El Portu despega ante un Barakaldo que se da un tiro en el pie

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Kuitxi Pérez

En el derbi el Portugalete se impuso por 2-0 al Barakaldo en La Florida.
En el derbi el Portugalete se impuso por 2-0 al Barakaldo en La Florida.

Y en eso que el calendario le dio cita a Jabi Luaces para visitar a 'su Portu' en 'su Florida'. Le habría gustado un campo abarrotado para que de verdad mereciera la pena. Sentir el calor de la afición así que mediara cualquiera de los tres resultados. En el partido de ida, los comandados aún por Ezequial Loza se habían cobrado [0-2] su segunda victoria liguera. Jugaba bien 'ese Barakaldo' en cuyo once no faltaba el talento. Nueve goles recibidos por Rabanillo en sus tres últimos partidos.

"Por algo será", habría de confesar Luaces en la sala de prensa de La Florida como si se respondiera a sí mismo y en frío tras caer [2-0] ante el Portu de Asier Santana. Segunda victoria consecutiva de un Portu que se eleva hasta los 16 puntos cuatro días antes de subir a Sarriena para recuperar aquella jornada que resultó aplazada por motivos obvios.

"No habían llegado a portería. No puede ser lo de este equipo". Era Jabi Luaces mezclando razón y rabia mientras recorría con su mirada a toda la expedición fabril que ocupaba banquillo y asientos en el área técnica de la tribuna. Corría el 70'. O quizás el tiempo, condescendiente, se había detenido a fin de que pudiera regalar titulares de lujo al periodista. En el 70' estamos aún. Detenidos los relojes. También, el cronómetro del asturiano Valdés Díaz.

Todas las miradas se dirigen a la portería de 'la carretera', esa que defiende Rabanillo, arquero del 'Baraka'. La pelota, a sus pies. Pretende sacarla jugada. Luaces lo ve. Lo está viendo todo. No puede, sin embargo, evitar que su portero toque en corto al defensa que le pilla más a mano. De cara lo tiene. Dandole la espalda al juego. Es por ello que no ve a Antonio Salado. "¿Se la damos a un defensa nuestro encimado por un rival al que no puede ver?"

No es pregunta. Clama al cielo Luaces. Pero ya es tarde. Su futbolista se está girando para orientarse y conducir. Y Salado, con los reflejos 'frescos' por haber descansado en la primera parte, roba la pelota como si un hombre a un niño su paquete de caramelos. No es metáfora. Así lo siente un entrenador que se despachará a gusto en esta misma crónica. No cabrá todo en estos escritos. El universo del míster del Barakaldo es de un fútbol infinito.

Y la zurda de Salado, un arma de destrucción masiva. Conduce sin oposición y descerraja un disparo tan certero como violento. Y es así como, más allá de poner al Portu por delante, deja al descubierto las 'vergüenzas' de un Barakaldo que a su entrenador exasperan. "No habían llegado a portería. No puede ser lo de este equipo". Llueve sobre mojado. Lasesarre se inunda ante la desesperación de un entrenador que no da crédito.

Hasta el gol que ponía por delante a los de Asier Santana, el partido no habia sido ni de uno ni de otro, sino todo lo contrario. 'Portu' y 'Baraka' habían librado una batalla sin apenas fisuras. Técnicamente, notable. Fisicamente, brutal. Y si por química se entiende esa relación que los equipos tienen con el gol, el partido tenía toda la pinta de terminar con el empate inicial. Por aquello de que las defensas terminaban sofocando todo tipo de rebeliones hacia las porterías.

Sobre un verde maravilloso. El Barakaldo y su propuesta de progresar sin excesivos toques. Llama la atención su velocidad. Su potencia. Ese mensaje que presagia un gol en cada intento. Algo que se espera y nunca llega. El Barakaldo exige al Portu hasta el límite de su fuerza. Condición física que íntegra llegará al final de la partida.

Pondrá a prueba el dispositivo táctico de Asier Santana. Un sistema flexible. Se recoge el equipo en defensa. Se despliega en ataque hasta convertir la vanguardia en el tridente que conforman Musy, por la izquierda, Jacobo Alcalde, lo más parecido a un ariete. Y por la derecha, el hombre del partido en lo que al cuadro local se refiere. Lo trajo en su día Ezequiel Loza. Toda la pinta de un nueve. Hasta que el técnico de Santoña le señaló que la manera más sencilla de llegar al gol era percutir por la banda derecha de manera vandálica. Thaylor. Se marcó un partidazo. Potencia. Velocidad. Conducción. Hábil manejo en el recorte. Y a la hora del pase definitivo, si le dan a elegir, se pide ese de...

Tras recibir el mazazo que supuso el gol de Salado, el Barakaldo fue a degüello. No le quedaba otra. Asedio. Como indios contorneando él área grande del portal de Mediavilla. Y resultó que, ante un Portu replegado, el ataque generó menos peligro del que habían creado a campo abierto durante tanto y tanto tiempo. A la conclusión, Luaces habría de rememorar las opciones de los suyos en sus pies. Y en especial, esa carrera sin obstáculos del tremendo 'Dimi' a la espera de que Mediavilla le diera pistas acerca del modo de ejecutarlo.

Ligeramente escorado a su derecha, el gigante, ante un portero con casi todas las de perder, se decantó por un disparo con su pierna derecha. Fue tan deficiente su golpeo, que la pelota se perdió por la línea de fondo sin ni siquiera haber metido el medio en el cuerpo a Mediavilla. Abusó del empeine interior. Mordido golpeo. 'Mordida' que habría de lamentar su entrenador. La rueda de prensa no habría de tener desperdicio. Queda un gol por registrar, pero como la suerte está echada. A Jabi Luaces no le duelen prendas así que su 'Ensayo sobre las Carencias y Virtudes en el fútbol' se convierta en un texto viral. Con comillas o sin ellas. Qué más da. El técnico del Barakaldo está harto. Y no se calla...

Lo hacemos mal en nuestra área y en la del rival. Pausa a la hora del disparo o remate final. Concentración para defender. Trabajar tanto y para nada. Errores que se repiten y repiten. Mil veces. 'No es casual'. Necesitamos calma, tranquilidad, y todo es prisa, impaciencia. De nada vale llevar el peso, robar alto. Nos equivocamos de continuo. 'Por algo será'. Será que hay 'algo más'. Sobra la ansiedad. Competir. Y a la hora de la verdad no somos competitivos. O será que no hay nivel y por eso ir de campo en campo repartiendo regalos. Es hora de sacar resultados y resulta que 'no nos da! 'Por algo estamos aquí'. Se entrenan soluciones y se despliegan preguntas. Hay que hacerlo más sencillo. Vamos de suicidio en suicidio. Regresar al origen del fútbol. Primero, lo básico. A partir de ahí, ya habrá tiempo para el adorno y hasta para la floritura.

Como si no tratara de dar a entender, sino de entenderse a sí mismo. O este Luaces no es el que estuvo aquí, o la situación que en Lasesarre está viviendo le resulta caótica, kafkiana. 'Hay que ser más perretes'. La edad de la inocencia no casa con este fútbol de Segunda B, tan competitivo. 'Pragmáticos', chavales, se trata de Pragmatismo. El enésimo castigo. ¿Casual?

'Por algo será lo que nos pasa' Y que nadie saque a colación el victimismo. Aunque para mí me reserve lo de "a perro flaco, todo son pulgas". No, no. 'Nos hemos dado un tiro en el pie'. Como si verificara lo del lanzador de piedras sobre su propio tejado. Nivel competitivo. Regalos. 'Es lo que hay'. ¿Rendición acaso? Y yo qué sé. Solo sé que 'no nos da'. Y si no da, no se gana. No me habléis de futuro cuando es en la batalla siguiente donde nos jugamos la vida. Peso, juego, defensa. Pausa para golear y resulta que nos precipitamos. Concentración para defender, y se nos va la cabeza. Simplificar. Eso es. Regresar al origen. Hacerlo simple. Fácil. Algo que se domine. En lo que uno sea experto...

Antes de que cosas como estas fueran desgranadas al alimón entre un entrenador muy enfadado y un cronista, los últimos retazos de un partido bonito de ver y difícil de entender. La feria y el cómo le fue. Cada entrenador, con su equipo, así como se dijo que 'Zapatero a tus zapatos' y no más. Dar fe del segundo gol que el Portu de Asier Santana le encajó al Barakaldo de Jabi Luaces...

Ya en la prolongación, con el tiempo casi cumplido, se escucharía el ruido sordo del segundo disparo que el Barakaldo se disparó a su propio pie. No fue así, en realidad. Se trató, más bien, de un 'suicidio asistido'. Y es que, con la guardia baja, como aquel que le enseña el pecho desnudo a su verdugo, un balón voló sobre el último soldado de la retaguardia de la escuadra de zamarra azul. Banda derecha. Thaylor, en caída libre hacia la portería de Rabanillo.

Se trata de ganar la línea de fondo. Ganada. Levantar la cabeza. La alza. Y cuando entiende que su pase de la muerte encontrará verdugo, Tómala, Musy. El dos a cero goles se ilumina en el electrónico. Debajo del marcador, junto al banderín de córner, hay un equipo fundido en abrazos. Ya sin miedo. No hay peligro. No hay 'enemigo'. El Barakaldo ha 'muerto' a causa de dos 'disparos'. 'Suicido asistido'. Sin publico. En la 'intimidad'.

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