Un gran Portu se derrumba ante el Racing desde el punto de penalti

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Kuitxi Pérez


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Segunda vuelta. Volverse a ver las caras. En tu casa o en la mía. El Portu se estrenó de lujo en El Sardinero. Empató de seguido frente al Amorebieta en un partido que, a pesar de la ausencia de goles, resultó del todo atractivo. A partir de aquel choque, que congregó a 500 privilegiados en La Florida, 'gualdinegros' y 'azules' tomaron caminos disímiles. Los de Urritxe, hasta lo más alto. Los de La Florida, "allá abajo", fuera de sitio, habitando territorio hostil. Nueve puntos tan solo. Consecuencia de dos victorias, tres empates y cinco derrotas.

Que pasan a ser seis luego de que los entrenados por Solabarrieta, 'delfín de Amorrortu' en la cuerda floja [dos derrotas consecutivas en El Sardinero adornaban su currículo], se llevaran a Santander una victoria en la que mucho, si no todo, tuvo que ver el 'Sino'.

Ese destino que al Club Portugalete persigue. Fuerza fatídica. Poder nefasto. Fatalidad ante la cual no es posible sustraerse ni oponer resistencia. ¿De qué nos habla este hombre? Periodista dice de sí el que tiene toda la pinta de 'comediante'. Déjenme que les cuente...

Era reñida la contienda. Portu y Racing se cuidaban de sí, se cuidaban de ellos solos, porque el mismo don que los levantó los está ahogando en lodo. Mira su cronómetro Gonzalo Sánchez, árbitro del colegio Castellano manchego. "Vamos por el 36", se dice. De reojo lo había hecho. De lo contrario, no habría visto y señalado la caída y el penalti. En área visitante. Mala noticia para el Portu. ¿Cosa mala un penalti a favor? ¡Qué dice usted, se ha vuelto loco! Si mala, no, al menos, inquietante. Qué pasará. En cinco ocasiones le ha sido lícito a la escuadra de Loza colocar el balón en el llamado 'punto fatídico'. Fatídico, sí, pero para quién, Hombre, para el portero, pobrecito, qué equipo hay que no desee que se le piten penaltis a favor. Ya que lo pregunta, ¿El Portu, tal vez?

Guemes hace suyo el balón. Mientras dura el rito que conlleva la 'pena máxima', por la memoria del ariete de Barakaldo, con una parsimonia que da frío, desfila aquel primigenio que lanzó frente al Bilbao Athletic en la portería opuesta, la de las viejas casetas. Raso, blando, sin malicia, presa fácil para aquel Agirrezabala que terminaría cuajando un partido de vicio. Dos goles a tres en el luminoso.

Electrónico que no se alteraría. Le da tiempo, también, aún no ha acomodado la pelota sobre el círculo, para recordar la catástrofe ocurrida en otra mañana de las muchas que atesora La Florida. Salado contra Puras, arquero del Laredo: gana Puras. Ya por delante el cuadro de Manu Calleja [0-1], Esteve Monterde, intentando burlar a lo Panenka a un portero que clava sus tacos en la raya para recoger la pelota como si de un osito de peluche se tratara. Lasesarre.

El Portu ganaría [0-2], pero para que la 'fuerza del sino' se apodere por completo de su voluntad, en su retina, Musy y el balón colándose bajo la tripa de Rabanillo.
Cuanto un penalti se convierte en gol a pesar de ser un lanzamiento horroroso. No va más...

Guemes, Salado, Monterde, Musy. Adrián Guemes está en disposición de poner a su equipo por delante. Uno a cero goles. En partidos tan apretados como están resultando todos hasta la fecha, vencer por la mínima no sería cosa rara. Debe marcar, sin embargo. Desde el área técnica, Ezequiel Loza, pensando, creyendo, llenándose de razones: "¡Hay que confiar!". Se agarra, así mismo, a lo de "no hay quinto malo". Tanto a su favor y, sin embargo, el sino, el destino, lo nefasto, la fatalidad. La ley de Murphy, en contra del refranero.

Y, en especial, de manera cruel, legislando contra un entrenador que no se merece lo que le está pasando. Guemes, su ariete favorito, recién ha golpeado blando, casi a media altura, entre la base del poste izquierdo de Lucas y sus dos pies. Ni estirarse ha necesitado. Dejarse vencer a su izquierda. No más. Suya hace la pelota. Ezequiel Loza, como el que no da crédito. Cierra los ojos en la creencia de que al volverlos a abrir verá, allí, en él área de la portería de la carretera, a Guemes a punto de iniciar una carrerilla que ya se culminó. 'La verdad quiere cetro', se acuñó. ¡Cruda realidad! Y como todo lo malo es susceptible de empeorar...

Una transición que, de haberse sacado de centro por causa de gol, no se habría producido. Jon Ander ya está dentro del área de Mediavila. Lo van a derribar. Ya lo han hecho. Bustos toma la pelota. Ya la ha cogido. Va a golpear. Con su pierna zurda. Jorge Mediavilla se vence a su derecha. Ya lo ha hecho. Ay, si no se hubiera movido. Si Bustos fuera Monterde, y él, Puras, el portero al que en Laredo le van a poner una calle. Ay, un minuto después del fallo de Guemes.

El balón ha superado la raya. El retorno a un tiempo pasado imposible es. ¡Nostalgia! ¡Nostalgia! El Racing, un Club, todo él, a medio camino entre la posada donde reside y el precipicio al que se dirige, por delante en el marcador. Un electrónico que ya no se alteraría. Si la vida real puede ser eterna en cinco minutos, el fútbol es capaz de condensar todo su tiempo en un minuto. El que fue desde el penalti errado por Guemes a ese otro convertido en gol por Bustos.

Cielo limpio. Brilla el sol. Ezequiel alza su mirada pidiendo explicaciones al que en las alturas hilvana. No hay respuesta, y encima se moja. ¡Llueve sobre mojado! Ezequiel Loza, insiste el cronista, no se merece un castigo tan cruel. El que 'su Portu' soporta. 'Falta de pericia'. Lo dijo Bielsa y al Portu le viene al pelo. El equipo se viene desangrando desde el punto de penalti.

El penalti a favor fallado es algo que le cuesta horrores verbalizar al técnico de Santoña. Sabe que el mal está ahí. Que cuatro desperdiciados son la culpa directa de siete puntos perdidos. Bilbao Athletic, Laredo: uno más tres son cuatro. Este último ante el Racing: tres más cuatro, igual a siete. Si a los nueve puntos le añades siete, el equipo se planta ¡en los 16! No es un tema que le agrade tratar. Como si su honestidad le impidiera acogerse a esa grave falta de pericia. Como si errar en otras parcelas estuviera por encima de la estrategia capital. Recto, bondadoso, quimérico entrenador que prefiere ganar con goles de un 'unicornio azul' a cambio de fallar penaltis en todos los partidos.

"Hoy, si nos ponemos por delante, posiblemente habríamos ganado; ese gol en contra les habría puesto muy nerviosos". Pero "en dos minutos cambió todo y les dio mucha fuerza la situación". El tiempo que pasó entre el penalti no marcado por Guemes y el que Bustos para el Racing anotó. Un Real Racing Club que dejó mucho que desear. Mucho, en especial, para los compañeros de la prensa cantabra que desplegaron en la tribuna todo su poderío informativo.

"Estoy orgulloso del trabajo de la plantilla. Hemos construido un equipo intenso, que sabe jugar directo, que sabe combinar, que genera juego y ocasiones. Y que defiende de manera colectiva con orden e intensidad. Los rivales nos generan pocas ocasiones. Pero si no metes gol...no llegan los resultados y eso nos está metiendo en el hoyo.

¿El Racing, míster? "Ha corrido mucho detrás de nosotros, defendiéndose como gato panza arriba". Fer, Esteve y Salado "han jugado de forma espectacular, y, con el soporte del resto, han hecho jugar al equipo". Con la entrada de Rozas..."Diego nos ha dado esa profundidad que buscaba en la banda izquierda". Por la derecha, ya teníamos a Thaylor percutiendo. Arriba, Guemes, nuestro referente en ataque" ¿Atrás? "Defendiendo fuerte a jugadores potentes" como Nana y el gigante Balboa [un uruguayo rescatado de la liga peruana]. "Circulando la pelota". Camus y Natxo Ruiz, laterales, "llegando al área rival". Tan solo un pero: "el penalti cometido" que Bustos ha trasformado.

"El Portu pierde de manera fatídica", se tituló tras los dos penaltis fallados en la derrota [0-2] frente al Laredo en La Florida. La historia se repite, míster: otro penalti fallado, séptimo punto que el equipo no suma. "Los penaltis se trabajan casi todos los días en los entrenos". ¿Entonces? ¿Por qué se siguen fallando! La respuesta es preocupante. "En los partidos, la situación es distinta". Como si Ezequiel Loza asumiera que sus jugadores seguirán desperdiciando los penaltis partido tras partido.

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