Cuenta atrás Copa del Rey
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Su gran noche: se viste de Messi y supera a Griezmann en galones

Dembélé controla un balón en la semifinal de la Supercopa de España ante la Real Sociedad (Foto
Dembélé controla un balón en la semifinal de la Supercopa de España ante la Real Sociedad (Foto

La baja de Leo Messi en el Barcelona-Real Sociedad dejaba en el aire quién se convertiría en la referencia azulgrana sobre el campo. Una oportunidad de oro para Antoine Griezmann que terminó con Ousmane Dembélé reivindicándose y con ganas de dejar atrás esas lesiones que le han impedido triunfar vestido de azulgrana.

Desde el principio, el ex del Rennes y el Borussia Dortmund pidió la pelota y buscó desbordar una y otra vez a los defensores de la Real. La verticalidad del galo fue una de las claves en el ataque del equipo de Ronald Koeman para romper un partido tan igualado que acabó con prórroga.

Al fin se vio al Ousmane Dembélé que se esperaba en 2017. Velocidad, desborde, regates... sólo le faltó el gol en Córdoba.

Sin embargo, fue Griezmann el que dio la asistencia del gol a De Jong, con un gran centro a la cabeza de su compañero. Una de las pocas acciones de peligro en las que el 'Principito' se asomó por el área de Remiro que, para colmo, falló su penalti en la tanda.

No estaba Leo Messi y alguien tenía que vestir el '10', y nadie mejor que un futbolista como Ousmane Dembélé que busca su confirmación definitiva en su cuarta temporada en el club. Si acaso se le puede criticar algo fue que soltase antes el balón, pero el campeón del mundo sabía que era su momento.

Hasta su compromiso quedó fuera de toda duda en la prórroga. Precisamente esa ha sido una de las mayores críticas al galo, el pensar en otras cosas antes que en el Barça, pero el extremo sabía de su importancia en el partido.

Ousmane Dembélé, durante la semifinal de la Supercopa de España ante la Real Sociedad (Foto: FCB)
Ousmane Dembélé, durante la semifinal de la Supercopa de España ante la Real Sociedad (Foto: FCB)

Después de una jugada en la que recortó y terminó disparando a las manos de Remiro, sufrió un calambre que, en condiciones normales, le hubiera mandado al banquillo. Ronald Koeman preparaba ya la entrada de Junior, pero Dembélé se negó y volvió a salir al campo en busca de una clasificación para la final que llegarían en los penaltis.

Incluso en esa tanda se convirtió en protagonista gracias a su habilidad con ambas piernas. Se preparó el disparo para la izquierda y terminó marcando con la derecha. Era su noche.

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