Athletic Club | Ser del Athletic es parecido a ser un faquir
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Athletic: El Equipo de los Faquires

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Alejandra Herranz

Miércoles, 09 de enero de 2019. 08:58
Caricatura de Iker Muniain y su 'broder' Iñaki Williams
Caricatura de Iker Muniain y su 'broder' Iñaki Williams

Este equipo camina sobre alfileres”, me dijo un amigo acerca del primer triunfo del Athletic Club como visitante en esta Liga modelo 2018-2019. Porque, puestos a pensar, el ganar por 1-2 al Celta de Vigo en su campo, es un pequeño paso en una proyección complicada por los condicionantes de los empates acumulados (10 en 18 jornadas), la cercanía a los puestos de descenso en la clasificación (19 puntos, cuartos desde abajo), los refuerzos que se necesitan, la gestión de la cantera… En suma, entre las emergencias y las urgencias que condicionan el presente de éste, nuestro Athletic.

La idea de caminar sobre alfileres devenidos clavos me recordó varias cosas. La metáfora de cortar clavos, de esperar un vuelco de una situación angustiante. La figura del faquir, ese asceta que realiza retos de destreza físico-mental, como puede ser dormir o caminar sobre clavos. La imagen del asceta, como aquella persona que vive por voluntad propia de modo austero.

Williams bate a Rubén poniendo el 1-2 en Balaídos ante el Celta de Vigo (FOTO: Athletic Club)
Williams bate a Rubén poniendo el 1-2 en Balaídos ante el Celta de Vigo (FOTO: Athletic Club)

Porque éste, nuestro Athletic mantiene voluntariamente esa filosofía austera de nutrirse de su cantera y de jugadores del conjunto geográfico de Euskal Herria, lejos del mundanal mercado de fichajes transnacionales. Porque estas circunstancias  de zozobra clasificatoria, de rendimiento irregular, de resultados adversos, requieren un gran esfuerzo mental por parte de la plantilla y de un profundo estoicismo por parte de todos.

Pese a que el equipo pueda estar caminando sobre clavos o pueda estar cogido con alfileres, entre las debilidades, entre las circunstancias (ese entorno que condiciona), surgen destellos de luz y de una cierta esperanza del coraje del gris, cuando todo parece o blanco o negro.

Gorka Guruzeta se dirige a abrazarse con Gaizka Garitano en Balaídos (Foto: LaLiga Santander).
Gorka Guruzeta se dirige a abrazarse con Gaizka Garitano en Balaídos (Foto: LaLiga Santander).

Ante el Celta se retomó la coordinación entre la dupla Williams-Muniain: los dos goles vinieron de su particular conexión. Volvió Córdoba, que puede y quiere y que debe tener más confianza y continuidad: lo mismo para Unai Núñez. Hay algunos desajustes defensivos (ese gol del empate céltico sobre el final del primer tiempo), persiste la flojedad del mediocampo, mas Gaizka Garitano está en ello. Acaso cortando clavos, acaso como un faquir más en este equipo de faquires.

Alejandra Herranz, periodista y blogger 

@aleherranz

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