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Las fábulas del Athletic

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Alejandra Herranz

Domingo, 28 de Octubre de 2018. 11:41
San José con Kondogbia (Foto: EFE).
San José con Kondogbia (Foto: EFE).

Otro empate más (en 0, ante el Valencia) y van 7, que nos dejan con 10 puntos en 10 jornadas y en la posición decimosexta en la clasificación de la Liga Santander. Fue un reparto de situaciones, de puntos, de ocasiones de gol entre ambos equipos, presos de sus propias imprecisiones, intermitencias, urgencias y presiones.

El marcador en cero volvió a sumirme en mis propias contradicciones futboleras en torno del Athletic: la portería propia en cero, la falta de gol en la ajena, el juego intermitente, la actitud ciclotímica del equipo, las buenas intenciones de Berizzo (y sus resoluciones a destiempo). Y me llamo a paciencia, pero también a la reflexión.

Pienso que este presente del Athletic en esta temporada es de fábula. Para el equipo, para el cuerpo técnico, para la afición; tanto en las actitudes como en desempeños.

Como la de la cigarra y la hormiga, atribuida a Esopo y recreada por Jean de La Fontaine. Esa en la que el trabajo incansable de la hormiga le otorga su supervivencia, en tanto que la despreocupación de la cigarra la sume en tener que bailar con la más fea, de tanto cantar.

Como la del águila, el cuervo y el pastor, también de Esopo. En la que el cuervo, tratando de imitar al águila que había atrapado un corderito, se engancha en la lana de otro ovino y es cogido por el pastor, quien le corta las alas y dice a sus hijos: “Para mí, es sólo un cuervo; pero él se cree águila”.

Yeray y Dani García aprietan a Rodrigo (Foto: EFE)
Yeray y Dani García aprietan a Rodrigo (Foto: EFE)

Como la made-in-Esopo del águila y la flecha. Un águila en un promontorio, esperando por las libres, cuando es cazada por una flecha hecha de plumas de águila, lo que la lleva a lamentarse por tener que morir por causa de las armas de su propia especie.

O como la de la lechera, que mientras va con su cántaro a rebalsar va soñando en todo lo que podría hacer o tener con el resultado de su venta láctea, pero cae y rompe su cántaro y adiós sus sueños, por lo que recomienda no ser ambicioso y vivir gozoso.

¿Y cuál es la moraleja compartida entre todas estas fábulas?

Que con actitud de trabajo se puede sacar lo mejor de la hormiga y lo mejor de la cigarra. De no creerse más que el resto y estar atentos a nuestras posibilidades. Que nuestro modelo de cantera debe mejorar (¿lograremos tener un nuevo 9 al estilo de Aduriz?) para no morir de unicidad. Que podemos soñar, pero jornada-a-jornada.

Acaso porque nuestra mejor y propia fábula pueda comenzar a escribirse a partir de la próxima victoria, recordando la arenga del Che Guevara: “el presente es lucha, el futuro es nuestro”. ¡Aúpa Athletic!

Alejandra Herranz, periodista y blogger 

@aleherranz

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