Valverde Afirma Que Cuenta Con El Apoyo Del Presidente Y La Junta
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Valverde, a las puertas de un segundo doblete, sigue con la soga al cuello

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ElDesmarque

Jueves, 23 de mayo de 2019. 12:30
Ernesto Valverde dando indicaciones a sus jugadores
Ernesto Valverde dando indicaciones a sus jugadores

El Barcelona afronta la final de la Copa del Rey con muchas dudas, y todas ellas habitan en el vestuario: desde la configuración del once inicial, debido a las bajas, el estado de ánimo del equipo, tras la eliminación de la Liga de Campeones, y qué será del entrenador, Ernesto Valverde, tras el partido, gane o pierda contra el Valencia.

Del once titular, se mantiene la duda por si Arthur recibe el alta, y si acabará jugando o no, siendo también la parte de arriba, con Messi y Malcom como únicos atacantes, una línea menguada y que muestra mucha debilidad, a la espera de si Coutinho finalmente acaba recuperado.

En cuando al ánimo, Valverde ya apuntó antes del encuentro contra el Eibar que tras el traspiés en Liverpool a los suyos lo que les faltaba eran partidos y competición para volver a reencontrarse con el balón, y a tenor de lo expresado por el técnico, sus jugadores y, concretamente Lionel Messi, ya habrían superado el duelo de la Champions.

¿Y Valverde? Según él, esta es su realidad: "Me siento con fuerzas. Siempre me he sentido respaldado. El presidente me transmitió el apoyo absoluto".

¿Y en qué términos se ha pronunciado el Barça? Cinco días después su presidente, Josep Maria Bartomeu, sentenciaba sin ambages: "Valverde ya lo dijo el otro día: que tiene el apoyo del presidente y de la junta. Es el entrenador que queremos. Este es un proyecto a medio y largo plazo. Tiene contrato y estamos muy contentos con él".

Para un club que no fuese el Barcelona, quizá las dos posiciones, presidente y entrenador, deberían bastar para evitar suspicacias y palabrería y sentenciar "fin de la historia", pero es el Barça y las brasas de la indignación por los hechos en Europa se mantienen bien calientes bajo el manto que ha echado el club para hacer más llevaderos los días que separan Liverpool de Sevilla.

Por lo tanto, nada está decidido ni sentenciado en el desenlace sobre la continuidad de Valverde, gane el Barça o pierda la Copa contra el Sevilla.

Que Valverde esté a las puerta de un segundo doblete consecutivo, en condiciones normales, debería servirle al entrenador para que la junta le extendiese no sólo un cheque en blanco, sino una renovación de contrato, pero este es un Barcelona que a pesar de haberse paseado por LaLiga y la Copa en los últimos años ha visto cómo su rival en mayúsculas, el Real Madrid en los últimos cursos, ha asaltado con un éxito inigualable la Copa del Europa sin despeinarse, mientras que los culés han acabado zarandeados y vilipendiados.

El año pasado, el golpe fue de una contundencia que duró meses, y sólo las heridas de lo sucedido en Roma, donde el Barça acabó revolcado ante un rival claramente inferior, llegaron a cicatrizar por la obtención de la Liga y una Copa contra el Sevilla en el Wanda Metropolitano (5-0) en una final sublime de los azulgrana.

A ello también ayudó que el nuevo capitán, Lionel Messi, se marcase en la pretemporada de este curso como objetivo la consecución de la 'orejona' y que en el Barça se acordase hacer borrón y cuenta nueva.

Pero la historia ha vuelto a repetirse, quizá con mayor sonrojo y tragedia, pues la eliminación este año en el Champions en manos del Liverpool ha ocasionado una estupefacción en el club y entorno que ha llevado a la directiva a frenar todo, incluso lo pactado en los contratos, a dar una pátina de tranquilidad, a la espera del instante siguiente a la finalización de la final de la Copa.

Valverde sabe que las palabras y la pose para hacer llevaderos los días que han transcurrido desde la eliminación en Liverpool a la Copa del Rey son para crear una calma chicha, ante la que se avecina, pues si bien el presidente ha podido manifestar una posición personal, ésta no parece que sea compartida por la totalidad de su junta.

En el historial de Bartomeu aparecen pocos despidos, aunque algunos sonados, como el Andoni Zubizarreta, cuando era director deportivo, o el técnico de la sección de baloncesto Georgios Bartzokas, entre una lista no muy poblada.

Así, para Bartomeu no sería la primera vez que rompe un contrato, pero en el caso del primer entrenador de la joya de la corona, ya son palabras mayores. De hecho, el Barcelona no despide a un técnico desde el Tata Martino, y fue por una temporada para olvidar, y no como ésta, a las puertas de un segundo doblete y de haber sacado 36 puntos de diferencia al Madrid en los dos últimos cursos (19 y 17 puntos).

A Bartomeu le quedan dos años en el cargo (hasta el 30 de junio del 2021) y sin posibilidad de presentarse a la reelección y, además de poner de una vez por todas las grúas y maquinaria para empezar la remodelación del Camp Nou, persigue la máxima estabilidad en el primer equipo, donde su técnico no sólo cuenta con la aval de los títulos, sino con el de la plantilla.

Ante crisis profundas, Bartomeu ha aplicado una mezcla de tancredismo y hacer el avestruz, pero cuando la cosa se le ha puesto complicada como en enero del 2015, cuando parecía que iba a implosionar el vestuario con una crisis de altura entre Messi y Luis Enrique, calmó el entorno poniendo su cargo a disposición y avanzó las elecciones. Ahora, esa posibilidad parece más que descartada, porque Bartomeu acabaría fuera del club, ya que no hay posibilidad para la reelección.

A Bartomeu, a Valverde y, por supuesto, al Barcelona les conviene la victoria el sábado en el Benito Villamarín para sentir la fortaleza ante los críticos y para no verse empujados por el clamor de una afición que guarda también muy impaciente al desenlace copero, y cuyo clamor tras Anfield ya dictó su sentencia para el futuro del responsable del banquillo.

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