Un ensayo maradoniano (III): Las viñetas del Mito

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Alejandra Herranz

Nacer, vivir y morir son las caras de una moneda poliédrica con forma extraña, inenarrable. La médico psiquiatra suizo-estadounidense Elisabeth Kübler-Ross publicó varios volúmenes sobre la experiencia de la muerte y el buen morir. Aunque, antes del óbito, está la vida; y Kübler-Ross abordó el recorrido y la última punta del hilo vital a partir de experiencias clínicas con sus pacientes.

La vida: “El mayor regalo que Dios haya hecho a los hombres es el del libre albedrío. Y de todos los seres vivientes el único que goza de este libre albedrío es el hombre. Vosotros tenéis, por tanto, la posibilidad de elegir la forma de utilizar esas energías, sea de modo positivo o negativo”.

La muerte: “La experiencia de la muerte es casi idéntica a la del nacimiento. Es un nacimiento a otra existencia que puede ser probada de manera muy sencilla. Durante dos mil años se ha invitado a la gente a ‘creer’ en las cosas del más allá. Para mí, esto no es un asunto más de creencias, sino un asunto del conocimiento. Morir significa, simplemente, mudarse a una casa más bella, hablando simbólicamente, se sobreentiende”.

Kübler-Ross falleció el 24 de agosto de 2004. Sobrevivió en sus libros y en las referencias de literatura de autoayuda para personas que deben afrontar un duelo. Diego Armando Maradona murió el 25 de noviembre de 2020. Sobrevivió de múltiples formas: en sus goles, en crónicas, en entrevistas, en programas de televisión, en libros, en diarios, en revistas, en fotografías, en películas, en documentales, en Internet, en las redes sociales.

A diferencia de Kübler-Ross, Maradona murió y su fallecimiento reforzó su propio mito, aquél que le habían forjado cuando dejó la práctica activa del fútbol como jugador. Porque Maradona fue una persona rodeada de extraordinaria admiración y estima; una celebridad casi mitológica.

El homenaje de la Roma y Bruno Conti a Diego Armando Maradona en Nápoles.
El homenaje de la Roma y Bruno Conti a Diego Armando Maradona en Nápoles.

Maradona murió y las circunstancias de su fallecimiento se llenaron de extrañeza. El alta tras la operación de su edema cerebral, los cuidados en su casa, los desequilibrios, el entorno, la autopsia, la herencia, las relaciones entre sus hijos e hijas y entre sus ex parejas, los debates futbolísticos sobre quién fue el mejor jugador del mundo, la incredulidad, el vacío, el duelo, la melancolía ante la ausencia irremediable.

Y la extrañeza se expandió en ríos de lodos, de corrientes alucinadas, de dolores y en muchas más aguas. Sin embargo, entre tanta locura, hubo un remanso: unas pocas viñetas en las que el humor se volvía tierno sin perder la sonrisa, en las que la vida y la muerte hacían sitio a la emoción más genuina de la mano de dibujantes y caricaturistas que combinaron lo terrenal con lo celestial.

Viñeta 1: La de Ferrán Martín. Maradona juega su último partido, en el que los dos equipos -el del Cielo y el del Infierno- le hacen el pasillo para recibirlo, entre algarabías y aplausos.

Viñeta 2: La de Miguel Repiso, Rep. El Maradona más Beatle, cruzando el paso de cebra en una Abbey Road del imaginario colectivo, con sus camisetas más emblemáticas de jugador: la de Argentinos Juniors, la de Boca Juniores, la del Nápoli y la de la selección argentina.

Viñeta 3: La del inglés David Squires. Un déjà-vu (había sido publicada en 2018) en la que Maradona recrea para la historia de Inglaterra aquel segundo gol ante su selección en la Copa del Mundo FIFA México 1986. Sólo que, 32 años después, gambeteaba a emblemas como Enrique VIII, Winston Churchill, William Shakespeare, David Bowie y The Beatles, además de la Reina Isabel II, para marcar el gol de su eternidad.

Viñeta 4: La de Matt. Los ángeles observan, con sus aureolas puestas, desde su nube en común, cómo el nuevo ángel futbolero hace jueguito con la suya, sin que caiga ni a la Tierra ni a las nubes.

Viñeta 5: La de Covino. Maradona llega al Cielo y, como ofrenda de paz y de amor, entrega la mano de Dios al propio Padre Celestial, a quien se la había tomado prestada en el primer gol a Inglaterra en mundial de México 86.

Viñeta 6: La de Pati. Maradona llega al Cielo como D10S, con pelota dominada, vistiendo la albiceleste. El Ángel de la Guarda anuncia a Dios su llegada. Y Él comprende que le toca ir al banco de suplentes.

Nacer, vivir y morir son las caras de una moneda poliédrica con forma extraña, inenarrable. Pero, sin humor, esas mismas caras constituyen una historia personal incompleta, vacua, lejos del libre albedrío y del conocimiento, motor de la inteligencia y de una cierta belleza.

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