Lezama, guardiana intocable de los valores del Athletic

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Agustín Presmanes

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Faltaban pocos segundos para que el Athletic Club se volviera a proclamar campeón de la Supercopa y miré fijamente a mi hijo que, haciendo uso de los superpoderes que le transmitía su capa rojiblanca, saltaba por el salón agitando su bufanda a una velocidad supersónica.

Por una vez sentía que toda la retahíla que le he soltado desde que nació era, por fin, refrendada con hechos. El Athletic se proclamaba campeón de un trofeo oficial tras ganar a dos de los equipos más poderosos del mundo, tentación permanente para aficionados en formación.

Obtener un título y hacerlo de esa manera refuerza muchísimo el sentimiento Athletic y nos ayuda a seguir, pasito a pasito, por el camino que hemos elegido. Un camino largo y complicado que, a menudo, nos hace replantearnos el porqué estamos aquí y si realmente hemos acertado con nuestra elección.

Solo de trompeta de Asier Villalibre en la final de la Supercopa (Foto: Athletic Club).
Solo de trompeta de Asier Villalibre en la final de la Supercopa (Foto: Athletic Club).

“Carácter firme es aquel que puede continuar sin éxitos” decía Ralph Waldo Emerson, cita a la que deberíamos recurrir a menudo los aficionados rojiblancos. Y es que somos herederos de un legado intangible que, entre todos, debemos conservar, disfrutar y, en la medida de lo posible, ampliar.

Recordemos que fue durante la disputa de la Copa del Rey de 1911 cuando decidimos construir nuestro futuro con gente de la casa, después de que la Real Sociedad de Foot-ball (en esa edición no tuvo que participar como Club Ciclista) impugnara el resultado del primer partido que disputó el Athletic en el torneo, que se estaba celebrando en el campo de Jolaseta.

Fue entonces cuando decidimos empezar una nueva senda, orgullosa de lo propio (como muy bien reflejaba aquel magnífico anuncio de la Fundación Athletic) y que ha sido, es y será nexo de unión de una variopinta mezcolanza de personalidades, ideologías, pensamientos y opiniones que dan forma a la inquebrantable afición rojiblanca.

Un aficionado canario del Athletic Club celebra la Supercopa ganada en una piragua.
Un aficionado canario del Athletic Club celebra la Supercopa ganada en una piragua.

Y sí, el Athletic tiene mucho de amor propio pero tenemos bien presente que el amor propio sin talento no va a ninguna parte.

Zarra, Iriondo, Pichichi, Iríbar, Fidel, Goiko, Dani… la lista es interminable y de todos ellos podemos aprender mucho. Ellos son los pilares fundamentales sobre los que descansa el peso de este histórico club y deben servir de inspiración y eterna referencia.

Por ello, me parece primordial que nuestra hoja de ruta sea clara. Que nuestra filosofía sea siempre una fortaleza y nunca una excusa que pudiera maquillar estrepitosos fracasos.

Sobre esta filosofía tenemos que seguir cimentando nuestro futuro y para ello es necesario alcanzar la excelencia sin renunciar a la esencia. Y esa esencia debe descansar, fundamentalmente, en Lezama de la que, orgullosos, estamos estos días celebrando su 50 aniversario.

Las instalaciones de Lezama y el viejo arco de San Mamés en plena puesta de sol.
Las instalaciones de Lezama y el viejo arco de San Mamés en plena puesta de sol.

Es necesario que Lezama sea el corazón del Athletic

El lugar donde crezcan los mejores jugadores de la mano de los mejores técnicos. Es necesario que Lezama sea intocable. Que se blinde ante procesos electorales y que se diseñen planes a muy largo plazo que vayan siendo actualizados por la imperiosa necesidad que marquen los nuevos tiempos y las nuevas tendencias.

Es necesario que nunca se pervierta su esencia y que siempre trabajen allí los mejores, en base a un justísimo sistema de meritocracia, impartiendo una formación que no se centre solamente en meros aspectos técnicos.

En definitiva, Lezama tiene que ser la guardiana de los valores Athletic. Y estos valores tienen que ser abrazados por presidentes, directivos, jugadores profesionales, jugadores de cantera, familiares, técnicos, trabajadores del club y aficionados de todas las partes del mundo.

Manolo Delgado Meco mostrando las tripas de Lezama a varios socios del Athletic Club antes de la pandemia.
Manolo Delgado Meco mostrando las tripas de Lezama a varios socios del Athletic Club antes de la pandemia.

Ambición, trabajo, humildad, lealtad, esfuerzo, tesón, implicación y compromiso son palabras que, por mucho que las hayamos leído repetidamente en diferentes cadenas de mensajes, nunca deben perder su verdadero significado.

En ellas está alojada la esencia de este club y en todos nosotros está la responsabilidad y el compromiso de conservar esos valores y transmitirlos de generación en generación.

En mi caso, permítanme la licencia, espero hacerlo casi tan bien como a diario lo hace mi amigo Antoine.

3 comentarios

  1. Eki

    Nire aitaren etxea defendituko dut athletic geuria

  2. Beltrán Gutierrez Moliner

    Queridísimo Agus, que bonita forma de transmitir una forma de vivir y de pensar. Un orgullo conocerte. Soy testigo de como trasmites tus principios y ello me deja muy tranquilo. Enhorabuena

  3. Alex Fuente

    Agus eres un crack!! Mucha suerte conocerte. FORZA Antoine

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