un equipo fuera de serie y con la mejor afición de este país", añadió Elías entonces.
Se emitieron casi medio millón de nuevas acciones, y con ellas, casi 4.5 millones de euros de los cuales 4.1 fueron puestos por Carso en concepto de los préstamos emitidos. El capital del club ascendió así a 10.8 millones de euros, y de los 86 países con accionistas registrados en 2012 se pasó a 125, extendiendo la locura oviedista a cuarenta países más.
Campeón de su grupo, el Real Oviedo supo que su suerte era, a priori, la peor de todas: enfrentarse a un Cádiz con historia, urgencias y una afición hambrienta de fútbol profesional. Lo que parecía un guión malintencionado acabó por convertirse en el escenario idóneo para una gesta épica. El partido de ida, más tenso que provechoso, acabó con un empate del que el Real Oviedo salió reforzado en forma de cabezazo de Diego Cervero. Un partido que lo tenía todo en contra para los locales tras un gol del Cádiz que heló al Tartiere, y que hizo pensar, aunque sólo fuera por un instante, que "otra vez" podían cortarse los sueños azules a las puertas de conseguirlos. No fue así, y Don Diego Cervero Otero, que salió con todo desde el banquillo, le dio vida a un Oviedo cuya concentración y profesionalidad, tanto en liga regular como en la eliminatoria, fueron inigualables
Llegaba el día D y la hora H, todo después de una semana en la que la batalla mediática cruzada desde Cádiz no fue suficiente para cambiar el signo del destino: el ascenso era oviedista. Y en Carranza, como los 300 de las Termópilas, once hombres comandados por Sergio Egea, y con David Fernández como goleador, honraron a todos los que durante doce años lucharon por salvaguardar el escudo del Real Oviedo.
El central, elevado por el grito ahogado de los casi 3.000 aficionados carbayones que cruzaron España, se elevó por encima de la defensa amarilla para cabecear un saque de esquina ejecutado por Susaeta y, así, poner al Oviedo en su sitio: en la LFP. El mismo sitio donde debían estar los 155 que Vizcaíno dejó fuera del campo pese a tener entrada: en lo más alto, y con la dignidad intacta.
Las semanas posteriores fueron tan dulces como el almíbar y la ciudad, sin voz, pero con un gozo increíble por dentro, celebró la mayor de las alegrías y su primer descanso en años. La pretemporada, los fichajes, la ilusión... fueron todo uno, como si de un club normal se tratara. Pero no lo era. El empujón económico de Carso, el compromiso institucional y deportivo de la plantilla, y el apoyo incondicional de una afición que roza los 20.000 abonados a falta de la segunda vuelta, hicieron que el club haya llegado a diciembre clasificado en puestos de play off, a tan sólo dos puntos del ascenso directo.
Antes de eso, el camino no fue sencillo pero sí regular, y Sergio Egea tiró de oficio y mano izquierda para rotar, combinar y comunicar en un Oviedo en el que la tranquilidad, como meses atrás, la puso el argentino. Su renovación fue garantizada por el propio Arturo Elías si el entrenador conseguía el ascenso, y así fue:

un técnico que te hace campeón, yo no tendría la menor duda de que, si él acepta, se quedara", sentenció en abril el yerno de Carlos Slim.

Seguiría siendo el 'Oviedín' para su gente, pero la realidad es que el Real Oviedo fue campeón de su grupo, ascendió en primera ronda y se proclamó campeón de la Segunda B frente al Nástic. Luego llegaron Hummel, con sus más y sus menos en plazos y diseños -rectificaciones inclusive-, pero cuya apuesta era segura, y una serie de fichajes que reforzaron y ampliaron una gran plantilla.
Borja Gómez, Verdés, Hervías, Aguirre, Toché, Miño, Edu Bedia, Peña, Fernández y Koné llegaban al grupo para reforzar todas las líneas y tener dos hombres de calidad por puesto. Y esa es, sin duda, junto con el potencial ofensivo, la gran baza de un Oviedo que ha competido frente a todos sus rivales hasta ahora.
Diego Cervero debutaba, coincidiendo con la vuelta de su Oviedo a la LFP, frente al CD Lugo, rival al que la suerte le deparó enfrentarse a un histórico que volvía con la intención de quedarse. Un empate que, al margen de los puntos, sabía a gloria.
El 5 de septiembre la Selección volvía al Tartiere y no fue si no, otra oportunidad para celebrar que la ciudad volvía a estar en el mapa profesional, demandando atenciones para su estadio, para su parcela, esa que durante tantos años había estado descuidada. Momentos como la eliminación en Copa frente al CD Mirandés fueron puntos de inflexión, de unión entre club, plantilla y afición: otra manera de celebrar que se estaba volviendo. Un partido con todo en contra y dos jugadores menos, con los no habituales, acabó con un empate y una prórroga forzada en la que las decisiones arbitrales y el acierto atacante del Mirandés acabaron por apear al Oviedo de Copa. Sin embargo, el punto de heroicismo, la calidad y entrega de los suplentes y la confirmación de que la plantilla del Real Oviedo no era una cualquiera, fueron semillas de que se podía aspirar a todo lo que se quisiera con actitud y algo de suerte.
Con el paso de las jornadas Néstor Susaeta se erigió como referente de la plantilla, junto con Esteban, que vive una segunda juventud, o jugadores como Diegui Johannesson y Cristian Rivera, que representaron con sus candidaturas a disputar minutos que el filial cuenta. En el caso del lateral, la realidad ha superado toda expectativa y ha hecho que el canterano se haya hecho con el puesto en los últimos ocho partidos de Liga. Motivo de orgullo entre la afición, garantía ante las bajas para el entrenador.
Y con todo, también hubo grises, derrotas y matices. Quizá el adiós de Generelo, que no por esperado fue menos emotivo, supuso el punto negro de la vuelta a LFP tras haber disputado sólo una veintena de partidos con el Real Oviedo. Una nueva ampliación y cerrar el año con quince de los últimos dieciocho puntos en su haber suponen un broche dorado para el año definitivo. Ese en que se cumplió por fin ese desgastado "volveremos", el mismo que ha cantado sin descanso la afición desde su caída al olvido en Tercera. Un olvido que nunca fue tal.
Broche dorado para un año en que presenta su candidatura, más fuerte que nunca, un Real Oviedo que vuelve para quedarse.

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