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“Miramos a equipos como el Athletic Club para crecer”

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Gaueko Mateo


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El “Petro” de Luanda, es sin duda un modelo de cantera que funciona en Angola. ¿Su secreto? “Miramos a equipos como el Athletic Club para crecer”, cuenta a ElDesmarque Bizkaia, vía Gaueko Mateo, Toni Cosano, coordinador de la estructura de fútbol base del Atlético de Petróleos en Luanda.

Toni Cosano Cantos (Barcelona, 28/03/1977) se licenció en Historia por la Universidad Autónoma de Barcelona. Pero su otra pasión, el fútbol, le brindó un camino que, desde bien joven, le ha permitido crecer como entrenador y coordinador de fútbol base.

Empezó a entrenar en equipos como el Hospitalet, Mataró, el histórico Europa F.C. y en aquel del que es hincha de corazón, el RCD Espanyol. Se le puede llamar un trotamundos pues ha tenido ya varias experiencias en Corea del Sur y Argelia.

Es el encargado de la escuela deportiva del Atlético de Petróleos de Luanda, más conocido como el “Petro”, uno de los históricos del fútbol angoleño. En su haber, el club posee 15 Títulos de liga, 11 Copas de Angola y 6 Supercopas.

Desde hace un par de años, el equipo se encuentra en una fase de modernización gracias a la incorporación como entrenador a Roberto Bianchi, ex-seleccionador de Jordania y ex-entrenador del Zamora F.C. y del Lorca Deportivo.

Tuve la oportunidad de reunirme con él, el día que cumplía un año en Angola después de un año completo de retos, de situaciones complicadas y de adaptación a una dura realidad llamada Angola.

Toni Cosano con dos juveniles del Petro de Luanda.
Toni Cosano con dos juveniles del Petro de Luanda.

Nos reunimos en la terraza del hotel “Alvalade”. Pese a ello, no pierde la energía y el interés del fútbol. En la cafetería del hotel, emiten repeticiones de partidos del mundial antes del Nigeria-Argentina. Como todo entrenador, tiene el tick de tener un ojo siempre en el partido que emiten en la televisión.

¿Qué te empujó a venir a Angola?

Habría que remontarse a 2006, cuando, haciendo el curso nacional de entrenadores en Melilla, conocí a Albert Puig. Desde ese momento empezamos a tener una relación de amistad. Albert fue el coordinador de fútbol base de la última época dorada del FC Barcelona. La semilla de crear una escuela deportiva con mentalidad europea en el “Petro” surge en un hotel cuando Albert conoce a Tomas Faria, el presidente del “Petro” y un enamorado del fútbol español. En el trato se acordó que Albert empezaría a coordinarlo pero que delegaría su continuación a otra persona. Me ofreció la oportunidad y aquí estoy.

Has estado en Corea del Sur, en Argelia y ahora en Angola. ¿Qué diferencia resaltarías a la hora de entrenar en otros países en comparación con España?

En España, tenemos una mentalidad enfermiza con el fútbol. Desde el inicio, educamos a los niños para ganar y para ser competitivos. Es una enfermedad patológica. En cambio, en los demás países, la mentalidad es más sana, más agradable. Lo que hace destacar en el fútbol base español es la metodología. Ni Argelia, ni Corea, ni Angola tienen una metodología tan elaborada como en España. Por otro lado, Corea tiene muy buenas instalaciones e infraestructuras. También muchas ganas y una mentalidad competitiva. Y sobre todo, lo más importante para que todo funcione, ganas de invertir dinero. En Argelia es parecido. En cambio en Angola no es así ni de lejos. Las instalaciones del país africano son deficientes. Quieren mejorarlas y modernizarlas, pero les falta financiación. Es un tema sintomático del país. Además, hay que añadir que muchos chicos tienen problemas sociales y emocionales. En el país hay ganas, pero les falta el cómo y la inversión. Para suplir el cómo, traen a entrenadores europeos. Pero es necesaria la inversión. La mayoría de los campos son de tierra y en muchos vestuarios no hay ni duchas o no están acondicionados.

¿Cómo es la relación entre fútbol base y el primer equipo?

Muy buena. Extremadamente buena. Tal como está enfocado el proyecto, es la única forma de conseguir los objetivos. La idea del presidente es que el 90% de la plantilla sean canteranos. Y así es hoy en día. Actualmente, en la primera plantilla, solamente hay 3 brasileños y 1 nigeriano. El resto son canteranos. El año pasado subió un chico del equipo juvenil y ya tiene contrato profesional.
Este año, de momento, han subido dos. Danilson, un central joven que ya ha completado los 90 minutos en 5 partidos, y Benvindo, un mediocentro de 17 años que, en el último partido, fue convocado por primera vez. Esta es la apuesta. Este es el proyecto para nutrir al primer equipo. La relación entre el equipo y el fútbol base tiene que ser fluida y directa. Somos el único equipo de 1 división que ha hecho debutar a chavales esta temporada. Somos los que más apostamos por el fútbol base.

Tomás Faria (izquierda) Toni y Roberto Bianchi (Derecha) en el Petro.
Tomás Faria (izquierda) Toni y Roberto Bianchi (Derecha) en el Petro.

¿Potenciáis la cantera por falta de medios para fichar?

No, es por filosofía. “Petro” tiene medios. La idea de ser un equipo de cantera y competir con jugadores de cantera fue de Tomás Faría, actual presidente. “Petro” siempre ha sido un equipo campeón con gente de la casa, con gente propia. Ahora se ha abierto una residencia para los chavales. De momento viven internos 15 chicos, que comen, duermen y van al colegio.

Sobre los chavales. Para ellos, ¿qué es jugar en el fútbol base de un grande de Angola?

Veo bastante ilusión en los chicos de la academia. Entiendo que, por la realidad que viven en casa, es una válvula de escape. En charlas con algunos de ellos me dicen que apenas pueden comer en sus hogares. Son situaciones que nosotros, como europeos no hemos vivido. Solamente lo hemos escuchado en las historias de nuestros abuelos tras la guerra. Y, no solamente problemas a la hora de comer, sino sociales: Padres divorciados y sin trabajo o hermanos enfermos. Para ellos, es una forma de desconectar durante 2 horas.

¿Cuáles son los criterios a seguir para que un chico entre en la residencia?

Hay dos criterios. El primero, que tengan talento. Tenemos que apostar por el talento para que lleguen al primer equipo o den el salto a Europa. El segundo criterio es, a igualdad de condiciones, valoramos la situación en casa y apostamos por el que más necesidades sociales requiere.

Frente a Europa, ¿cuál es su grado de madurez e implicación en el proyecto? ¿Tienen la cabeza más centrada?

Los chicos muestran las carencias en todos los niveles. Lo muestran en la escuela y al entrenar. A algunos hemos tenido que facilitarles algún curso o inscribirles en una escuela porque no pueden estudiar al no tener medios para escolarizarse. Y claro, el clima de los barrios no ayuda. Todo esto se manifiesta en problemas a nivel cognitivo y táctico.

¿Cómo es el juego en Angola, muy físico o al toque? ¿Qué valoráis a la hora de realizar vuestro juego?

El juego de Angola es extremadamente físico. En cambio, no es así el que plantea nuestro equipo. Aplicamos un juego combinativo, más táctico. También es lo que ven los dirigentes del club y es lo que quieren, por eso nos llaman. Toman de ejemplo la selección española del periodo 2008-2012, la época gloriosa, con 2 Eurocopas y 1 Mundial. O la época dorada del fútbol club Barcelona. Ellos quieren ese fútbol combinativo y, desde las categorías inferiores, apostamos por ese estilo. Cuesta, la verdad. A veces se pierden partidos, y el aprendizaje es lento, pero es la mejor forma para que los chavales adquieran los conocimientos necesarios para llegar bien formados al Primer Equipo y a Europa. El jugador que quiere “Petro” es un jugador que pueda desenvolverse en un juego combinativo, lejos del juego físico de la liga angoleña.

Toni Cosano dirigiendo un entrenamiento de la cantera del Petro.
Toni Cosano dirigiendo un entrenamiento de la cantera del Petro.

¿Es inferior la intensidad de los entrenamientos que en Europa?

Lo es. Cuando llegamos, les costaba tener ritmo. Eran lentos. Ahora los entrenos son intensos, los chicos se exigen, se esfuerzan y se preparan. Los chavales saben que es la mejor manera de mejorar. Incluso ellos mismos se exigen en los entrenos. Y no solo los chavales, sino también los entrenadores. Ellos buscan la mejora continua, y los jugadores les toman de referencia. Con esta metodología, vamos en buen camino.

A la hora de orientar y preparar los entrenamientos, ¿qué entrenadores utilizas de referencia?

Es una pregunta común (se ríe) pero casi siempre respondo lo mismo: no me gusta encasillarme, no me gustan las etiquetas. Siempre, en mi formación como entrenador, he intentado mantener un equilibrio y de sacar lo mejor de cada entrenador. Aprender la filosofía de cada club, sus sistemas de juego y coger lo mejor de cada uno de los entrenadores referentes en ese estilo.

Un entrenador no solamente tiene que ser un táctico, sino un psicólogo. ¿Qué diferencias hay en el tipo de apoyo psicológico con los chicos angoleños y los españoles?

Antes de nada, tenemos un área social, con tres asistentes sociales y un psicólogo. A los chicos hay que orientarlos y guiarlos. No solamente sufren de carencias alimenticias, sino también psicológicas y cognitivas. Traumas impensables en niños de Europa. Por otro lado, en Europa, la labor psicológica del entrenador se centra más en los padres. La mayoría de los padres piensan que sus hijos son los nuevos Messis o Ronaldos, que les van a comprar una segunda residencia en Benidorm y tienen una flipada mental que, bueno, como entrenador, hay que gestionarla día a día. Por cosas como dejar durante tres partidos en el banquillo a un jugador, porque otro es mejor o buscas una reacción, viene el padre pidiendo la baja en el equipo porque no ha jugado. Te dicen que no valoramos al niño, que le estás maltratando psicológicamente. ¡Incluso te asesoran en qué posición debería de jugar su hijo! El mismo chico que tiene un móvil, un iPad, sus 3 o 4 comidas y tiene 20 euros para ir a tomar algo con los amigos con 15 años. Aquí, en Angola, vienen 1 hora andando, desayunan, entrenan 2 horas a 33 grados de temperatura, van al colegio y vuelven a casa de noche solamente con el desayuno como única comida. Si se tiran 3 meses en el banquillo, no se quejan. Para ellos es una oportunidad. Aceptan el rol, asumen que tienen que trabajar y jugar lo que les diga el míster. Aquí, los padres ni se les ocurren decir nada. En un año que llevo en Angola, en España hubiese tenido reunión con 50 padres, muchos de ellos enojados porque sus hijos no juegan. En estos 12 meses, solamente me he reunido con tres padres. Y las reuniones eran para disculparse porque sus hijos no podían asistir al entrenamiento la mitad de los días por faltas de recursos, o para pedir una ayuda para pagar el taxi al niño y así pudiese ir a entrenar. Les brindamos el apoyo para que puedan evadirse de su situación familiar.

El alemán Jurgen Klopp celebra un gol del Liverpool.
El alemán Jurgen Klopp celebra un gol del Liverpool.

Con lo que me has contado, ¿es fácil hacer piña?

Sí, mucho más que en Europa. Y es por el asunto del egoísmo. Aquí los vínculos sociales son más fuertes. Los hermanos mayores educan a los pequeños. Los padres están trabajando fuera. Pasan horas con vecinos, primos, porque el padre se ha tenido que ir a otra provincia y la madre sufre de paludismo, por poner algún ejemplo. Entre ellos se cuidan. Son lo único que tienen. Son valores que hay en Europa, pero se han diluido. La raíz de cuidarse y del apoyo mutuo está a la orden del día en Angola.

Jügen Klopp dijo: “No tener dinero no significa no poder seguir trabajando, significa que solamente hay que encontrar otro camino” ¿Puede ser una frase que encaje en este proyecto?

La frase encaja perfectamente con nuestra filosofía. Somos un club que tenemos medios, en comparación con otros del país, pero esto es Angola. Tú vives aquí y ves la realidad. A falta de dinero, hay que tener un mayor ingenio, hay que trabajar más, hay que multiplicar medios, multiplicar esfuerzos e intentando conseguir que, mediante la ilusión, encontrar la comunión entre entrenadores y jugadores de forma desinteresada. Es duro. Klopp habla de la élite. A nivel de fútbol base en Angola, hay entrenadores que no cobran. Son entrenadores que creen en el proyecto y son ingeniosos. Si no existiesen estos entrenadores que hacen una labor muy valiosa, no habría fútbol base. O solamente tendríamos dos o tres equipos los medios en todo el país.

Para los chavales, ¿cuáles son los grandes jugadores? ¿Valoran a los jugadores africanos?

Sobre todo, son forofos de la Liga Española. Es cierto que nuestra Liga se sigue por todo el mundo. Son simpatizantes del Barcelona y el Real Madrid y, obviamente, de Messi y de Cristiano. Aunque no solamente a los dos grandes jugadores, sino también siguen a Benzema, Busquets, Sergio Ramos, etc… Al final es lo que se exporta.

El otro día, hablando con un taxista, me habló del Rayo Vallecano. Al principio me costó caer por qué lo conocía pero, tras revisar la plantilla, descubrí que Manucho jugaba allí. ¿Sueñan en ser los próximos Manucho?

Les siguen. Tanto a Manucho como a Bastos (Bartolomeu Jacinto Quissanga), defensa de la Lazio. Ambos jugadores salieron de la cantera del “Petro” y jugaron en el primer equipo. Para los chicos, estos jugadores son un espejo que se miran para ir a Europa. Pero no solamente estamos hablando a nivel futbolístico, sino también a nivel social. Un ejemplo claro es lo que está ocurriendo actualmente con la crisis con los barcos “Aquarius” y “Lifeline”. Los europeos tenemos el sueño americano; los africanos, el europeo. Sueñan con ser jugadores en Europa, de llegar a la élite y al mismo tiempo poder dar un salario a su familia. Para ellos, el fútbol no solamente es un logro personal, sino una forma de ayudar a la familia.

¿A qué te refieres cuando dices que el fútbol no es solamente un logro personal, sino un medio para ayudar a la familia?

Tienen un espíritu de solidaridad que ya no hay en Europa. En Europa somos egoístas. Ellos tienen la ambición individual de crecer y de mejorar, como todo el mundo, pero siempre se acuerdan de su origen. Son conscientes de dónde vienen. Saben lo que ocurre a su alrededor y no se olvidan de la gente que pasa hambre en su entorno. Siendo buenos jugadores y teniendo buenos contratos, es la mejor forma de ayudar. Ten en cuenta que muchos de los chicos pasan el día con el desayuno que les damos antes de entrar y con la comida de después del partido porque su familia apenas tiene acceso a la comida.

Iñaki Williams, el black power del Athletic club.
Iñaki Williams, el black power del Athletic club.

El Athletic es un equipo de cantera en donde juegan vascos, navarros y jugadores formados en la cantera. En el 2015 debutó el primer jugador negro en el equipo, Iñaki Williams. ¿Le conocen a Iñaki Williams?

Sí y bastante. Aquí, el color de piel siempre tira. Y muchos chicos han hablado de ellos. El primer chico que me habló de Williams fue un juvenil, de nombre Picas, con buena proyección, vertical y habilidoso en el uno contra uno, pero con una situación familiar complicada. Me habló de Williams y de dos jugadores angoleños que están en el “Arenas de Getxo”, juveniles becados por la empresa Elecnor. Los dos chicos que están en Bizkaia son del mismo barrio que este juvenil. Los chicos siempre dicen: “Sí, sí, ese jugador preto (negro en portugués), que juega en el Athletic”. Le conocen y les gusta Williams. Siguen a los grandes jugadores de todas las ligas, y se conocen a todos los buenos jugadores de color. Como he dicho, el color tira.

El gran derbi es el 1º de Agosto contra el Atlético de Petróleos de Luanda ¿Cómo lo viven entre ellos? ¿Y ente aficiones?

En un derbi siempre hay tensión, siempre hay nervios antes del partido. Les digo que son tres puntos. ¡Y es que lo son!, pero es una forma de liberar tensión y que no piensen en su rival. Se vive con pasión. El angoleño es pasional. Es curioso, justo hoy hace un año (la entrevista se realizó el día 26 de junio) que llegué y ese fin de semana era el derbi, por lo que pude lo experimentar. Aunque me siento identificado con el “Petro”, no lo vivo tanto como ellos. Me gusta ganar, pero como me gusta ganar cada partido. Aunque al final te acabas contagiando de su sentimiento. Entre aficiones el derbi es sano. Ven el partido juntos. En España solamente lo he visto en el derbi vasco, cuando juegan el Athletic y la Real Sociedad. Es impensable un Betis-Sevilla, Barcelona-Espanyol o un Madrid-Atlético de Madrid. En el campo hay más gente de lo normal y lo viven con más intensidad y más jolgorio que el resto de los partidos, por ello es una maravilla ver el derbi angoleño.

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