¡Cuéntame qué te pasó, Unai Simón!

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Kuitxi Pérez

"Esa equivocación es [una parte] de todos los profesionales que componemos el Athletic Club". O sea que la culpa de este gol tan kafkiano ante la Real Sociedad nos la tenemos que repartir entre todos. Incluida la familia del Athletic. Si continúa aferrado a aquel ataque de coherencia que le sobrevino en una sala de prensa, Gaizka Garitano, respondiendo a una hipotética interrogación, debería repetir aquello tan chirene: "Unai Simón es el puto amo".

De acuerdo. Ahora bien. Visto lo que viene sucediendo desde que a esta temporada se le dio inicio, así pues, con Garitano y Marcelino al aparato, la Dirección Deportiva del Athletic debería habilitar un Comité a puertas abiertas que juzgara a los que, por acciones que se escapan a todo razonamiento humano, se cargan partidos con la derrota del rival bien asumida.

Juicio en el que el jugador imputado goce de todos los derechos reconocidos en la Declaración Universal del mundo del balompié. Tras él, tras ellos, que el acusado, una de dos, o se va a la habitación del sueño para llevar a cabo un psicoanálisis en toda regla, o sale a la luz del día liberado de toda culpa y con un letrero en su frente en el que se lea: "Soy el puto amo".

Unai Simón se lanza en estirada ante un tiro de la Real Sociedad en Anoeta (Foto: Athletic Club).
Unai Simón se lanza en estirada ante un tiro de la Real Sociedad en Anoeta (Foto: Athletic Club).

Y es que, tan solo de este modo le resultaría su vida de futbolista soportable. Fallo, error, negligencia... y ahí me quedo. O, como declaraba Juan Elejalde en los micrófonos de 'Onda Vasca', "O le cegó la luz de los focos, o pensó que el balón se marchaba fuera, o".  No contemplaba tercera opción. "Ahí me quedo". Asunto zanjado.

Atrevido. Osado. Temerario. Gaizka Garitano, en vez de señalar a Unai Simón como grave infractor del código básico de los porteros de fútbol, queriéndonos hacer comulgar con sus ruedas de molino, nos obsequiaba con un punto muy grueso de provocación al exagerar el ánimo de un jugador del Athletic regalándole el título de "puto amo".

Si hubiera seguido agarrado al banquillo de San Mamés, Garitano, por coherencia, por no crear un agravio comparativo, tras la alocada huida al precipicio de Unai López ante la SD Eibar, en vez de analizar tácticamente una acción tan esperpentica, habría gritado en favor del medio centro guipuzcoano: "Unai López es el puto amo".

El cancerbero Unai Simón trata de blocar la pelota en Lezama (Foto: Athletic Club).
El cancerbero Unai Simón trata de blocar la pelota en Lezama (Foto: Athletic Club).

"¿Por qué hacemos estas cosas?"... “¿Por qué nos pasan?"... Marcelino García Toral tiene un topo. Dos. Tres. Cuatro. Enésimos topos. En la tribuna. En el banquillo. En el campo. En todos los campos. Topos que surgen. Soterrados viven. Ciegos. No les afecta la luz. Ni el tiempo. Les da igual que sea inicio, medianía, postrimerías o ese instante previo al pitido final.

Vencedor. Berenguer. Precioso balón al barullo del segundo palo. Territorio de Asier. Vi [ll] a libre para el 'Búfalo'. Terrible su maestría. Cabezazo mortal al palo largo. Corría el 85'. O no. Se detuvo el reloj. El tiempo necesitaba pensar. Consciente de que para el empate quedaba una bala no gastada. Era de ley. En el aire, flotando, como a la espera, ese destino obligado a señalar al sujeto de la enésima 'traición'.

Roberto López se equivocó. Colgó al área un balón dotado de una inocencia pueril. Con la zurda. Cerrado. Caramelo de miel para un portero. Que se elevó a la internacionalidad con España avalado por un Luis Enrique que asumió la condición de "puto amo" que le había regalado Garitano. Errores. No.

No se trata de fallo ni de error. No existe palabra aún creada que haga alusión a vivencias tan obscenas. Alguna de ellas, teniendo como protagonista al gran portero de Murgia, le acabarían costando el puesto al técnico de Derio.

Marcelino dando instrucciones durante el partido ante la Real en el Reale Arena (Foto: LaLiga).
Marcelino dando instrucciones durante el partido ante la Real en el Reale Arena (Foto: LaLiga).

Dadas aquellas barbas ya peladas. Tomando en cuenta lo que se viene pelando en su presencia, Marcelino debería aplicarse el cuento del refrán. Parece que no, sin embargo. García Toral, desde su carismático cargo, no 'se moja'. Y si lo hace, empapa hasta la inocente  barba del bueno de Asier Villalibre, cuyo testarazo letal sería boicoteado de seguido para pasmo de diez de los once leones sobre el verde del Reale Arena.

Con respecto a Unai Simón, sería del todo saludable para una afición tan sufriente que saliera a la palestra para verter unas palabras que pongan freno a esta epidemia de leones que ven pero no miran. "¿Por qué nos pasan estas cosas?" Para qué preguntar, Marcelino, cuando la respuesta no se espera.

3 comentarios

  1. Eki

    Zona? Cuéntame que ye pasa Williams muniain Raúl?? Que no metemos un gol ni al arco iris?? Cuéntame que te pasa marcelino, que los giputxes te han ganado la partida en todos los aspectos?? Que te pasa marcelino que has quemado al equipo, sin ideas sin juego sin estrategia sin creación sin táctica sin estrategia sin planteamientos diferentes sin ideas sin cambios sin alma, jotake

  2. Eusebio

    En todos los partidos hay un regalito de alguien. Cuando ese alguien es el portero, ya sabemos cuál es el resultado.
    Yo quiero hacer una pregunta a MARCELINO, a quien quiera contestar ? Sólo hay un portero en la plantilla?. Yo recuerdo que cuando se ha puesto EZQUIETA, no se le dio mal la cosa. Es más por alto MAS SEGURIDAD que Unai Simón.
    La verdad es que en esta plantilla las bajas que se den NO SE NOTAN MUCHO. ESTA TODA LA PLANTILLA MUY IGUALADA EN MEDIOCRIDAD. Siento mucho si alguien "se molesta". Yo no insultó a nadie.

  3. Juanjo Bilbao

    Lo del Athletic es vergonzoso, todos los partidos un regalito por cuenta de la casa, si no es uno es otro, son demasiados jugadores los que meten la pata partido si y otro también, así es imposible, esto ya molesta!!!!

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