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Hasta siempre, entrenador. En memoria de Alex Aurre

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María Presmanes Losada


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Corría el año 1.999 cuando 6 jugadoras, de las que probablemente nadie esperaba nada, acudían al polideportivo tras una interminable jornada de formulación química, generación del 27, phrasal verbs y deklinabideak. Generalmente, el camino que separaba los pabellones del polideportivo lo recorríamos sin demasiada prisa, con la esperanza de librarnos de una vuelta de calentamiento, o dos si había suerte.

Pero aquel día subimos de una carrera. Era distinto. Los nervios de comenzar la nueva temporada se mezclaban con los propios de inaugurar categoría. Y la incertidumbre que acompañaba al cambio de entrenador no ayudaba a calmarlos. Habían sido años muy bonitos en las categorías inferiores con Ainhoa Urrutia al frente, y el hecho de dejarla atrás nos hacía sentir un poco huérfanas.

“Chicas, este es vuestro nuevo entrenador” resonó nada más atravesar las puertas de madera y toparnos con el despacho de Luis Ledesma. Y ahí estaba él. Mascando chicle y sonriendo como él sólo sabía hacer.

María Presmanes, autora del texto, y su técnico en Irlandesas Alex Aurre.
María Presmanes, autora del texto, y su técnico en Irlandesas Alex Aurre.

Con una mezcla de estupefacción, intriga y acojono, por qué no decirlo, recorrimos con la mirada la majestuosa figura de Alex Aurre de pies a cabeza y nos fuimos, todavía con la boca abierta, al cuarto de balones.

Cogimos cada una nuestro balón favorito y bajamos sin decir una palabra a la cancha del “patio de abajo” como quien va al matadero. Solo una de nosotras se atrevió a susurrar sin vocalizar demasiado: “Chicas, la que nos ha caído encima”. El resto nos limitamos a asentir con la cabeza.

Nunca olvidaré aquel primer entrenamiento

Fue un año de cambios. Por primera vez jugábamos con compañeras de otros centros, entre las que se encontraba su hija Naiara. Ambos formaban un tándem increíble mostrándonos jugadas ensayadas y pases imposibles. Creo que no me he sentido tan perdida en la vida.

Pero el entusiasmo de Alex por el baloncesto era tan contagioso que en poco tiempo empezamos a involucrarnos en su proyecto de forma asombrosa. Porque Alex no solo enseñaba a tirar a canasta, a defender o a hacer reversos. Alex te enseñaba a jugar en equipo y se esforzaba por formar un equipo dentro y fuera de la cancha.

Imagen de Alex Aurre en su etapa reciente de entrenador en el Loiola Indautxu.
Imagen de Alex Aurre en su etapa reciente de entrenador en el Loiola Indautxu.

Aquel año recorrimos Bizkaia jugando los partidos asignados. Pero también pasábamos mañanas enteras viendo jugar al resto de categorías. Incluso íbamos todas juntas a ver a “las mayores” en su autobús cuando les tocaba jugar en Donosti.

Comíamos alubias en Nabárniz, cenábamos en la Foca Nicanora y visitábamos Loiu con frecuencia. Para cuando acabó la temporada, éramos una gran familia y Alex una figura insustituible.

En su segundo año al frente, con la inestimable ayuda de su segundo, nuestro querido Javier Cereceda, pasó lo que tenía que pasar. Había conseguido formar una máquina tan bien engrasada que ganamos todo lo ganable durante la liga. Consiguió que creyéramos en nosotras como nadie lo había conseguido.

Su “Venga va, ¿eh?” desde el banquillo era una especie de mantra que nos hacía espabilar y sacar fuerzas de donde no había. Gracias a él descubrimos lo que es jugar la Liga Vasca o la final del campeonato de Bizkaia. Inimaginable un año atrás.

Alex Aurre en el Caja Bilbao, un anotador clásico en el baloncesto vizcaíno.
Alex Aurre en el Caja Bilbao, un anotador clásico en el baloncesto vizcaíno.

Si ya un año antes nos había enseñado a saber perder, ese año nos enseñó a saber ganar. Siempre inculcaba la importancia del respeto al rival, de tener los pies en la tierra, y de la deportividad. Enseñanzas tan necesarias que no siempre se inculcan.

El mundo del baloncesto ha perdido una gran figura, pero nosotras hemos perdido a nuestro referente en años tan complicados como los que vives en la adolescencia.

Nunca tendré palabras de agradecimiento suficientes para Alex y Javi, con los que vivimos uno de los mejores años de nuestra vida.

Maite, Naiara, Jone, Nerea. Nire bihotzean eramaten zaituztet.

Hasta siempre entrenador.

Marita.

· Por María Presmanes Losada

1 comentario

  1. Iñaki

    Mi mas sentido pésame un fuerte abrazo al mundo del baske

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